Un estudio que había detectado muy altos niveles de glifosato en los alimentos que se consumen en Uruguay contenía gruesos errores de cálculo que multiplicaban por 200 las magnitudes denunciadas.

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca emitió este jueves un comunicado en el cual señaló los errores de dicha publicación e informó que estudios realizados por técnicos del MGAP en muestras de arroz, polenta, fideos, avena y leche en polvo, dieron negativo a la presencia de glifosato.

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El artículo que originó la polémica fue publicado en julio por la revista científica argentina Salud Colectiva y llevó la firma de Susana Ramírez, del Departamento de Antropología, Filosofía y Trabajo Social de la Universidad Rovira i Virgili, España, y Claudio Martínez Debat, de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República y el Programa de Posgrado en Biociencias y Sostenibilidad Alimentaria de la Universidad Tecnológica.

El artículo sostenía que en seis de doce alimentos analizados en Uruguay “las concentraciones (de glifosato) superaron los límites máximos de residuos establecidas por el Codex Alimentarius, la Unión Europea y Argentina”. Según se denunciaba, los excesos eran alarmantes.

En la pasta habían encontrado glifosato en 54 partes por millón, cuando el límite del Codex es 30. En lentejas: 62,1 partes por millón, siendo 10 el límite del Codex y la UE. En el caso del arroz dijeron registrar 4,7 partes por millón de glifosato, cuando para la Unión Europea el límite es 0,09. En polenta se denunció el hallazgo de glifosato en 16,1 partes por millón, cuando para el Codex establece un límite de 5.

La publicación definía sus resultados como “preliminares y exploratorios”.

Los resultados de este estudio fueron informados por La Diaria el 22 de julio y se reportaba de los “altísimos niveles del herbicida glifosato en fideos, lentejas, arroz, polenta, leche en polvo y avena laminada de Uruguay”.

Al leer el artículo, el investigador principal del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, Leonidas Carrasco-Letelier, detectó un error metodológico de importancia y escribió a la revista Salud Colectiva.

Tras comprobar que las apreciaciones de Carrasco-Letelier eran correctas, la revista argentina modificó la publicación e incluyó un “aviso de corrección”.

El “aviso de corrección” señala que los autores cometieron “un error involuntario en los cálculos de los datos”. También agradece a los autores por corregirse.

Lo que no dice el “aviso de corrección” es la magnitud enorme del error cometido. Las cifras correctas eran 200 veces menores.

En pasta seca se bajó de 54 a 0,266 partes por millón.

En lentejas de 62,1 a 0,311.

En arroz de 4,7 a 0,024

En polenta de 16,1 a 0,08

En leche en polvo de 16,6 a 0,166

El comunicado emitido por el MGAP afirma que, con los nuevos valores, “todos los alimentos a excepción de la leche en polvo quedan por debajo de los Límites Máximos de Residuos (LMR)”.

A su vez se señala que la Dirección General de Servicios Agrícolas del MGAP (DGSA) “realizó sus propios análisis utilizando las metodologías adecuadas con productos de marcas reconocidas extraídos de una cadena de supermercados (tres muestras de arroz, una de polenta, dos de fideos, una de avena y una de leche en polvo), resultando en datos negativos a glifosato, lo que confirma la inocuidad de los alimentos”.

El comunicado recuerda que la DGSA “tiene facultades para controlar y prohibir el consumo, comercialización, importación o exportación de productos de origen vegetal y alimentos para animales que contengan residuos de productos fitosanitarios en niveles superiores a los determinados por las disposiciones higiénico-sanitarias nacionales o el Codex Alimentarius”.

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