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Hay instantes en la vida que nos cambian, que nos llevan a tomar grandes decisiones para ponernos a prueba. Y eso, justamente, fue lo que le pasó a Pablo González Parodi, un uruguayo criado entre las calles de Pocitos que, tras someterse a una cirugía cardíaca, decidió cumplir un sueño: dirigirse al océano, su casa, para participar en uno de los desafíos más complicados del mundo, la regata Global Solo Challenge 2027-2028.

Para Pablo esto no solo se trata de una competencia contra los mejores del planeta en esta disciplina, sino de un medio para probarse a sí mismo y demostrar que tiene lo necesario para completar solo y sin escalas toda una vuelta al mundo.

"Tengo muchísimas ganas de largar, de estar metido en la regata y demostrar que tengo la pasta necesaria para hacer esto", dijo en entrevista con El Observador.

Nacido en Montevideo en 1979, González Parodi creció en el barrio Pocitos, en esa "buena época" donde no había celulares y los niños se dedicaban únicamente a jugar en la calle.

Desde joven desarrolló una fuerte inclinación por el deporte y la aventura, lo que lo llevó con 11 años a acercarse a su primer barco, una lancha perteneciente a la Asociación Honoraria de Salvamento Marítimo y Fluvial (ADES).

"Recuerdo que me invitaron a hacer un recorrido y me fascinó. Siempre fui curioso por el mar, pero fue en ese instante cuando empecé a arrimarme a la navegación", contó.

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González Parodi en el agua

Con el pasar de los años, la pasión de González Parodi creció y a raíz de esto empezó a trabajar —con 15 años— en cuestiones relacionadas con el mar. "Empecé a transportar velas, a enseñarles a otro y a trabajar en una velería", recordó. Además, durante esa época ingresó a la Escuela Técnica Marítima —que terminó a los 20 años como patrón de Tura— y comenzó a competir en contiendas de velocidad entre embarcaciones, más conocidas como regatas.

"Cuando mis amigos estaban yendo a bailar, yo me quedaba durmiendo para levantarme a las 05:00 de la mañana para ir a correr a la playa o hacer bici", contó.

Mientras trabajaba en colaboración con ADES, fue nombrado patrón de botes rápidos y finalmente patrón de embarcaciones de todo tiempo. "Hice también muchos cursos de búsqueda y rescate, lucha contra incendios, supervivencia, abandono, primeros auxilios, navegación con radar, entre otros", dijo.

Finalizados sus estudios, realizó un viaje rumbo a la Patagonia y comenzó a trabajar para la revista Uruguay Natural en el departamento de Eventos y Aventuras, dejando las regatas por un tiempo.

"Dejé un poquito de navegar y me enfoqué en la bicicleta de montaña, las carreras de aventura y en el montañismo, que me abrieron nuevas experiencias", relató.

Durante esa época, recordó a El Observador, vivió algunas de las excursiones más impactantes de su vida. "En el 2004 se me ocurrió que quería cruzar la Patagonia en bicicleta. Entonces en invierno viajé a Ushuaia e hice el recorrido hasta Montevideo en un viaje de casi 4 mil kilómetros. Demoré 35 días y sufrí principio de congelaciones en un pie", contó.

"Al año siguiente hice también Montevideo-Valparaíso cruzando los Andes en invierno. Fue una travesía muy rápida, interesante, y demoré como 15 días", continuó y reveló que durante esos años hizo "mucha montaña" en solitario.

"Estuve en algunas situaciones complicadas, pero todas ellas me fortalecieron y me ayudaron a crecer. El humano puede sobrevivir mucho más de lo que mucha gente cree", destacó Pablo.

El regreso al agua, la cirugía y la decisión de participar en el Global Solo Challenge

Tras unos años alejado del mar por su trabajo en la revista Uruguay Natural, cerró un ciclo en 2008 y se fue a trabajar a un yate en el exterior, donde comenzó como maquinista para luego convertirse en primer oficial.

"En estos casi 18 años que vengo viviendo en el exterior he navegado muchísimo. Desde Alaska a Panamá, toda la costa este de Estados Unidos, todos los países del Caribe, todo el Mediterráneo, la Polinesia y el Pacífico sur. He acumulado muchas millas", dijo entre risas y mencionó que hasta el momento ha pasado por "más de 80" países de todo el mundo.

