OSE aseguró que la presa de Casupá "es una solución más robusta y confiable que Arazatí para asegurar el agua potable del área metropolitana frente a futuras sequías", basada en un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El informe, supervisado por OSE y la Dirección Nacional de Aguas (Dinagua), fue contratado en 2024 y entregado en junio de 2025, y forma parte del nuevo Protocolo Específico de Sequías para Montevideo y Minas que está dentro del Protocolo Nacional de Sequías, aprobado por el Ministerio de Ambiente en 2023.
El documento "comparó ambas alternativas estructurales ante un escenario de creciente demanda hacia 2035" y concluyó que "Casupá permite mayor capacidad de almacenamiento y regulación", aspecto "clave" para enfrentar "eventos críticos como la sequía de 2022-2023".
"En cambio, Arazatí presenta limitaciones técnicas ante situaciones extremas de escasez hídrica", contrastaron desde OSE.
En uno de los documentos presentados se comparó con dos gráficas los embalses de ambas presas en los últimos cinco años, considerando los meses en sequía y en emergencia.
En el caso de Arazatí, la presa nunca alcanzó el umbral de alerta (cuando se prepara para una posible sequía), no llegó al umbral necesario para una sequía en el 17,68% del tiempo estudiado y tampoco al umbral de emergencia (cuando no es posible abastecer de agua potable a toda la población) en el 3,28% de las oportunidades.
En Casupá, en tanto, el umbral de alerta fue superado en varios periodos, y no se alcanzó el umbral de la sequía el 13,28% de las oportunidades. Nunca estuvo por debajo del umbral de emergencia.
Según indicó el ente estatal, el documento también "recomienda un programa urgente de reducción de pérdidas en la red de distribución, que puede ejecutarse más rápidamente y aportar mayor eficiencia al sistema".
En ese sentido, el BID "refuerza la necesidad de avanzar con soluciones sólidas como Casupá para garantizar el abastecimiento de agua potable ante el cambio climático".