ver más

Sus amigos no le creen, pero Sebastián Angiolini jura que ha llegado a su casa “con dolor de cabeza y súper angustiado” después de caminar por zonas decaídas o sucias de Montevideo.

“Realmente, ver imágenes o simplemente transitar por Montevideo nos duele. Mi entorno y mi familia se ríen y dicen que no puede ser, pero te juro que es como una relación tóxica que tengo con la ciudad. Nos queremos muchísimo, a veces ese amor es desmedido, pero nos herimos constantemente”, dijo este comunicador y gestor cultural de 33 años a El Observador.

A mediados de diciembre de 2025, a través de la cuenta de Instagram Ciudad Gótica, Angiolini encontró a otro montevideano que sufría por el estado de la capital: Imanol de los Reyes, un estudiante de arquitectura de 25 años.

Jockey Club

Juntos crearon un grupo de Whatsapp con apenas una decena de personas más para compartir su preocupación por la ciudad. Organizaron un primer evento, que resultó una “catarsis colectiva” y decidieron ponerse manos a la obra, interviniendo en tres de los puntos que más les preocupaban: la Plaza Independencia, la Peatonal Sarandí y el callejón junto a la Facultad de Derecho de la Universidad de la República.

La primera intervención fue en la principal plaza del país. Cerca de una treintena de personas pintaron cartelería y juntaron más de 100 bolsas de caca de perro. Al tiempo, con más materiales y más manos, volvieron a la Ciudad Vieja para limpiar de grafitis y basura la Peatonal Sarandí desde la puerta de la Ciudadela hasta la Plaza Matriz.

Su tercera intervención, ya con más de 200 personas, fue en el callejón de la Udelar, donde pintaron la fachada lateral del centro de estudios, recuperaron los espacios verdes y los juegos infantiles.

Ya no son una decena, ahora hay miles de personas en grupos de Whatsapp. Los integrantes votaron por un nuevo desafío: recuperar la fachada del Jockey Club, un edificio abandonado hace una década que está ubicado en 18 de Julio entre Andes y Convención.

Jockey Club

Este sábado de 9:30 a 11:30 se reunirán allí para recuperar este Monumento Histórico Nacional (MHN). "La idea es, de la forma lo más amigable posible y con espátulas especiales para no dañar, limpiar toda esa fachada. Después, si llegamos a tener el mismo código de color, intentar repasar rejas y remover los tags (grafitis con una firma) que tiene la fachada", explicó.

Angiolini contó que hay 285 personas que comunicaron que podrían ir, pero espera que no sean tantos. “Nos da un poco de cosita que sea mucha gente, porque solamente con el ancho de la fachada no nos daría. Queremos aunar esfuerzos y se harán intervenciones complementarias en la zona, por ejemplo sobre las luminarias y de recolección de residuos. En esa zona no hay que buscar mucho para hacer algo”, dijo.

Kiosco en 18 de Julio

Otro de los trabajos que buscan hacer -se encuentran en trámites con la Intendencia de Montevideo- es la limpieza de los tradicionales kioscos de 18 de Julio.

"Los muros deben gritar"

El grupo no estuvo exento de polémicas. A raíz de la intervención en el callejón de la Udelar, donde eliminaron numerosos grafitis y tags, hubo comentarios en redes sociales y columnas en medios donde se cuestionaba quién tenía potestad para borrar lo que otros escribían.

Una columna de opinión en La Diaria, por ejemplo, se preguntaba: “¿Qué es un muro limpio? ¿un muro pintado de gris? ¿quiénes tienen potestad de escribir las paredes, y quiénes no? Porque unos son arte, y otros son mugre”. En otra columna se expresaba que los muros tenían que dar lugar a "las disidencias".

"Para mí esto fue un disparate. Los edificios que tienen la carga de MHN ya tienen arte. ¿Por qué hay que intervenir algo que tiene un grado de protección y es de todos? No podemos, bajo la premisa de libre expresión, intervenir absolutamente todo", respondió Angiolini.

Kiosco en 18 de Julio

El fundador del colectivo aclaró que el grupo no está "contra los grafitis", pero enfatizó que "no puede ser todo un lienzo en blanco".

"Las ciudades y los muros deben gritar, deben ser un lugar de libre expresión, pero hay que contextualizar y ver en qué espacios se hace. Los edificios que son Monumento Histórico Nacional ya están terminados, no necesitan ser un lienzo en blanco", opinó.

Temas:

Montevideo colectivo Jockey Club

Seguí leyendo