En 2025 las importaciones de la UE aumentaron 18% hasta 418 mil toneladas y Uruguay fue uno de los países que más aprovechó: aumentó 46,6% sus embarques respecto a 2024 hasta 72.222 toneladas peso carcasa, el máximo desde 2009.
Las 22.964 toneladas que agregó Uruguay representan casi una de cada tres toneladas adicionales que llegaron a la UE.
Las exportaciones de Uruguay crecen a medida que se va reduciendo la producción de carne del bloque que en 2025 llegó a un piso de 6,38 millones de toneladas, con una disminución de 7,5% en los últimos cinco años.
Y con la entrada en vigor en forma provisoria del tratado de libre comercio entre el Mercosur y el bloque europeo los envíos tienen una oportunidad concreta de crecer en volumen y en valor.
Los embarques dentro de la cuota Hilton son los primeros en ver un beneficio arancelario: ya no pagan el 20% que regía hasta la semana pasada, que en base a la cuota de 5.600 toneladas que ha tenido Uruguay hasta ahora representarían un ahorro de US$ 11 millones en impuestos de acuerdo al Instituto Nacional de Carnes (INAC).
En el primer bimestre de 2026 la producción de carne vacuna tuvo una caída de 6,4% según el monitor ganadero oficial de la Comisión Europea, un ritmo mucho mayor que el proyectado por la propia UE que mantiene una proyección de baja de 2,6% en todo 2026, unas 170.000 toneladas menos que en 2025 hasta 6,21 millones de toneladas por lo que los países europeos verán recortada su producción en casi dos millones de toneladas en 15 años, desde los 8,11 millones de toneladas en 2011.
La proyección de la Comisión Europea es que este año las importaciones aumentarán otro 10% hasta 460 mil toneladas y los primeros datos surgidos de la UE sugieren una aceleración mayor: solo en enero de 2026 crecieron 24%, desde 37.240 a 46.080 toneladas
Carne refrigerada: 72% del valor
Dentro de las 72.222 toneladas enviadas por Uruguay los embarques de cortes de carne enfriada sin hueso aumentaron en 2025 de 23.248 a 31.297 toneladas, el 43% del total.
Un dato de especial relevancia porque se exportaron a un promedio de US$ 13.656 por tonelada y representaron US$ 423 millones del total de US$ 589 millones comercializados, el 72%.
El promedio de precio para los cortes de carne enfriada sin hueso aumentó en forma consistente en los últimos tres años: de US$ 11.585 en 2023 a US$ 13.656 en 2024 (+18%) y en los primeros cuatro meses de este año se ubica en US$ 15.301 con un volumen de 7.570 toneladas entre enero y abril.
Cinco países se reparten el total de carne enfriada desde 2023: Países Bajos (53%), Italia (13%), Alemania (12%), Italia (11%) y Portugal (7%).
Alemania es habitualmente el que mejor paga por los cortes refrigerados, liderando la estadística de valor en 2023, 2024 y 2025 con un aumento sostenido desde US$ 12.386 /ton. en 2023 a US$ 16.492 /ton. en el parcial del año 2026.
Por lo general se ubica US$ 1.000 por tonelada por delante del segundo destino en precio, Países Bajos.
Este año sin embargo Italia da un salto de US$ 13.700 a US$ 18.460 en el primer cuatrimestre para superar a Alemania en el arranque del año.
Países Bajos es el destino dominante en volumen de carne enfriada a la UE, una alta participación que se explica por el rol que juega el puerto de Rotterdam como centro logístico regional, en recibir y distribuir productos a los demás países del continente, explica Uruguay XXI.
Este predominio ha ido disminuyendo desde 57% en 2023 a 50% en 2025, sobre todo por una mayor participación de Italia y Portugal en las compras el año pasado.
Uruguay, un proveedor hecho a medida
El bloque europeo quiere exactamente lo que Uruguay tiene para ofrecer: deforestación cero, alta proporción de producción sobre campo natural, por lo tanto muy alto bienestar animal desde el nacimiento, matriz energética limpia, trazabilidad, protección al monte nativo por ley, prevención de la erosión por ley, entre muchas otras cualidades que nos dan una competitividad indescontable respecto a los otros países del Mercosur.
La apertura de la cuota en la Unión Europea (UE) viene acompañada de otros componentes. Entre ellos la convocatoria a la ciudadanía europea a que contribuya para una estrategia del bloque en materia de ganadería, que terminará de recopilar opiniones en este segundo trimestre de 2026 y está recibiendo insumos interesantes de actores relevantes del sector.
Esta iniciativa ubica a la ganadería como un componente esencial del sector agrícola, al tiempo que aborda los desafíos del rubro ganadero europeo tales como la disminución en la población de vacunos y la baja rentabilidad de los productores aún con subsidios.
Como es característico de la Unión, también toma las preocupaciones medioambientales y con una dosis de realismo también la competitividad comercial.
