"Es un boleto tener un patrón de izquierda (…) porque respeta hasta el cansancio los derechos de la gente". Corría noviembre de 2010 y el entonces presidente José Mujica respondía con esas palabras a las consultas sobre los conflictos que se replicaban tanto en el sector público como en el privado.
Varios años después de aquella frase, ya en retirada, Mujica retomó el concepto pero desde la vereda de enfrente. “Durante cuatro años el movimiento sindical no movió un dedo, no hizo un paro. Gana la izquierda y matemáticamente aumentan los reclamos”, dijo en mayo de este año en radio Sarandí, en una de las últimas entrevistas que dio antes de morir y con el gobierno de Yamandú Orsi ya instalado.
Y en el marco de la actual conflictividad, el senador del MPP Daniel Caggiani retomó esa idea en entrevista con El Observador. “ A veces es muy fácil reclamar al patrón de izquierda, como decía Pepe. Mirar este tema solamente por cómo me va a mí en mi bolsillo, me parece que por lo menos es una visión un poco corporativista”, respondía el senador a las críticas de José Lorenzo López, titular del sindicato de los funcionarios públicos, a la pauta salarial presentada por el gobierno.
Pero, ¿qué dice la evidencia? ¿Los sindicatos reclaman más cuando el gobierno es del Frente Amplio? El Observatorio de Conflictividad Laboral de la Universidad Católica viene realizando desde 1995 un índice que recaba información sobre la conflictividad laboral. Sin embargo, no es tan sencillo sacar conclusiones y las comparaciones no son lineales.
Para empezar, en el siglo XXI solo hubo dos gobiernos que no fueron del Frente Amplio: el de Jorge Batlle (2000-2005), que estuvo marcado por la crisis del 2002, y el de Luis Lacalle Pou, atravesado por la pandemia. Dos eventos extraordinarios que marcaron a fuego esos dos períodos en todos sus aspectos, incluso la conflictividad.
¿En qué se basa Caggiani para traer ese concepto? En que la conflictividad, medida por el observatorio de la UCU, en el primer semestre de 2025 llegó a su punto más alto desde el mismo período de 2015.
“En promedio, el primer semestre tuvo un Índice de Conflictividad Global de 38,61 y Sectorial de 30,99. En 2020, por su parte, tuvo 10,85 y 7,85 respectivamente. Tal como se ha mencionado reiteradamente en informes anteriores, la baja conflictividad se debe a la pandemia que pausó en gran medida los paros del movimientos sindical”, dice un adelanto del informe de la UCU sobre los primeros seis meses del año al que accedió El Observador.
En la comparación de los primeros semestres de cada inicio de gobierno en el siglo XXI, que suelen ser momentos conflictivos porque empieza la discusión presupuestal, el de este año se ubica como el tercero con más conflictividad solo por detrás del 2015 y del 2000.
El 2015, el de mayor conflictividad del siglo, fue un año particularmente tenso para el gobierno de Tabaré Vázquez. Ya desde el primer semestre empezó la discusión sobre el presupuesto de la educación –con el histórico reclamo del 6%+1%– y a fines de junio se registró un primer paro nacional de los sindicatos del sector. Ese conflicto fue profundizándose y tuvo en la declaración de esencialidad, en agosto, uno de sus puntos más álgidos.
En 2015, además, el PIT-CNT hizo su primer paro general del período en el primer semestre de ese año (en el gobierno de Yamandú Orsi llegó recién en agosto sin contar el del Día de la Mujer) y el rechazo al TISA –un acuerdo sobre el comercio de servicios en el que Uruguay estuvo en tratativas para ingresar pero luego se retiró– era uno de los principales puntos de conflicto entre el gobierno y el movimiento sindical.
Sin embargo, para el Observatorio de Relaciones Laborales la evidencia “no es concluyente” sobre si existe algún tipo de relación entre la conflictividad y el signo político del gobierno. “Si miramos el 2005 fue un año de bajísima conflictividad laboral y se explica porque por primera vez un gobierno de izquierda llegó al poder en nuestro país y se dio lo que se llamó en su momento una luna de miel”, transmitieron a El Observador.
Sin embargo, en el cuarto gobierno del Frente Amplio, agregan desde el observatorio, las expectativas ante un “gobierno con afinidad ideológica crecen” y, asimismo, hay reivindicaciones que se materializan en paros que “ya es sabido y demostrado” que trascienden los colores.
¿Qué es lo que está generando conflictividad en 2025? El conflicto que más se destaca en este momento es el que está sucediendo en la industria pesquera pero no es el único. La industria frigorífica tuvo conflictividad por temas salariales y el Sindicato Único de la Construcción realizó cinco paros por fallecimientos de trabajadores, entre otros.
“Entre el 1° de enero y el 30 de junio de 2025 se registraron 44 conflictos con interrupción de actividades, de los cuales uno fue un paro general (8 de Marzo, por el Día Internacional de la Mujer). Se perdieron 405.218,5 jornadas potencialmente laborables y se involucraron 474.600 trabajadoras y trabajadores”, dice el informe de la UCU. El 70% de esos conflictos fue por “condiciones laborales” mientras que un 21% fue por “reivindicaciones salariales”.