Mario Pérez tiene 85 años, es jubilado, y como muchos otros católicos está esperando la llegada del papa León XIV a Uruguay.

Sin embargo, él y su familia tienen una vinculación inusual con las visitas papales. Mario ya fue capataz durante la construcción de la cruz ubicada sobre Avenida Italia que recibió al papa Juan Pablo II y ahora colaboró en la construcción de una más pequeña que se espera sea bendecida por el papa actual, que llegará al país el próximo 6 de noviembre.

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Mario empezó a trabajar en el área de la metalurgia a los 14 años y fue ascendiendo hasta capataz general. En marzo de 1987 sus patrones le pidieron trabajar en la cruz que hoy se encuentra en el barrio de Tres Cruces. Ahora está jubilado y es propietario del taller MPG Metarp Group, que dirige su hija Analía, mientras se encarga de supervisar la construcción de una nueva cruz.

Analía —que recibió a El Observador junto a su padre en el taller de Colón— destacó la gran responsabilidad que supone consolidar este trabajo de su padre.

La cruz encargada para León XIV es más pequeña que la original y que tendrá como destino final la Gruta de Lourdes, para rendir homenaje a la Virgen, de la cual los Pérez son devotos.

Por ahora, sin embargo, la nueva cruz descansa en el taller de Colón. Pero antes de llegar a su destino final, hará una parada especial: será bendecida por el papa durante la recorrida que hará por Casavalle.

Esto es —al menos por ahora— el plan que tienen desde la organización de la visita papal para lograr la bendición del sumo pontífice.

La idea original era donar la cruz a la Gruta de Lourdes el año que viene con motivo del 40° aniversario de la visita de Juan Pablo II a Uruguay, pero la llegada del papa León adelantó los planes. Lo que empezó como una serie de contactos entre la Iglesia Católica para bendecir la nueva cruz derivó en la posibilidad de que esta acción fuera realizada por el sumo pontífice.

La nueva cruz pesa alrededor de 300 kilos, tiene tres metros de alto y con sus "brazos" abiertos alcanza unos 1,72 metro. Está construida en chapa de hierro con un espesor equivalente a 3,17 milímetros.

La vieja cruz, en cambio, pesa entre 6 y 7 mil kilos, tiene 30 metros de altura y una chapa de unos 6,35 milímetros de espesor. Además, según cuentan los Pérez, la vieja cruz no fue galvanizada, algo que sí caracterizará a la nueva, que cuenta con un tratamiento anti corrosión.

Pero Mario está "más orgulloso" de la nueva cruz que de la anterior.

Analía todavía recuerda el momento en que su padre le anunció que construirían una nueva cruz, que demandó 20 días de trabajo.

"Fue como de golpe. 'Preciso que me hagas esta cruz'. Teníamos un orden de trabajos y él cayó con la cruz ahí. Pero bueno, está, salió. Ahora contenta, un poco te sentís presionada, porque ya falta nada. Estamos viendo el tema de la base que no corresponde a nosotros amurarla en la Gruta", dijo la directora del taller Analía Pérez.

"Él se contactó con los sacerdotes de la Gruta, y bueno, ahí hizo todo su maqueta, y después me dijo: 'Tomá, arma eso'. La hacemos en el taller, pero él está supervisando todo. No se le escapa", agregó Analía. La hija de Mario también es devota de la Virgen de Lourdes aunque no tanto como su padre, al que definió "como un relojito" que va a visitar el santuario "una vez por semana".

Mario todavía recuerda la odisea que supuso llevar la vieja cruz hasta Tres Cruces. "Lo que más se complicó fue que a uno de los brazos de la cruz lo tuvimos que armar en la vereda, porque si no era imposible de que pasara por la puerta. Un percance que fue subsanado en su debido tiempo".

Hoy, Mario reflexiona en diálogo con El Observador sobre el particular vínculo que unirá su historia con la visita de dos papas.

¿Qué le genera estar nuevamente relacionado con la visita de un papa?

Para mí es un orgullo de que los dos papas que han venido a Uruguay bendigan una cruz construida por mí. Yo estuve presente en la misa (en referencia a la que dio Juan Pablo II en Montevideo). Entre el público pasé como una persona más, pero estaba orgulloso de ver cómo el papa bendecía esa cruz que había pasado por las manos mías.

En la primer cruz participó como capataz de obra y ahora trabaja supervisando esta segunda en el taller dirigido por su hija, ¿cómo vive esta experiencia?

Hoy estoy apoyando a mi hija. O ella me está apoyando a mí, Es como debe ser entre un padre y una hija. Ella también va a la Virgen de Lourdes. Si no va un sábado, va un domingo. Y si no va un domingo, va un martes, porque los días lunes está cerrada. Incluso va con su propia niña. (...) Con mi familia estamos orgullosos ellos de que yo todavía pueda hacer este tipo de trabajo. Yo (solo) la proyecté.

¿Eligió la Gruta de Lourdes como destino por algo en particular?

Sí, yo soy católico y ese lugar ya me ha dado muchas satisfacciones. La estoy visitando hace un promedio de 60 años.

¿Cuáles son las principales diferencias entre una cruz y la otra?

No voy a andar haciendo comparaciones entre una cruz y otra porque hay una diferencia muy grande en peso y en proporciones a lo que es aquella cruz con esta. Estoy más orgulloso de haber construido esta cruz (en referencia a la actual). Porque esta prácticamente salió toda de mi cabeza y la otra a mí me dieron planos para construirla.

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