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¿La noticia de ser cardenal, no la esperaba, lo sorprendió?.
Totalmente sorprendido. No tenía idea.

¿Alguien del Vaticano ya lo llamó, o usted llamó?.
En realidad, con el tema de los teléfonos he estado medio complicado porque prácticamente no los he atendido. Permanente está sonando. En Uruguay está la Nunciatura que es la embajada del papa y el domingo, después de saberse la noticia, el padre Matías Roter, de la Nunciatura, se comunicó conmigo y fue a la misa de la Catedral. Para ellos también fue una sorpresa. Eso si es algo nuevo del papa Francisco. Por lo que entendí, antes el papa avisaba a la Nunciatura del lugar donde se iba a nombrar un cardenal y se le decía a la persona. Pero el papa Francisco avisa sin anestesia.

¿Por qué cree que el papa Francisco miró a Uruguay, porque hay que poner el dedo y señalar al país?.
Sin dudas, el papa Francisco es argentino, es vecino. Creo que eso debe haber tenido su influencia a la hora de señalar a Uruguay para nombrar un cardenal. Y después, me parece, que el papa tiene mucho cariño por Uruguay, por ser argentino sin duda. También creo que a nuestra iglesia le viene bien un empujón del papa para esta tarea en la que estamos todos metidos que es evangelizar y llevar la alegría del Evangelio, especialmente a los que más necesitan.

Y hoy ya nombrado cardenal, que es una responsabilidad muy alta, se vino para un barrio pobre. ¿No cambió nada para usted?
En todos mis años de sacerdote y obispo he participado en misiones en barrios populares junto con grupos de jóvenes ya sea en el interior o en barrios de Montevideo. Yo estaba acá de misión desde el 31 de diciembre que me vine a vivir hasta el 6 de enero. Cuando me llegó la noticia había ido a Radio Oriental y tenía misa en la Catedral, pero después me vine para acá para seguir la misión. En estos días estoy viviendo acá.

Usted que conoce los barrios. “En las zonas pobres se está perdiendo más la fe?.
No se si está perdiendo más la fe, o pasa aquello que el padre Cacho, que murió hace 20 años, decía y es que en general en Uruguay pasó algo muy doloroso que es la tradición tan laicista en el sentido de sacar a Dios, laicista en el sentido anacrónico del S XX como se la vivió, con un arrinconamiento de la iglesia y de lo religioso, eso influyó mucho en toda la sociedad y de un modo especial en la gente más sencilla. Y eso es una pena. Uno ve que hay gente muy buena pero que le falta un soporte, digamos frente a la dificultad, para salir adelante. Y creo que la fe es impresionante como transforma a las personas. Lo hemos visto en estos días en este barrio donde hace tres años que se está trabajando. Hay gente que estaba en situaciones de drogas, de alcoholismo, de apartamiento de Dios, de violencia, y que gracias a la fe hoy han cambiado totalmente su vida, se reencontraron consigo mismo, trabajan, tienen el deseo de mejorar y se los ve limpios, bien. Eso es fantástico. Uno descubre como la fe es capaz de transformar a las personas.

¿El que sea cardenal, le va a cambiar esta actividad de misionero que realiza?
Espero que no. Mi deseo más profundo es que toda la iglesia de Montevideo se haga más misionera. De hecho, en estos días he visitado otras misiones. Había jóvenes de Piedras Blancas, otros del Instituto Juan XXIII en el barrio Maracaná, se que en el interior hay varios en José Pedro Varela y en Tacuarembó. Es una actividad de la iglesia católica que procura llegar a la gente que se ha alejado. A mi me encanta y lo hago con muchísimo gusto y creo que es necesario, así que espero seguir haciéndolo.

¿Lo llamaron desde el sistema político?.
Me han mandado muchísimos mensajes y sí, he hablado con algunas personas, pero no he podido atender las llamadas y he tratado hoy, con ayuda, de responder mensajes.

¿Habló con sus dos hermanas?.
Puede hablar un minuto con cada una de mis hermanas y con mi cuñada. Mis sobrinos me mandaron mensajes, un poco en broma y en serio. Voy a ver si me pongo al día porque si no después me van a criticar, además.

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