ver más

Los tres partidos tradicionales —inclúyase al Frente Amplio en esa tríada— tienen motivos para festejar y para preocuparse tras las elecciones nacionales de 2024. El conteo primario de votos pintó un mapa de Uruguay en el que cada una de esas colectividades fue la más votada en al menos un departamento. Pero, a la vez, dejó al descubierto caídas o crecimientos por debajo de lo esperado.

Cabildo Abierto, sin embargo, tuvo un domingo negro. Perdió votos en los 19 departamentos. Y en algunos de ellos —como Rivera o Treinta y Tres— tuvo una merma superior a 18 puntos porcentuales respecto a la performance de 2019.

Embed

El escrutinio departamental (y definitivo) que comienza este martes arrojará más evidencia sobre el comportamiento territorial en estas elecciones. Pero los datos primarios ya permiten hacer algunas aproximaciones.

El Frente Amplio se siguió fortaleciendo en la tierra de su candidato (en Canelones). Aumentó casi siete puntos porcentuales su votación en el departamento que gobernó Yamandú Orsi por dos períodos. Y confirmó así una tendencia observada en las elecciones internas.

¿Podemos aprender algo de los resultados de junio 2024 sobre lo que va a pasar en las elecciones nacionales? Los coordinadores de la Unidad de Métodos y Acceso a Datos de la Udelar, Fabricio Carneiro y Nicolás Schmidt, se habían hecho esa pregunta tras la “notable performance electoral” del Frente Amplio en las primarias. Explicaron que, aunque “la respuesta no es lineal”, parece moverse de manera coordinada en todas las instancias del ciclo electoral (internas, primera y/o segunda vuelta) y en su rol en el sistema (partido de gobierno o partido de oposición).

En ese mismo análisis, los politólogos habían confirmado que donde más había crecido el FA era en Canelones y Río Negro. Lo mismo ocurrió en las elecciones nacionales.

Donde menos creció la izquierda fue en Flores y Paysandú. Apenas se movió un punto porcentual y unas décimas. Flores, de hecho, parece un rara avis rodeado de departamentos en los que el FA fue la primera fuerza. Y en Paysandú, donde sí ganó, quedó lejos del crecimiento que vaticinaban algunas encuestas.

Montevideo, el primer lugar donde la izquierda llegó al poder, sigue siendo el bastión del FA.

El reducto blanco en el interior

El Partido Nacional votó (un poco) peor que hace cinco años. Y eso se expresa en una reducción de votos en 11 de los 19 departamentos del país.

Flores y Treinta y Tres son los únicos refugios en que los blancos fueron los más votados en elecciones nacionales desde la reforma electoral. Si se reduce el período a los últimos 20 años, hay que sumarle Lavalleja. Lo curioso es que ese fue uno de los departamentos en el que los nacionalistas perdieron más caudal (casi cinco puntos porcentuales). Solo le superó Río Negro.

Los blancos mejoraron su performance en el litoral y en el resto de sus clásicos bastiones.

La caída de Cabildo Abierto (y en menor medida del PN) “alimenta la recuperación colorada, efecto Bordaberry, y del FA (fundamentalmente del MPP)”, explicó el politólogo Ernesto Nieto, especializado en gobiernos subnacionales. De hecho, el partido de Guido Manini Ríos se desmorona en los territorios donde están los cuarteles más grandes, lo que podría poner fin al llamado “voto de la familia militar”.

El Partido Colorado mejoró su votación general. Pese a que escala departamental solo siguió quedándose con Rivera, creció en votos en 18 departamentos.

La única pérdida de los colorados fue en Salto, posiblemente fruto de la rivalidad entre Eduardo Malaquina y Germán Coutinho.

Embed

Temas:

departamento elecciones Uruguay Cabildo Abiero

Seguí leyendo