Durante ese tiempo estudió para convertirse en capitán de yates, formándose en Estados Unidos e Inglaterra, donde se especializó definitivamente. Desde hace 14 años se encuentra viviendo en el país norteamericano, en el Estado de Tennessee, laburando como oficial en un mega yate y también como bombero voluntario.

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Pablo González navegando

Luego de asentarse en el país junto a su pareja y tras años trabajando de lo que más le gustaba, una situación límite lo cambió.

En enero del 2024 viajó rumbo a la Aconcagua —la montaña más alta de América, del hemisferio sur y occidental— en una temporada en la que las condiciones no eran las propicias para hacer cumbre y se quedó en Nido de Cóndores, un campamento base de altura, donde comenzó a sentir que algo no estaba bien.

"Volví a Estados Unidos, fui a hacer una montaña y me estaba costando correr, sentía que no arrancaba. Salía a trotar y no podía. Luego, al hacer un delivery desde Mallorca hasta Irlanda en un barco tuve un incidente. Habíamos navegado un día y medio hasta el estrecho de Gibraltar y cuando fuimos a mover una vela —de 300 kilos—, casi me desmayo", relató.

"Antes de cruzar el Golfo hasta Irlanda paramos en Vigo y me fui a ver a mi hermana que vive en Asturias y me dijo: '¿por qué no vas a un cardiólogo?'. Entonces ahí fui al hospital en Oviedo, me vio un doctor y me dijo que me escuchaba un soplo muy fuerte en el corazón", continuó.

Esto noticia lo obligó a cambiar los planes y practicarse más estudios que lo llevaron a descubrir que padecía una regurgitación severa en la válvula mitral, una complicación que lo podía llevar a sufrir una insuficiencia cardíaca y quizás, morir.

"En ese momento el médico me dijo que mi situación no se solucionaba con una pastilla, sino con una cirugía urgente porque mi corazón estaba haciendo tanto esfuerzo que lo tenía dilatado y podía sufrir un infarto. Me dijo que estaba a medio año de realmente tener un problema severo", contó.

Tras esta impactante noticia retornó a su casa en Estados Unidos y rápidamente se contactó con el Hospital de Vanderbilt donde a las pocas semanas se operó en un procedimiento "mínimo invasivo" por el costado del cuerpo.

"Estuve cuatro días en terapia intensiva después de la cirugía, otros tres días más internado y me dieron el alta luego. Ahí empecé un proceso de recuperación que fue bastante más lento para lo que yo quería. Tuve un par de complicaciones, pero con el tiempo me fui recuperando. Y hoy por hoy, como me dijo el doctor, básicamente resetee mi corazón", dijo.

Al recibir estas noticias, su realidad, que estuvo marcada por la enfermedad durante meses, cambió y apareció frente a sus ojos "otra oportunidad". Y como si fuera el destino en ese momento se enteró de la existencia del Global Solo Challenge y tomó la decisión de competir. "Llame al organizador, le presenté mi intención de participar y empecé a hacer números", relató.

La regata y la estrategia a seguir

El Global Solo Challenge es una competencia internacional de reciente formación, con una primera edición en 2023-2024 y que se compite cada cuatro años. Este torneo reúne a muchos de los mejores navegantes de todo el mundo con representantes de países como Croacia, Finlandia, Japón, Francia, España o Polonia, entre otras.

La regata se larga con tiempo descontado —los barcos más lentos largan al principio y los más rápidos al final— y el ganar es el primero en llegar a la meta. Hasta el momento ya hay hasta 23 inscriptos, superando la marca de participantes de la primera edición, 16.

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"Mi largada está prevista para el 23 de octubre del 2027 desde la ciudad de Vigo (España)", mencionó y explicó que tiene previsto realizar la vuelta al mundo en unos 120 días, en una travesía donde no va a tocar puerto desde la largada hasta la llegada.

"Es mi primera experiencia. Hay gente que va a correr que ya ha competido en esta regata o en vueltas al mundo y tienen mucha más experiencia. Pero bueno, yo voy con un muy buen barco, soy bastante testarudo y sé que puedo hacer las cosas bien", aseveró.

"Vamos a navegar desde el Atlántico Norte hasta el Atlántico Sur. El recorrido es muy complicado, pero las instrucciones son muy sencillas: largar desde Vigo, pasar por abajo del Cabo de Buena Esperanza, que está al sur de África, luego pasar por el Cabo Leeuwin, que es el que está al sur de Australia, ahí entramos en el Pacífico, lo cruzamos hasta Cabo de Hornos, que es el que está al sur de Sudamérica, y finalmente, desde ahí, empezamos a subir nuevamente por el Atlántico hasta llegar a Vigo", relató.

