"El humor uruguayo está decaído y predomina la ordinariez"
Julio Frade, último representante de la generación dorada de humoristas nacionales, habló de sus facetas como actor y músico y opinó sobre la "depreciación cultural"
Julio Frade es un hombre polifacético. Músico, actor, conductor radial y humorista son las actividades más conocidas de este hombre de 72 años, que es tanto un referente del jazz uruguayo como el último representante de una generación de humoristas que marcó como ninguna el entretenimiento televisivo local.
Frade comenzó a estudiar piano desde niño y fue gracias a ese instrumento que viajó a estudiar a Nueva York. En esa ciudad continuó su aprendizaje con Jim Odrich como docente y cursando en la Escuela de Música Berklee de Boston, una de las mejores en el mundo.
A los 18 años volvió a Uruguay, donde formó una banda de jazz llamada Chicago Stompers.
Un día, mirando la recién estrenada televisión abierta local, escuchó en una tanda de canal 12 que se estaba conformando el elenco de un programa de humor llamado Telecataplúm.
Frade localizó a los productores del programa y ofreció a su banda para aportar un soporte musical. Al poco tiempo, él y el guitarrista de la banda, Berugo Carámbula, comenzaron a participar también como actores del programa, integrándose así a la generación de humoristas más prolífica de la pantalla uruguaya. A lo largo de cuatro décadas fueron una referencia a nivel local y regional, sembrando el éxito tanto en Argentina como en Chile, en una situación inversa a la que predomina hoy en la televisión abierta nacional.
De hecho, Frade es crítico con la situación actual del humor uruguayo: “Está decaído. Hoy predomina la ordinariez, hay una falta de inteligencia y una depreciación cultural”.
Participante de ciclos míticos como el mencionado Telecataplúm o Decalegrón, el humorista considera que el estado del humor es otro de los derivados de la crisis educativa y no que se deba a una falta de apuesta de los canales locales a la producción nacional.
“Los canales siempre apuestan a lo mismo: hacer plata. Ellos van donde está el éxito, que no siempre es importante si es algo bueno, porque lo que tiene éxito lo determina el público”, dijo Frade.
Tras el fallecimiento de otros integrantes de esa generación de humoristas, como Ricardo Espalter, Enique Almada y Eduardo D’Angelo, y con la delicada situación de salud de su viejo compañero en los Chicago Stompers, Carámbula, Frade se mantiene como el último integrante en actividad (aunque no en el humor) de este grupo. “Es bravo cuando faltan los compañeros. Con ellos compartí 40 años de trabajo, que para mí fueron un privilegio y una de las bendiciones que Dios me dio en esta vida. Y más con gente como ellos, que el tiempo ha demostrado que eran irreemplazables”.
Dúo intergeneracional
Hoy Frade se presentará junto a su colega José Reinoso con un espectáculo denominado Diálogos de jazz a dos pianos, lo que hace referencia a la improvisación y a la “contestación permanente” entre ambos instrumentos, una característica definitoria del género.
El jazz también se caracteriza por su fusión con otros géneros y podrá apreciarse en este espectáculo. Reinoso interpretará versiones de canciones de Carlos Gardel, mientras que Frade combinará el jazz con la bossa nova. Ambos músicos se combinarán en la última parte del espectáculo para culminar con una jam session.
“Reinoso me había invitado a participar en dos conciertos en Carmelo (ciudad de la que Reinoso es originario) y Colonia del Sacramento, y yo lo invité a tocar en Montevideo para que lo conozcan. Porque él tiene un currículum estupendo, pero acá es poco conocido, porque vivió y se formó muchos años en el exterior”, explicó Frade.
Por su parte, Frade contó: “Yo sigo estudiando música, como a los 20 años, porque siempre hay cosas que aprender y otras para perfeccionar”.
El concierto Diálogos de jazz a dos pianos propone también un intercambio generacional entre ambos músicos. “Podría ser su padre”, dijo Frade. Y agregó: “En Uruguay hay pocos valores, pero él es uno de ellos, aunque surgió afuera, porque acá no hay oportunidades”. En su opinión, esto sucede desde las décadas de 1980 y 1990, con la dictadura militar como un evento que “cortó” muchos caminos para los artistas.
Por lo pronto, internet no olvida a los buenos artistas y, si uno busca Telecataplúm o Decalegrón en Youtube, los resultados aparecen de a miles.