Y esa intención se ha visto literalmente lubricada por una generosidad de lluvias que continuará este fin de semana que inaugurará oficialmente la primavera. Con agua, días largos y días templados reverdecerán los campos. Será un alivio para los millones de vacunos que hoy rascan pastos bajos como alfombras. En algunos lugares del norte del país el rebrote ha comenzado. Los ganados pasaron bien la mayoría del invierno.
Por lo tanto, se llega a la primavera con un precio del ternero razonablemente estable. Pero ha tenido ajustes. Que son significativos de dos cosas: el mercado empieza a ajustar a una nueva situación de más oferta. Y, por otro lado, en este momento en muchas zonas de campo natural hay poco pasto. Muy poco.
Aquí se abren dos escenarios. Uno el de la restricción maltusiana. Los terneros nacen en esta primavera, llegado el verano algún faltante de agua interrumpe el crecimiento forrajero y deteriora la calidad de las pasturas. Llegado julio del año próximo tenemos una proporción importante de los 2,9 millones de terneros con hambre y sin pasto, y la oferta aumenta en forma rígida. Presionada por las heladas y la pérdida de peso de los animales, los criadores venden y los invernadores compran barato haciendo un buen negocio. La industria puede llevar el novillo a un precio algo mayor a US$ 3 y logran un margen mucho mejor que en 2013.
El problema de ese escenario radica en que la producción siguiente de terneros vuelve a 2,4 o 2,5 millones de cabezas y aumenta en gran medida la oferta de vacas, al punto que generará una disminución en la población de vientres. La ganadería desinvierte.
El escenario alternativo al malthusiano es el del salto tecnológico. La alta carga de los campos es un desafío, pero un algo signado indefectiblemente. Si hay un shock alimenticio sobre el ganado, y el clima y los mercados ayudan, la ganadería puede seguir creciendo. ¿Qué ley dice que Uruguay no podrá sostener más de 12 millones de vacunos?
¿Qué impide que no se produzca un shock alimenticio sobre la población de terneros y sus madres que permita a cada criador mantener el control del momento de venta de sus animales?
El autor Francis Fukuyama, conocido por su ensayo sobre el fin de la historia, propone en otro de sus libros que la confianza es la variable clave para el desarrollo de las sociedades. Y en este caso su idea aplica. Los criadores precisan tener confianza respecto a que el precio del ternero no se va a derrumbar. Invernadores e industriales precisan encontrar un precio de equilibrio, seguramente cercano a US$ 3,50 por kilo de novillo, que agilice la faena, el engorde veloz y la compra de reposición a un precio razonable para ambas partes.
Que el precio del ternero va a bajar parece un hecho muy probable dado el aumento de la oferta, pero sobre todo dada la ausencia de la exportación de ganado en pie. Es que a más de US$ 2,20 en el campo es muy difícil que un ternero llegue a un precio razonable a un plato en Medio Oriente o en Turquía. Seguramente un productor europeo o australiano o brasileño o mexicano puede enviar terneros a un precio más bajo.
Entendemos que la consecuencia de esto es muy importante. Porque la ganadería ha vuelto a funcionar como un sistema cerrado. La exportación en pie está habilitada, pero más allá de todo lo que se puedan aceitar los mecanismos hay un problema de precios que va más allá de la ganadería. Es un problema de precios país.
Si el salto tecnológico de los próximos 12 meses no es lo suficientemente fuerte, el crecimiento actual será seguido de un retroceso en stock, faena y producción. Aunque los animales no mueran como en las cuereadas de antaño, si el deterioro de las vacas es agudo, la producción de terneros caerá fuerte. Un organismo que pasa hambre no se preña porque arriesga a que mueran los dos organismos. Y eso es lo que no puede pasar en el próximo invierno.
Para que la ganadería mantenga lo que ha logrado necesita un shock tecnológico que solo es posible desde precios estables y apropiados para todos los eslabones de la cadena.
Las lluvias del final de la Expo Prado son fundamentales porque aseguran que se ganan 20 días en términos de un rebrote temprano y un buen arranque de la producción de pasturas hasta comienzos de octubre. Si ahí llega otra lluvia se asegurará una buena primavera forrajera.