Durante el viaje, lo primero por hacer es "adaptarse a la vida a bordo", explicó. Es decir, acostumbrar el cuerpo a la vida en el agua, acomodar las horas de sueño, aclimatarse a la comida y a los métodos de limpieza disponibles.

"A medida que vas yéndote al sur y se pone frío, pasarán días o quizás semanas, sin tener una ducha completa. Cuando estás cruzando el Ecuador, viene una nube que ves que viene con agua; te tiras sin ropa a la cubierta a intentar enjabonarte y enjuagarte rápido. Pero cuando estás en sur, no te querés sacar la ropa nunca, porque el barco no tiene calefacción, no tiene nada, y si afuera hay 5 grados, adentro del barco hay 5 grados", relató en cuanto a la limpieza.

Para la alimentación cuenta con un "calentadorcito" con el que únicamente puede hacerse "una sopa" o "hervir agua" que utilizará para la hidratación de alimentos. Además, llevará "una pequeña cantidad de latas de sardinas", galletitas y algunas cosas dulces. Estos alimentos los clasificará en bolsas Ziploc selladas para cada día. En total contará con alimento para unos 135 días con también "comida para emergencia y agua para urgencias".

"El tema comida no es tan complicado, comés mucho menos cuando estás en esas condiciones. Tenés que forzarte a comer y perdés peso, que capaz me viene bárbaro", bromeó entre risas.

Finalmente, para el tema sueño, que es el "más complicado", planea emplear una estrategia de "sueño polifásico", donde dormirá en varios periodos durante las 24 horas del día.

"Los periodos al principio van a ser de 20 minutos. Me voy a dormir me pongo la alarma a los 20 minutos suena me levanto, compruebo está todo bien y me vuelvo a acostar. Ya cuando esté un poquito más en el océano, aumento la cantidad de tiempo", explicó.

Previo a competir en el torneo, González Parodi tiene pensado participar en algunas regatas cortas para no solo probar el barco, sino también a él mismo. "El plan es terminar el barco de aquí a agosto. A partir de ahí bajarlo al agua, navegar, entrenar y ajustar", contó.

El barco y los apoyos desde Uruguay

Al tomar la decisión de participar en el torneo, que se realizará entre el 2027 y el 2028, rápidamente se puso a buscar un barco y encontró un velero "Gryphon" clase 40, número 106.

"Es un barco hermoso que ya dio varias veces la vuelta al mundo", confesó y aseguró que durante estos meses, desde que lo adquirió, le ha realizado varias mejoras al barco.

Dejavu! Again out of the water, this time in Grenada! @globalsolochallenge

El velero "Gryphon" clase 40, número 106

"Me lo llevé a Charleston y empecé el proceso de preparación del barco. Lo estamos pintando por completo, le estoy mejorando la zona donde se duerme, también toda la parte electrónica y eléctrica, cambiando las baterías, todo el sistema eléctrico. Hasta el último cable del barco lo estoy haciendo nuevo", mencionó y destacó que está poniendo toda la "última tecnología".

Para su viaje, González Parodi cuenta con el apoyo del gobierno, con quien hace tres semanas oficializó a nivel nacional que se lanzaba a dar "la vuelta al mundo en el Global Solo Challenge" en representación de Uruguay.

Producto de esta colaboración, las velas principales de su barco serán auspiciadas por el Ministerio de Turismo y Antel. "El barco se llama ahora Uruguay Sorprende, porque estoy representando al país en esta regata", contó.

Por fuera de la vela, la empresa pública lo apoyará con las comunicaciones. "Voy a estar comunicado por intermedio de Antel. La idea es, aunque está por verse la forma, contar con cámaras que estén filmando permanentemente y emitiendo video por Antel TV para que la gente pueda ver cómo se vive en un barco que da la vuelta al planeta", confesó.

González Parodi tiene una cuenta de Instagram "pgpsailing" donde comparte avances en la construcción del barco y otros hitos referentes al Global Solo Challenge.

Además, posee un GoFundMe en el que busca donaciones de voluntarios que lo quieran apoyar en el costeo del proyecto. "La gente puede poner ahí 5 dólares, 100, 300, 500 o lo que quieran", comentó.

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