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Nació en Mali cuando este era todavía una colonia y ahora es el embajador ante Uruguay de Francia, una potencia mundial que busca reposicionarse en el contexto global y redefinirse como sociedad, además de ampliar su influencia económica en el globo. En este país, Sylvain Itte reconoce una organización social, lógicas y formas de pensamiento muy similares a las del país que representa.

La conversación con El Observador se centra en temas de la actualidad gala como su política o economía, pero también abarca su rol en el mundo y su papel en el continente africano.

¿Cuáles son los atractivos de Francia?

Francia es un país de 65 millones de habitantes –menos de 1% de la población mundial– pero hasta ahora es la quinta potencia económica global. El Financial Times presentó al país como uno de los más atractivos en el mundo en innovación tecnológica. No menos de 90 empresas francesas figuran en el Palmarés 2013 de la consultoría Deloitte de las 500 startups con el crecimiento más rápido en Europa, África y Medio Oriente. Cinco empresas francesas figuran en el top 30 y el país es el séptimo de Europa que más favorece el desarrollo de esas firmas.

Además, es el primer país del mundo en turismo –recibe a más de 85 millones de turistas por año– y el tercero en recibir inversiones extranjeras en Europa después de Alemania e Inglaterra, principalmente de empresas americanas.

Sin embargo, el desempleo es de 11% y el crecimiento económico no es el esperado. ¿Qué está haciendo el gobierno al respecto?

La crisis de 2008 afecta a todos los países del bloque, no solo a Francia. También Italia, España, Portugal o Gran Bretaña están en una situación económica muy difícil. Es una crisis económica pero también política, social, porque estamos viviendo un cambio histórico de la posición global de Europa en el mundo. Durante los pasados 500 años Europa era la primera potencia y, después de la Segunda Guerra Mundial, con la globalización y los nuevos países emergentes como China, India, Brasil, etc, Europa está viviendo un momento de transformación de su posicionamiento. Y Francia también tiene esta problemática.

La crisis económica es una realidad. Pero este año vamos a llegar al 1% del crecimiento, un poquito más de lo proyectado. Hay que pensar que 1% en Francia es el equivalente a 7 u 8 % en China porque la base de crecimiento no es la misma. Europa nunca va a poder tener una tasa de crecimiento superior a 2,5 o 3% en un caso de total desarrollo. Nunca conoceremos otra vez la época de los años 70 con crecimiento de 4 a 6%.

Ahora Francia tiene muchas ventajas. Es el mayor país de Europa en tamaño y tiene una tasa de natalidad de 2,2, mientras que España está en 0,3 y Alemania en 0,6. En 2050 Francia será el país más poblado de Europa, por delante de Alemania. Tendremos unos 75 millones de habitantes en 2045. Es una fuerza enorme, un país se construye con su población.

El desempleo es mucho, es el principal problema de nuestra economía y el desafío del gobierno es reducirlo. Pero cuando comparamos con Alemania o Inglaterra, donde tienen una tasa de desempleo 5% o 6 % menos que Francia, hay que recordar que este problema afecta con el aumento de la población. Así, cada año tenemos 250 mil jóvenes que entran en el mercado laboral y para tener el mismo nivel de empleo en Francia la industria tiene que crear más de 250 mil empleos. Es un elemento fundamental para entender. No niego que la problemática del desempleo sea una realidad. Pero también tenemos que tener estas cifras en la cabeza para entender y relativizar los asuntos económicos.

¿Cuáles son los desafíos de Francia?

El principal es más social que económico. Francia es el Estado más antiguo del mundo después de China, pues es una realidad desde hace más 1.000 años. Hoy el país tiene que reposicionarse dentro de esta mundialización, redefinir un proyecto social común que permita a la sociedad francesa redefinirse dentro del mundo.

En ese proyecto nuevo, ¿qué lugar ocupan los inmigrantes?

Hablamos siempre del problema de los inmigrantes, que se observa siempre desde fuera. Pero hay que saber y recordar que Francia siempre fue un país de inmigración. No es una novedad, Francia se construyó con la inmigración, fuera de los visigodos, romanos, italianos, polacos, españoles, portugueses…

Y hoy, los árabes

Sí, es nuestra realidad histórica como antiguo país colonial, aunque eso no se tiene que entender en el sentido negativo. Yo nací en África, en Mali, un año antes de la independencia del país, cuando aún era el Sudán Francés. Viví muchos años en África, también como diplomático ante Camerún. Francia y los países árabes africanos tienen una relación muy compleja de “amor-odio” y muy difícil de entender cuando se está a 10.000 kilómetros. La sociedad francesa de hoy podría cambiar –ya ha cambiado en la realidad- para tomar en cuenta esta realidad. Ahora la realidad es totalmente diferente a la de la sociedad francesa de hace 50 años.

¿Hay integración en esa sociedad?

Hay integración pero es complejo. Hay una expresión francesa que dice “se habla solo de los trenes que no llegan en hora”. Nunca se habla de los 95% que llegan puntualmente. En la cuestión de la inmigración en Francia el problema es este: existe, pero no debemos olvidar que el 90 % de los inmigrantes se integraron y aportan su realidad, su cultura, su tradición.