La estrategia, como podría ser en reverso la del sector lechero de Uruguay ante el tratado, tiene como objetivo garantizar que el sector ganadero de la UE sea resiliente ante la apertura comercial, mejore su competitividad y sea sostenible económica, social y ambientalmente.
Para Uruguay y el resto del Mercosur esto significa un fuerte desafío: la UE armonizará las exigencias sobre los productos importados con sus propias normas de producción, incluidos los requisitos de bienestar animal, “tras una evaluación de impacto y en cumplimiento del derecho internacional”.
En el diagnóstico de vulnerabilidades que plantea el gobierno europeo se subrayan media docena de puntos salientes:
- Disminución de la producción: El número de rebaños está disminuyendo y las explotaciones están cerrando, debido a dificultades financieras y limitaciones socioeconómicas más amplias, que afectan especialmente a los rumiantes, con claros riesgos para la continuidad de la producción ganadera en algunas zonas de la UE.
- Viabilidad económica: La rentabilidad sigue siendo una debilidad fundamental: los elevados y volátiles costos de los insumos, la volatilidad del mercado y la presión competitiva reducen los márgenes y limitan la capacidad de los ganaderos para invertir y modernizarse.
- Bienestar de los ganaderos: La incertidumbre económica, agravada por los riesgos climáticos, contribuye al estrés y a problemas de salud mental, y dificulta la renovación generacional.
- Huella ambiental: El sector enfrenta el desafío de reducir sus emisiones y externalidades negativas —especialmente en regiones de alta concentración ganadera— y promover la circularidad en el uso de recursos, sin resignar productividad.
- Salud y bienestar animal: Las amenazas sanitarias y los estándares de bienestar animal son una carga operativa y económica adicional. Cualquier mejora debería aplicarse con normas proporcionales, gradualidad y apoyo adecuado a los productores.
Lo que tiene más implicancias para la exportación de Uruguay:
- Competitividad comercial: Los altos estándares de la UE generan costos que el mercado no siempre recompensa. Se evalúa armonizar las exigencias de producción —incluyendo bienestar animal— para los productos importados de terceros países, mediante una evaluación de impacto detallada y en cumplimiento de las obligaciones internacionales de la UE.
Justamente en ese sentido resulta interesante el aporte hecho por la empresa española Vall Companys, que tiene una presencia importante -aunque de perfil bajo- en Uruguay.
Valora positivamente la iniciativa que reconoce el papel clave del sector en la economía, el medio rural y la seguridad alimentaria.
Sin embargo, advierte que el contexto es complejo: presión regulatoria creciente, competencia internacional y riesgos sanitarios que amenazan la viabilidad de las explotaciones. “Dado que el sector ya cumple altos estándares, cualquier nueva exigencia debe aplicarse de forma gradual, proporcional y con apoyo financiero, para evitar pérdida de tejido productivo, especialmente en zonas rurales”, señala Vall.
El Grupo subraya la necesidad de reciprocidad en estándares frente a importaciones de terceros países, y de hacer de la sanidad animal una prioridad estratégica, reforzando la prevención, la coordinación europea y el principio de regionalización.
Transformaciones europeas que aplican a Uruguay
El bloque europeo propone transformaciones para su ganadería que vale la pena observar porque son en gran parte aplicables para la competitividad futura de Uruguay.
- La innovación en cría, eficiencia alimentaria, sanidad y tecnologías digitales mejora la productividad y reduce el impacto ambiental.
- Creciente demanda de productos ganaderos de alta calidad, producidos de forma sostenible y con diferenciación regional.
- La bioeconomía circular —mejor gestión de nutrientes, valorización del estiércol e integración con sistemas de cultivo— mejora la eficiencia en el uso de recursos y el desempeño ambiental, así como la integración con los sistemas de cultivo enfatizando en el vínculo entre la producción ganadera y el mantenimiento de los pastizales.
- Las inversiones en bienestar animal, trazabilidad y certificación pueden reforzar la reputación de la UE en materia de estándares, aunque es importante evaluar en qué medida se traducen en mayor competitividad de mercado.
Es válido para la UE, pero igualmente válido para el Uruguay que busca consolidarse como el proveedor gourmet de la mejor carne vacuna del mundo. En Montevideo, Colombes y Amsterdam.
Mercado exigente, posición competitiva
Para Uruguay será seguramente un mercado más exigente, como si se compitiera en fútbol con España -algo que veremos el mes que viene- pero con una diferencia radical respecto al fútbol: nuestra posición competitiva es mucho más fuerte que nuestros vecinos que deforestan, no tienen trazabilidad y tienen proporciones mínimas de pastizales nativos.
Es necesario cumplir con los altos estándares que planteará Europa, pero si se supera ese listón, el posicionamiento del rump and loin uruguayo será muy difícil de superar por los países de esta región.