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El presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), José Bonica dijo a El Observador que “llama la atención que en 2011 se considere idónea la herramienta de gravar la tierra, cuando en 1960 ya se comprobó que no da buenos resultados”.

Bonica aseguró que existen estudios e investigaciones que respaldan su posición. El tributo sobre la tierra “lejos de aumentar la inversión y la productividad”, lo que ocasiona es “la baja del precio de la tierra” y por consiguiente “lleva a que crezca la concentración de la tierra”. Es decir, produce “un efecto contrario al que quiere el presidente José Mujica”, advirtió.

Aumentar la carga impositiva, produce que el valor de la tierra baje y, por lo tanto, “los actores que saben del tema salen a comprarla”, explicó. “Las espaldas más anchas tienen más prioridades para adquirirlas”, añadió.

Por otro lado, Bonica expresó que “llama la atención” que que estaban en contra del impuesto, hayan terminado firmando el proyecto. “Queremos que expliquen públicamente los motivos” que los llevaron a definirse de este modo, increpó.

Por esta misma razón, el presidente de la ARU manifestó que “las puertas (de la institución) están abiertas” para conversar con el presidente, los ministros y legisladores. “Vamos a facilitar que exista contacto entre las estructuras gremiales y los gobernantes”, afirmó.

Carreteras
Bonica señaló que no comparte la idea de Mujica de que con este impuesto sea la mejor manera de recolectar dinero para mejorar el estado de la caminería, por el contrario señaló que el impuesto a la renta “podría ser una fuente de recursos adecuada”. Del mismo modo, planteó la creación de peaje o de un fideicomiso especialmente destinado a este fin. “Son ideas que estamos dispuestos a analizar”, expresó.

“Hay que tener cuidado de poner un cuero de cordero al lobo”, advirtió, al tiempo que explicó que gravar la tierra y buscar una alternativa para mejorar la infraestructura son cosas diferentes.


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