¿Por qué es tan fuerte el problema de la inmigración en Francia?Porque tenemos una organización social de integración, a diferencia total de los ingleses o de lo que sucede en Alemania, donde hay dos o tres millones de turcos que viven como tales y nunca van a tener la nacionalidad alemana. El proyecto de Francia es de integración. Ahora tenemos esta dificultad pero los otros también tienen este problema.

A veces se interpreta como contradictorio y parece que, en búsqueda de la libertad, se coarta, como, por ejemplo, con la prohibición de exhibir signos religiosos

Si hay un país que debería entender nuestra forma de funcionamiento sobre esto es precisamente Uruguay. Aquí tienen una organización social que separa perfectamente la laicidad es el modelo francés. Es casi el único país que tiene la lógica francesa.

La construcción de nuestra sociedad es de una donde cada uno tiene la libertad de ejercer su religión, pero en el ámbito público no hay una religión predominante sobre otra. Y este punto es absolutamente fundamental en la mente de todos los franceses.

La cuestión es saber cómo debemos aceptar una realidad de cambio de la sociedad francesa con un número de musulmanes cada vez mayor y al mismo tiempo mantener y combatir todas las formas de fundamentalismo religioso. Algunas personas dicen que para la mujer es una forma de libertad llevar el velo. Perdón, pero no hay un francés que pueda considerar que un chador es una forma de libertad...

Pero la implicada tal vez lo vea así

Si van a Afganistán y le preguntan a 100 mujeres si se quieren poner un chador sin que nadie las fuerce, van a ver cuántas mujeres se lo colocan.

¿Quiere decir que ustedes las ayudan?

Exactamente. Se habla de algunas mujeres que dicen que es su libertad. Pero no se habla de las centenas y miles de mujeres que están agradeciendo esta ley que impide que el hermano, marido o padre la obligue a ponerse un chador. Entonces, ¿cuál es la regla? ¿Que las 97 estén obligadas a usarlo porque tres tienen la voluntad de hacerlo?

¿Cómo ve la gestión de Hollande? Su popularidad no es alta…

La popularidad es muy baja, la más baja de los presidentes de la V República. Pero en política, y en Francia en particular, las cosas cambian muy rápido. Hay que recordar que en 1983, el presidente Mitterand tenía también una popularidad un poquito más alta que ahora pero muy baja en el contexto de la época. Cinco años después ganó las elecciones presidenciales con 54% (en balotaje), el mayor de todas las elecciones presidenciales. De Gaulle decía de los franceses: “¡Cómo se puede gobernar un país que tiene 365 tipos de quesos!”. Tenía razón, el francés fue siempre un pueblo muy difícil de gobernar. En realidad es muy conservador, está siempre quejándose o criticando. Los franceses saben que deben cambiar, que la sociedad está cambiando y su posicionamiento también. Es un momento de inseguridad, económica y de la posición de Francia ante el mundo. Todas las quejas que se hacen contra Hollande son probablemente producto de ese malestar.

¿Los asuntos personales de Hollande podrían afectar su gestión?

Solo los extranjeros están pendientes del asunto.Los franceses no están interesados en las historias personales hasta el momento en que puedan tener una influencia sobre las públicas. Esta historia ya acabó, los franceses necesitaban un esclarecimiento de la situación. Ahora está clara y ya no es una historia.

Francia está muy presente en África. ¿Cómo ve esa suerte de responsabilidad de su país ante los conflictos que hay en la región, como por ejemplo en la República Centroafricana (RCA)?

Conozco la cuestión, he vivido cerca, en Camerún, y trabajé mucho sobre el problema de RCA, que existe desde la independencia del país.

En Ruanda en 1995 hubo un genocidio terrible de los tutsis masacrados por los hutus. En ese momento hubo muchos elementos para acusar a Francia de no intervenir y dejar que ocurriera la masacre. Francia luego intervino, aunque ya era demasiado tarde. Esta vez, nadie estaba interesado en RCA. El año pasado hicimos un montón de contactos con los norteamericanos, la Unión Europea, las Naciones Unidas y nadie quería interesarse. Hicimos todo para convencer a los EEUU, la ONU y los otros países de África de una intervención, porque sabíamos cómo irían a ocurrir las cosas. Todo el mundo miró para otro lado considerando que no estaba interesado: no hay petróleo, hay poquitos diamantes, no es un país estratégico… nadie quería realmente involucrarse.

¿Siente que a veces Francia está sola en esa región?

Buena pregunta. El problema es que en la realidad África no interesa a muchos países. Sí para negocios, comercios. Pero cuando es una cuestión de intervención, no hay nadie. Solo Francia. Después la van a acusar de neocolonialismo e intervención. Pero si no interviene, la acusarán de no hacerlo.

Las metas de su gestión

Negocios. Continuar y ampliar la colaboración económica entre los dos países. El flujo comercial es de unos € 270 millones, creció 35% entre 2007 y 2012 y la oportunidad es mayor, pues Uruguay brinda la seguridad que ahora no tiene Argentina y no posee las complicaciones burocráticas que impone Brasil.

Ciencia. Ampliar el desarrollo y los intercambios científicos que ya unen a ambos países. También busca desarrollar la cooperación universitaria. Francia es el tercer país de destino para estudiantes uruguayos.

Idioma. Lograr el retorno del francés a todos los uruguayos.

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