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El 1 de marzo de 2010, José Mujica asumía como Presidente de la República, y como indica el protocolo, antes de que Tabaré Vázquez le entregara la banda presidencial, la senadora más votada de ese entonces, Lucía Topolansky, le tomó juramento en el Palacio Legislativo. Ese, tal vez, fue de los momentos más simbólicos de una relación que Mujica definió como una "dulce costumbre".

20250203 Former Uruguay President Jose Mujica and his wife Lucia Topolansky leave after planting an olive tree with Chile's President Gabriel Boric in Montevideo on February 3, 2025. Dante Fernandez / AFP

El primer encuentro entre Mujica y Topolansky todavía es poco claro. Ambos ya eran parte de la guerrilla del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) Tupamaros. Ella dijo que le dio a él documentos falsificados. Él dijo que ella era parte de un equipo que ayudaba a que los tupamaros se escaparan de la cárcel y que la vio por primera vez asomando la cabeza por un túnel. Sí se sabe que ella tenía 27 años y él 37.

Muchísimos de los tupamaros que estuvieron presos durante esos años, pero sobre todo los 9 líderes entre los que estaba Mujica, dicen que los recuerdos de aquel entonces son difusos, porque la vida estaba siempre en riesgo. La línea entre la ficción y la realidad, entre los recuerdos y lo que imaginan, es difusa.

Años después, a sus 89, Mujica le diría al New York Times que ese encuentro fue “como un destello de luz en la noche”.

Los años de cárcel, de silencio, de tortura, para ellos duró 13 años. Se intercambiaron una sola carta y los guardias, creen, confiscaron el resto.

En 1985, con la luz del gobierno democrático de Julio María Sanguinetti, terminó la dictadura uruguaya. Topolansky y Mujica no demoraron en encontrarse. Según narró Topolansky a medios internacionales, al día siguiente el MLN ya estaba buscando un local para reunirse.

Es que ese ha sido el sentido de la vida de ambos, lo han dicho varias veces: la militancia.

Después de la apertura democrática, junto a otros referentes del MLN y de la izquierda uruguaya, ayudaron en el armado del MPP dentro del Frente Amplio.

“Hay adictos al cigarro o a hacer plata, yo a la militancia”, supo decirle Mujica a El Observador en 2015.

Con los años, tanto Mujica como Topolansky se convirtieron en dos figuras importantísimas para la política uruguaya, no solo en términos de militancia, sino incluso ocupando lugares dentro del Poder Legislativo y dentro del Poder Ejecutivo. Encabezaron, siempre, la lista 609, la histórica del MPP.

Jose Mujica y Lucia Topolansky antes de ingresar al acto por los 50 anos del golpe de Estado en Chile AFP.webp

De 1995 al 2000, Mujica fue el primer diputado del MPP por Montevideo. Ocupó los cargos de senador del 2000 al 2005, del 2015 al 2018 y durante el 2020, tras retirarse de la actividad política para dedicarse a la militancia del MPP. Del 2005 al 2008 fue Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca y Presidente de la República del 2010 al 2015.

Topolansky, por su parte, fue diputada por Montevideo del 2000 al 2005, senadora del 2005 al 2017, al mismo tiempo primera dama del 2010 al 2015 y vicepresidenta del 2017 al 2020, tras la renuncia del entonces vicepresidente Raúl Sendic.

Ambos fueron elegidos, reiteradas veces, para gobernar al Uruguay. Y, al principio, se desplazaban juntos al trabajo en la misma moto.

La vida pública de Mujica y Topolansky se fue volviendo cada vez más pública. Pero también existió lo privado. Construyeron una vida tranquila en su chacra en las afueras de Montevideo. Cuidaron y juntaron flores. Se movilizaron juntos en el “fusca”, el Volkswagen Escarabajo azul celeste de 1987. Escucharon tango. Militaron muchísimo.

“Unimos dos utopías: la utopía del amor y la utopía de la militancia”, dijo Topolansky a un documentalista hace varios años. En 2005, él y Topolansky se casaron en una ceremonia simple y pequeña y, por la noche, estaban de vuelta militando.

Han dicho a la prensa, también, que lo vivido en la cárcel fue lo que los privó de tener hijos. En su lugar, han aparecido muchísimos perros. Entre ellos, la conocida mestiza de tres patas llamada Manuela que acompañaba a Mujica cuando era presidente.

https://www.bbc.com/mundo/articles/cj0jl67lq74o
"A mi edad el amor es una dulce costumbre", dice Mujica al hablar de su esposa, Lucía Topolansky.

El 29 de abril de 2024, fue Topolansky quien transmitió la decisión de convocar a una conferencia de prensa en la sede del MPP, sin anticipar detalles de lo que había para contar.

A las 9 de la mañana del lunes, tres horas antes del anuncio público, Topolansky, que hace unos años vivió en carne propia un cáncer de mama, informó a la primera línea del MPP sobre la salud de su marido.

Al principio, definido como un tumor en el esófago. Con el tiempo, definido con la palabra “cáncer” y, además, trasladado al hígado. Pasó por radioterapias, cirujías, sondas, medicamentos.

El amor tiene edades. Cuando eres joven, es una hoguera. Cuando eres viejo, es una dulce costumbre”, dijo una vez al New York Times sentado frente a una estufa a leña en su casa, mientras Topolansky lo ayudaba a abrigarse y a acercarse al sol.

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