Un grupo de científicos descubrió que la península ibérica está rotando lentamente en sentido horario, un fenómeno geológico que llamó la atención de la comunidad científica internacional. El hallazgo surge de una investigación que analizó terremotos y movimientos milimétricos de la corteza terrestre mediante datos satelitales de alta precisión.
Conforme al estudio, liderado por especialistas de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), el territorio conformado por España y Portugal "no permanece completamente estático", sino que experimenta una lenta rotación debido a la interacción entre las placas tectónicas africana y euroasiática.
¿Por qué gira la península ibérica?
Los investigadores explicaron que el fenómeno se produce por la presión constante entre las placas tectónicas de África y Eurasia, que convergen a una velocidad de entre 4 y 6 milímetros por año. Esa tensión genera deformaciones en la corteza terrestre y provoca un movimiento gradual de la península hacia la derecha, es decir, en sentido de las agujas del reloj.
Uno de los sectores clave para comprender este comportamiento es el denominado "Dominio de Alborán", ubicado en el Mediterráneo occidental. Allí, la corteza funciona como una especie de “amortiguador” tectónico que absorbe parte de la energía generada por el choque de placas.
¿Qué impacto podría tener el giro de la península ibérica?
Aunque el movimiento es imperceptible para las personas, los científicos remarcaron que el hallazgo resulta fundamental para comprender mejor la actividad sísmica del sur de Europa y el norte de África. La investigación también permitió detectar fallas geológicas activas que podrían originar terremotos en el futuro.
Además, los expertos consideran que este nuevo modelo geodinámico ayuda a reconstruir la evolución del Mediterráneo occidental y podría mejorar los sistemas de prevención ante eventos sísmicos.
El fenómeno ocurre a una velocidad extremadamente lenta y solo puede medirse mediante tecnología satelital y registros sísmicos acumulados durante décadas. Aun así, el descubrimiento modificó la visión tradicional de la península ibérica como un bloque terrestre completamente estable.