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Seguramente por ser tan laicos el papa pensó en evangelizarnos”, les contestó el expresidente Julio Sanguinetti al rey de España, Juan Carlos, y a Balduino de Bélgica cuando le preguntaron extrañados acerca de la doble visita del papa Juan Pablo II a un país tan pequeño como Uruguay.

La anécdota contada por Sanguinetti en su libro El cronista y la historia, refiere a un hecho sin precedentes que seguramente será recordado por estas horas en las que se confirmó la visita a Uruguay del papa León XIV el próximo noviembre.

El 31 de marzo de 1987, Juan Pablo II aterrizó por primera vez en Montevideo. En una visita breve, de apenas 24 horas, el papa polaco Karol Wojtyla celebró una misa multitudinaria en la zona de Tres Cruces. Para la ocasión, se levantó una cruz de hierro de casi 30 metros de altura. Tras la partida del pontífice, se generó un intenso debate parlamentario sobre si la cruz debía permanecer en el espacio público, dado el carácter laico del Estado uruguayo. Sanguinetti defendió su permanencia argumentando su valor como monumento histórico y testigo de un evento único. Allí sigue hasta el presente.

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Primera presidencia de Julio María Sanguinetti, 1958

Para lograr la primera visita del papa, Sanguinetti destacó los "buenos oficios del seductor canciller" Enrique Iglesias, a quien le había encomendado la tarea de intentar que el papa viniera a Uruguay en una gira que originalmente iba a transcurrir solo por Argentina y Chile.

Solo un año después, entre el 7 y el 9 de mayo de 1988, Juan Pablo II regresó para cumplir con una deuda pendiente: recorrer el interior del país. Esta vez fue una gira de tres días que desbordó de fervor popular a varias capitales departamentales. Durante esas jornadas el papa visitó Montevideo, Melo, Florida y Salto, celebrando misas y encuentros con las comunidades locales. En Melo, el 8 de mayo, pronunció una homilía enfocada en el valor del trabajo y la solidaridad, y ordenó a varios sacerdotes. En Melo, se construyó la Plaza de la Concordia en memoria de esta visita. "Nuestro frecuente provincianismo no siempre ha apreciado la significación del hecho", escribió Sanguinetti al recordar las dos visitas papales.

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"Juan Pablo II" Sanguinetti

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