El grupo terrorista Hamás entregó a las fuerzas de Israel a los ocho rehenes que acordó liberar este jueves, en el marco del acuerdo del alto el fuego firmado en enero.
En este contexto, Ana Jerozolimski, periodista radicada en Israel, habló este jueves con Informativo Sarandí y contó el protocolo que se realiza a los rehenes liberados por Hamás.
La periodista reveló una particularidad de que uno de los rehenes liberados el día de hoy, Gadi Moses, un hombre de 80 años, agrónomo del Kibbutz Niroz. El hombre dictó cursos de capacitación en instrucción agrícola en Rivera hace muchos años.
Según cuenta, quienes lo conocen afirman que es "una persona muy singular, muy fuerte de espíritu y también de cuerpo, porque a esa edad no es tan mayor, pero no es un pibe". "La verdad que logró pasar 482 días en cautiverio y sobrevivió, por suerte", indicó la periodista.
Por otro lado, Jerozolimski dijo que "hoy concretamente se cumplió la tercera parte de lo pactado hasta ahora, que es todo solo la primera etapa del alto el fuego". "Hace un poco más de una semana fueron liberados tres civiles israelíes, el sábado pasado cuatro jóvenes mujeres soldadas y hoy, una soldada, dos civiles y cinco ciudadanos de Tailandia", explicó la periodista.
También señaló que luego de las liberaciones llevadas a cabo en el día de hoy, quedan 82 rehenes por liberar.
Consultada sobre si a los rehenes liberados se les hace un seguimiento en cuanto a su salud –haciendo especial hincapié en la salud mental y emocional– Jerozolimski explicó el protocolo que se realiza luego de la liberación: "Primero la Cruz Roja recibe a los secuestrados liberados de manos de los terroristas, los entrega a oficiales de la Fuerza de Defensa de Israel, todavía en territorio de la Franja de Gaza, y de ahí van a una base ya en territorio soberano de Israel, donde se encuentran con sus padres", contó.
Sobre el protocolo una vez ingresados en los hospitales dijo que "es muy lindo", porque tanto los médicos como todo el personal involucrado en ese proceso "se preparan con tanta emoción, no solo a nivel médico, sienten que tienen como un privilegio histórico de poder recibir a los secuestrados que vuelven".
También explicó que no se los ingresa a una sala de internación convencional, sino que se le preparan lugares especiales, "donde se puedan sentir como en casa, saben por supuesto que están en un hospital, pero donde se puedan sentir lo más cómodos posible. "Sus padres traen antes hasta el shampoo, por ejemplo en el caso de las chicas, el que les gusta usar", añadió.