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Este jueves se llevó adelante en Rafael Perazza (San José) una audiencia pública por el proyecto Arazatí, también conocido como Neptuno, que supone la construcción de una nueva planta potabilizadora que suministrará unos 200 mil metros cúbicos de agua por día al sistema metropolitano.

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Se prevé instalar en la zona de la playa Arazatí (de ahí su nombre), próximo a una toma de agua bruta, una reserva de agua dulce y una tubería aductora de agua tratada que atravesaría el área protegida Humedales del Santa Lucía hasta el recalque de Melilla y desde allí hasta los tanques de Cuchilla Pereira en Montevideo.

La audiencia pública es un paso obligatorio antes de que el Ministerio de Ambiente otorgue una autorización ambiental tras evaluar los impactos del proyecto, algo que marcará el inicio de las obras.

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En esta ocasión se fijó para las 18:00 de este 3 de octubre en el Club Social y Deportivo San Rafael, donde desde el inicio vecinos, manifestantes y ambientalistas marcaron su posición contraria al proyecto.

Desde el inicio, la audiencia debió interrumpirse en varias oportunidades por abucheos constantes y gritos, tal como constató El Observador en el lugar. Esto llevó a que la moderadora del encuentro, una funcionaria del Ministerio de Ambiente, debiera pedir respeto.

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El ingeniero Francisco Gross, responsable del proyecto que llevará adelante el consorcio Aguas de Montevideo, fue uno de los encargados de defender la construcción. Aseguró que el agua que suministrará la planta será "buena" o "muy buena" los "365 días del año". El público respondió con risas y negativas.

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El ministro de Ambiente, Robert Bouvier, presente en el lugar junto a otras autoridades del Poder Ejecutivo, aseguró que la audiencia pública es una "instancia muy importante de participación", que será tenida en cuenta para la elaboración del informe final.

"Es un tema que tiene un impacto social muy importante, esperábamos esta concurrencia y por eso hicimos las previsiones correspondientes", dijo en rueda de prensa.

Consultado sobre el plazo que tendrá Ambiente para elaborar el informe final, Bouvier respondió que no hay una fecha límite y que varias cuestiones serán tenidas en cuenta.

Durante la audiencia, una vecina de la zona, de nombre Silvana Fernández, alertó a los representantes del consorcio que no podrían poner "un pie" en la playa de Arazatí.

"Nos acostamos y no dejamos pasar una máquina", exclamó. "Así como firmamos un juicio, no te vamos a permitir que metas un pie en Arazatí, no lo tocás. No es una playa olvidada, Arazatí es vida, recuerdo, patrimonio de Rafael Perazza", siguió.

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Los cánticos durante la audiencia se repitieron en varias oportunidades, lo que llevó una y otra vez a suspender momentáneamente el debate.

Uno de los cánticos entonados fue: "No se vende, el agua se defiende".

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También hubo un tenso cruce entre el gerente de OSE, Arturo Castagnino, y el ambientalista Raúl Viñas, uno de los más críticos con el proyecto.

Viñas planteó que OSE no tenía informes que justificaran el proyecto Arazatí y criticó que la gestión actual es la misma que "privatizó" el suministro de agua en Maldonado en 1993.

Entonces Castagnino, que entre 1993 y 2005 ya había sido gerente de la empresa, pidió la palabra para defender la gestión. Aseguró que en 2013 OSE había estudiado todas las opciones sobre una planta potabilizadora que suministrara agua a la zona metropolitana.

El ida y vuelta entre ambos motivó que la audiencia debiera entrar en un cuarto intermedio.

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