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“Estoy aburrido. Recontra aburrido. Tengo que estudiar para una prueba sobre el Uruguay del centenario. Prefiero arrancar para las ocho horas. La profe de Literatura me pidió que identifique los distintos registros de la oralidad en un texto de Derrida. Sería más divertido saber de qué vive un escritor. Si fuera escritor estos pensamientos los debería redactar sin puntos ni comas, como fluyen los pensamiento. Pienso, ¿cuándo empezaré a trabajar? ”.

La mente de los estudiantes de tercer año de liceo y UTU está cada vez más puesta en el trabajo. Más de la mitad de los alumnos de ese grado sienten “curiosidad por conocer diferentes ocupaciones” o están interesados “en trabajar en un futuro cercano”.

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El Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) presenta este viernes un estudio sobre el vínculo —o mejor dicho la desconexión— entre los estudiantes uruguayos y el empleo. Porque “si bien es cierto que el trabajo de adolescentes no es una situación deseable, ya que tiene consecuencias directas sobre el rezago y el abandono escolar, el sistema educativo debería garantizar la información y la condiciones para que puedan coexistir enseñanza y trabajo”. Y la realidad muestra que el interés de los estudiantes no está siendo contemplado.

Cuando el Ineed implementó las últimas pruebas Aristas entre los estudiantes de tercer año de educación media (ahora noveno grado) comprobó lo que dicta la Encuesta Continua de Hogares: a esa edad solo el 5% de los alumnos trabaja. Pero, por primera vez, pudo corroborar que para la gran mayoría el trabajo no es un asunto lejano pese a que el sistema educativo casi no hable de él.

Tres de cada cuatro adscriptos reconocieron que en sus centros educativos “nunca” reciben visitas de empresarios o emprendedores. Nueve de cada diez admiten que los estudiantes de tercer año de media “nunca” reciben capacitación en algún negocio, empresa o institución como parte de la propuesta curricular durante el año lectivo. Y en seis de cada diez centros siquiera hay un espacio de orientación vocacional.

Liceos versus UTU

Los números promedio esconden, a su vez, una diferencia considerable entre la UTU (más cercana al mercado laboral) y Secundaria. Por ejemplo, en casi el 70% de los liceos no hay un espacio de orientación vocacional para los estudiantes de ese grado, según revelaron los adscriptos.

“El acompañamiento del sistema educativo al mundo laboral no debería reducirse a la enseñanza técnica, ya que los estudiantes de secundaria también deben prepararse para abordar su trayectoria vital”, insiste el informe del Ineed.

En esta línea, agrega el estudio, “los estudiantes de la enseñanza técnica declaran en menor proporción que el trabajo es algo lejano aún y cabe recordar que el doble de ellos, si se los compara con sus pares de secundaria, se encuentra trabajando o buscando trabajo”.

El problema, también se advierte, es que buena parte de ese trabajo de adolescentes y jóvenes ocurre en la informalidad. La Encuesta Continua de Hogares muestra que el 84% de los uruguayos entre 14 y 17 años que estudian y trabajan a la vez no aportan a la caja jubilatoria.

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