Fue la noticia que más afectó al presidente Yamandú Orsi en sus primeros 100 días de gestión y un tema que tensionó a todo el gobierno. Urgido por titulares de muertes de personas en situación de calle y por una ola de frío polar, el Poder Ejecutivo resolvió el 23 de junio declarar la alerta roja y evacuar a todos quienes fueran a pasar la noche a la intemperie, apelando a una normativa inédita que hasta ahora se utilizaba para inundaciones u otras inclemencias naturales.
El gobierno hace un balance positivo de esa decisión y, a medida que se disipan las advertencias meteorológicas, estudia puertas adentro cómo será “el día después”. Esa transición ha motivado varias reuniones en Torre Ejecutiva entre los ministros vinculados al tema, el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez y el propio Orsi. Al cierre de esta edición, los jerarcas seguían reunidos, al tiempo que el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) comunicaba que la alerta roja se extendería por una nueva noche.
En esta línea, el gobierno prepara un nuevo decreto para dar un “marco legal” que permita encuadrar la respuesta a un universo de personas que, sin ser por los centros de evacuados, se resistía a vincularse a los refugios del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), confirmaron a El Observador fuentes de Presidencia.
Se trata, como base, de unos 630 individuos que noche tras noche vienen pasando por alguno de estos centros de evacuados y que están registrados tanto en el software del Mides como en las planillas que elabora el Ministerio del Interior al concretar los traslados.
20250325 Presidencia, Torre Ejecutiva.
Foto: Inés Guimaraens
Parte de ese trabajo, de hecho, implica un relevamiento para conocer en mayor profundidad a esa población específica. Cuantas más entrevistas hacen los técnicos del Mides, la proporción se mantiene: el 45% de los evacuados llevaba por lo menos seis meses sin pasar por un refugio.
Otro dato ilustrativo –que ahora está depurándose ante nuevos casos relevados– lo brindó ante la comisión de Población y Desarrollo de Diputados el director de Transferencias y Análisis de Datos del Mides, Juan Martín Fernández Vallo: uno de cada cinco (22%) entre 260 consultados en los centros de evacuación está en situación de calle hace menos de seis meses. Antes de eso, nunca habían requerido plazas en refugio alguno.
“Más allá de la salida de la alerta, que la estamos evaluando, necesitamos de un nivel de coordinación interinstitucional superior que el que teníamos hasta ahora”, declaró en rueda de prensa este lunes el ministro Gonzalo Civila. El jerarca del Partido Socialista habló de procurar “respuestas estructurales y no solo de emergencia”, al tiempo que anticipó que parte de la discusión va a dirimirse en la negociación presupuestal con el Ministerio de Economía y Finanzas, como una eventual ampliación para los cupos de 24 horas.
De momento, dado el Plan Invierno, el Mides resolvió que todos sus dispositivos nocturnos y de contingencia funcionen en régimen de 24 horas. Así rige desde junio, salvo una sonada excepción en el centro El Hornero, que un día cerró a las 9 de la mañana porque no pudo organizarse para esa extensión horaria, pero que ahora está solucionada.
“Hay un sector de la población que está en los centros de evacuados que no quiere ir a un refugio pero acepta ir al centro de evacuados”, había explicado Civila en el Parlamento. “Entonces, estamos captando un sector de población que no estábamos captando, que tiene características diferentes”.
Por otro lado, en la noche del lunes fueron 455 las personas que durmieron en centros de evacuación en Montevideo, de acuerdo al informe diario del Sinae. Otro de los ribetes de la discusión en Torre Ejecutiva consiste en qué va a pasar con esos cinco puntos una vez que caiga la alerta roja. Es seguro que algunos son temporales, como el que está ubicado en la Plaza de Deportes N°2, el que usa las instalaciones del club Huracán Buceo o el propio Palacio Peñarol. En cambio, el gobierno sí puede disponer con más facilidad de las instalaciones del viejo aeropuerto de Carrasco o del polideportivo de la Escuela Nacional de Policía, donde durmieron en total 206 personas en la noche del lunes.
El Mides también trabaja en derivar algunos casos a los dispositivos existentes de la cartera. A modo de ejemplo, en el organismo apuntan que ha sido “significativa” la cantidad de evacuados que, al ser consultados, manifestaron su disposición a ser internados para tratar adicciones o enfermedades. Los técnicos, de todos modos, marcan la salvedad de que esa expresión de interés no siempre se traduce en una voluntad real a la hora de concretarse.
El gobierno mantiene en este sentido que “no es suficiente” con aplicar normativas vigentes como las de Ley de Faltas o la llamada internación compulsiva, dado que esas herramientas nunca abarcaron a un universo tan amplio como el de las 630 personas que sí alcanzaron las evacuaciones a cargo de los equipos sociales y la policía.
El día después
Aparte de los evacuados, 2.139 personas durmieron el lunes en un refugio del Mides. La cartera encabezada por Civila apuesta a expandir a partir del año que viene un plan piloto lanzado para este invierno bajo el nombre de Puertas Abiertas, que esta administración defiende bajo la consigna de que la gente espere su cupo nocturno “en un lugar cuidado y no en la vía pública”.
En cada uno de estos nuevos centros gestionados por organizaciones sociales –hoy hay siete funcionando en distintos barrios de Montevideo– hay duplas que salen a la calle para captar a las personas. Al explicar el plan ante el Parlamento, el director de Protección Social, Daniel Gerhard, refirió a estos trabajadores como “agentes comunitarios” que ya tienen experiencia en la zona y que pueden “ir al encuentro, conocer a las personas por su nombre, conocer sus historias, ganarse la confianza”, sin el característico apuro de los tradicionales equipos móviles del Mides.
El ministro Civila, en tanto, expuso: “Cuando vemos el perfil de algunas de las personas que están ingresando por Puertas Abiertas, y lo comparamos con el perfil de personas que están ingresando por la intervención policial, hay similitudes relevantes en algunos casos, sobre todo en la desvinculación anterior del sistema”.