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Autoridades de OSE y el consorcio privado compuesto por Saceem, Berkes y Ciemsa firmarán las modificaciones al contrato para la construcción de la nueva planta potabilizadora en Aguas Corrientes que sustituyó al proyecto Arazatí.

Las rúbricas llegarán después que el Tribunal de Cuentas observara los cambios, algo que no generó consecuencias porque el Poder Ejecutivo decidió reiterar el gasto.

La firma se dará este jueves y el consorcio proyecta iniciar las obras en el mes de mayo, fecha para la que espera recibir los permisos del Ministerio de Ambiente. A finales de enero, los empresarios presentaron el estudio de impacto ambiental.

El paquete de obras acordado en sustitución de Arazatí incluye también una planta de tratamiento de lodos con disposición final y una nueva línea de bombeo (la séptima) que irá hacia el sureste.

El consorcio también se encargará de la ampliación de las instalaciones existentes en la zona abastecida por el Recalque Unión, de la ampliación de las instalaciones existentes en el Recalque de la cuarta línea de bombeo y hará una reforma y ampliación en una subestación de 150kV que UTE tiene en Aguas Corrientes.

Todas estas obras tendrán un costo de US$ 213 millones para el consorcio y el gobierno le pagará anualmente por aproximadamente 18,5 años unos US$ 40 millones de PPD, por lo que al final del período se habrán abonado US$ 740 millones. Esa cifra anual está US$ 10 millones por debajo de lo que estaba previsto en Arazatí –unos US$ 50 millones de PPD– por lo que el gobierno habla de “ahorro”.

La nueva potabilizadora tendrá una capacidad de producción de 200 mil metros cúbicos por día. La idea es que sirva de complemento a la planta actual de Aguas Corrientes y que sea capaz de satisfacer hasta un 25% de la demanda máxima proyectada hacia 2045, que es de 835 mil metros cúbicos diarios. La planta actual puede producir hasta 700 mil metros cúbicos diarios.

En el predio de la planta actualmente hay una pista de carrera de motos que es usada por los vecinos de la zona, la cual será removida.

El agua potabilizada será conducida a través de una conexión con la quinta línea de bombeo o alternativamente por una séptima a construirse. La quinta es la que da agua al centro de Montevideo mientras que la séptima daría al este y norte.

A su vez, el proyecto contempla el tratamiento y la deshidratación de los lodos generados durante el proceso de potabilización del agua, un viejo problema de Aguas Corrientes. La disposición final de los lodos se realizará en un monorrelleno que también necesita autorización ambiental.

La obra llevará unos 30 meses y una vez que esté funcionando dará unos 30 puestos de trabajo.

La planta estará en una zona no inundable mientras que la toma sí lo estará. Aguas Corrientes ha sufrido recientemente (2016, 2019 y 2024) eventos de inundación por desbordes del río Santa Lucía. En la última, el agua llegó a la planta incluso.

Si bien los impactos serán determinados por Ambiente, una primera evaluación sugiere que habrá expropiaciones e imposición de servidumbres en algunos padrones, lo que afectará a sus propietarios.

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