La jueza Marcela Vargas prorrogó la prisión preventiva que cumple el exsenador blanco Gustavo Penadés en la cárcel de Florida, pero modificó la medida cautelar que cumplía el profesor de Historia Sebastián Mauvezín, que dejará de cumplir arresto domiciliario y pasará a estar controlado mediante una tobillera electrónica, así como otras medidas limitativas.
En el caso de Penadés la prórroga se dictó por 180 días, hasta el 31 de marzo de 2027, tal como había solicitado la Fiscalía y la defensa de las víctimas. Los abogados de Penadés —Homero Guerrero y Laura Robatto— apelaron la decisión.
Para Mauvezín, en tanto, la jueza Vargas dispuso un cambio en la medida cautelar. El profesor de Historia —acusado de ser el nexo entre Penadés y menores de edad— dejará de cumplir arresto domiciliario total (como se había dispuesto en abril de este año) para pasar a ser controlado mediante una tobillera electrónica.
Además, se dispuso la prohibición de salir del país y de acercamiento o comunicación con las víctimas y los testigos de la causa. También en este caso la medida rige hasta el 31 de marzo de 2027.
La defensa de las víctimas —ejercida por los abogados del Consultorio Jurídico de la Udelar Juan Raúl Williman y Soledad Suárez— apeló esta modificación, al igual que hizo la Fiscalía que encabeza Isabel Ithurralde.
Los argumentos de Vargas
Para el caso de Penadés, Vargas argumentó que rigen riesgos procesales que evitan flexibilizar la medida cautelar sobre el exsenador, acusado de unos 20 delitos sexuales por los cuales la Fiscalía pidió una pena de 16 años de penitenciaría, algo que se terminará de laudar en el juicio oral y público, que todavía no tiene fecha de comienzo.
Vargas recordó la "trama" por la cual fueron condenadas seis personas que intentaron identificar a las víctimas de la causa, a instancias del exsenador blanco.
Y también recordó el episodio que se produjo en una de las audiencias del caso, en octubre del año pasado, cuando Penadés se paró a saludar a uno de los condenados por la "trama", el policía Federico Rodríguez, quien llegó a un acuerdo abreviado con la Fiscalía y brindó una declaración anticipada "de peso muy grande" contra el exdirigente nacionalista, indicó la jueza.
Ese saludo, a juicio de Vargas, fue una "intimidación" hacia Rodríguez, que se convirtió en testigo de la causa por delitos sexuales.
"Ese testigo a mi juicio sufrió una intimidación. En ese punto no voy a juzgarlo, pero inadecuadamente Penadés se paró y lo saludó", describió la jueza de garantías. "No sé si fue intencional, por negligencia, o porque tiene un hábito de su caballerosidad, pero parece un hecho no adecuado de que un imputado se pare a saludar a un testigo".
Además, la jueza recordó que hay una demanda acusatoria formulada por la Fiscalía, 54 testigos del caso y delitos graves de por medio.
"Entiendo que una medida menos gravosa a la prisión preventiva (...) hay una probabilidad muy alta de que ese hábito de Penadés siga continuando si va a su casa, desde allí cuenta con toda la disponibilidad", sostuvo Vargas.
Desestimó, por otra parte, el argumento de la cantidad de tiempo que ha pasado Penadés en prisión, que ya lleva tres años tras las prórrogas a su preventiva. Este período que ha pasado, según la jueza, no es atribuible a una responsabilidad de la Fiscalía y responde al propio proceso.
Respecto a Mauvezín, en tanto, la jueza entendió que no en todo este tiempo de prisión domiciliaria "no hay ningún informe de que haya intentado sustraerse de la medida cautelar".
También consideró que de ser condenado a seis años de prisión, como solicitó la Fiscalía, podría pedir la libertad anticipada a los tres años, un período que ya se cumplió con la prisión preventiva —entre la efectiva y la domiciliaria que ha transcurrido—.