Aquí se tienden dos trampas que el sector ganadero debe evitar. Una de la retención fácil. Tengo pasto, espero un centavo más de precio o un kilo más agregado. Así a veces sin sacar todas las cuentas es fácil ir pasándose de carga.
La segunda trampa es la de no invertir en alimentación porque hay pasto gratis. Pero cuando el pasto abunda es barato y cuando falta es caro. Acopiar reservas en la primavera puede ser de interés. O al menos no descuidar siembras de pasturas, sorgo o maíz.
El partido de la ganadería de los próximos años empieza a jugar los 12 meses que definen si clasifica a una situación de desarrollo sustentable o tropieza en su producción interna y posterga la estabilización alta de carne.
Si se cruzara el próximo invierno satisfactoriamente, dejados atrás los efectos de la sequía 2009/10, puede empezar una nueva etapa de producción estable y crecientemente valorizada en la que ganen todas las empresas de la cadena.
No se le puede pedir a los frigoríficos que regalen su dinero comprando caro si los productores no mantienen la capacidad de regular la oferta.
Consolidar la oferta nutricional, la sanidad y el manejo para acelerar el engorde de novillos y vacas con una relación de reposición más favorable –y acelerar el salto tecnológico en la cría para sostener una población alta de terneros y vacas aún en un verano seco o en un invierno riguroso– es un objetivo que empieza desde ya.
Para eso mantener expectativas firmes es clave. Si el precio del novillo gordo hace piso en niveles cercanos a los actuales, mientras China esté del otro lado, Corea arranque y Japón se acerque a abrir su mercado, nos espera un período inédito de crecimiento. Cruzar satisfactoriamente el próximo invierno es el mayor desafío de la producción ganadera uruguaya de los últimos tiempos. Un desafío que empieza en estos días. Evitar el regreso del ajuste del ciclo ganadero.
El USDA espera tres millones de terneros
Las proyecciones realizadas hasta el momento respecto a la cantidad de terneros destetados para el otoño próximo se alejaron de los tres millones, tras las jornada de cría de INIA Treinta y Tres. Sin embargo, en el Departamento de Agricultura de EEUU (USDA, por su sigla en inglés) mantienen esa proyección. En un informe divulgado e martes 10 el USDA estimó que serán tres millones los terneros del año próximo. Y la secretaría estadounidense suele ser cauta para proyectar. El USDA estima que la población a mitad de este año es de 11,44 millones.
Seguramente los números de Dicose darán una cifra superior, en el entorno de 11,6 millones. El Departamento de Agricultura espera un salto en la población de más de 350 mil animales a 11,8 millones.
Pero si la población de vacunos de arranque es mayor, la población quedará muy cerca de 12 millones.
También espera el USDA un crecimiento fuerte de la faena, que subiría en 150 mil cabezas, de 2,23 millones a 2,38 millones de animales.
Los números de la industria frigorífica serán magros este año, pero serán mejores en 2014.
Aumentará la producción, exportación y consumo de carne vacuna. La producción de carne treparía a 580 mil toneladas, la mayor desde 2009. De eso derivaría un aumento de la exportación (400 mil toneladas carcasa) y del consumo, que se ubicará en 180 mil toneladas.
La sustentabilidad de ese crecimiento se juega en los 12 meses que siguen. Un período que empieza en forma favorable con las lluvias de este fin de semana. El ganado empezará bien la primavera. La producción va en ascenso. ¿Hasta cuándo?
Mientras el mercado de la carne para la exportación, el ganado gordo y la reposición se mantengan razonablemente estables, no hay final a la vista en el panorama ganadero.
Manejo ético
La clave para el correcto manejo ganadero podría radicar en un manejo ético. La base del bienestar, en cualquier animal, es no pasar hambre. Y menos durante el frío invierno. Cabe preguntarse si un manejo ético de los terneros y las vacas será rentable el próximo invierno. Sería esencial que no se produjera una caída fuerte del precio del ternero y las demás categorías de cría como consecuencia de una mala regulación de la oferta. Alimentar los animales en buena forma puede ser un buen negocio por lo productivo y por lo comercial.