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Luego de que se hiciera pública la denuncia de Lilián Díaz, titular del servicio de Hematología del Clínicas, sobre las muertes que allí se disparan porque hay hongos en las paredes, las autoridades del hospital emitieron un comunicado en el que aseguran que la mortalidad no aumentó. El director interino, Daniel Alonso, explicó a El Observador por qué se desestimó el planteo de la docente, y anunció medidas que solucionarán temporalmente las condiciones del servicio.

Díaz afirmó en comisión directiva que el índice de mortalidad de su servicio solo se puede explicar por las condiciones edilicias.

Cuando el tema se planteó no lo conocíamos. Después, en conversaciones con ella, entendimos a qué se refería. Yo la respeto muchísimo por su dedicación, su compromiso con el hospital y con los pacientes, pero en aras de convencer a la comisión de que su proyecto era más necesario, generalizó una situación que después, al investigarla, vimos que estaba circunscripta a un tipo de pacientes de alto riesgo: los que tienen leucemia aguda mieloblástica.

¿O sea que el error de Díaz fue generalizar algo que afecta solo a un grupo de pacientes?

Sí. Pero entrar a discutir si es causa y efecto… No me parece. Está a la vista que la planta física no es la mejor.

Pero una cosa es decir que la planta física no es la mejor y otra muy distinta es decir que un grupo de pacientes podría vivir más si no hubiera hongos en las paredes.

No, no es así.

La profesora dice que tiene “trabajos recientes que muestran una altísima mortalidad vinculada a infecciones”.

Ellos hicieron una serie con todos los pacientes con esa patología, que fueron 24 casos en dos años. De 24 hubo cuatro pacientes menores de 60 años que murieron por infecciones. Ese porcentaje de mortalidad, del 15 %, lo comparan con un hospital excelente de Houston, Estados Unidos, que es una referencia, y que tiene el 5 %. Ahí hay una diferencia que tenemos que abatir.

Ella dijo que aun usando medicamentos costosos y siguiendo los protocolos internacionales, se da esa diferencia que atribuye a las condiciones edilicias.

Yo no quiero discutir eso. Me parece que hay que mejorar la planta física, pero también tenemos que actuar en todas las causas de infección. Porque si no tenés un buen lavado de manos, por más que estés en una planta magnífica, la infección se va a transmitir. Si no hay alcohol en gel al lado de la cama, y una higiene adecuada en techos, paredes, ventanas, si la comida no llega en las bandejas adecuadas… Es decir, si no se toma un conjunto de medidas, creo que acentuar lo de la planta física no es lo más correcto.

¿Y en esas medidas de higiene hay cosas para mejorar?

Sí.

O sea que hoy en día no está funcionando como debería.

Se debe mejorar. Todo hay que reforzarlo todos los días. Son conductas y barreras que a veces se bajan… Lo que ella quiso decir en la sesión, y después nos aclaró, es que la mortalidad era alta según parámetros internacionales.

¿Pero qué es lo que le hace pensar a usted que la causa de la alta mortalidad allí no es la humedad?

Pienso que si quisiera precisión en la causa-efecto, buscaría más, investigaría más. Tendría más objetividad. Lo vamos a hacer con el comité de infecciones.

¿Qué cosa en concreto?

Ver el conjunto de pacientes, auditar las historias clínicas… Desde 2010 tenemos un método de diagnóstico que permite detectar casos que antes no podíamos. Pero no podemos decir que aumentó porque antes no teníamos forma de diagnosticar. Hablamos de pocos pacientes. Eso es lo que más me preocupa: que acá hay cientos de pacientes internados y este tema les puede provocar cierta inquietud e incertidumbre. Yo lo que quiero transmitir es que estén tranquilos. No les podemos ofrecer todo el confort ni las condiciones óptimas, pero hay gente que está trabajando por su recuperación. No quiero que eso quede deslucido por una situación que no creo que sea para alarmarse.

Desde que Díaz planteó el tema en la comisión directiva, ¿qué pasos se dieron?

Se dispuso ubicarlos en la sala 2 del piso 2, que estaba comprometida para otra actividad (rehabilitación de lesionados medulares), mientras se arreglan las humedades del piso 8. Eso se hará en los próximos días. Después de unos meses volverán al 8, mientras se hace el proyecto definitivo en el piso 6, lo cual está estimado en unos $ 8 millones.

La profesora aseguró que había hablado “muchas veces” con ustedes el problema edilicio en su servicio.

Sí, pero no es el único que necesita ser mejorado. El proyecto Venezuela nos permitió hacer una cantidad de obras, pero desde 2010 en adelante tenemos un presupuesto de $ 40 millones por año para el total de inversiones (obras y equipamiento). Si bien puede parecer mucho, en un hospital como este, no es suficiente.

¿Por qué no se priorizó la reparación del servicio de Hematología?

Porque hubo otras prioridades. Terminar la obra de CTI, que ya estaba comenzada. Y cumplir con la contraparte uruguaya para la instalacion de equipos de primera generación que ha comprado el país: un nuevo acelerador lineal para radioterapia, y equipos de medicina nuclear. Nos comprometidos a realizar la obra para la instalación de los mismos. Entonces, ha quedado relegado el servicio de Hematología, como han quedado otros.

¿Cuáles? ¿Qué otros servicios médicos están en malas condiciones?

Hay otros que mantienen el modelo original del hospital: una sala general y un baño común. La norma actual del MSP permite hasta cuatro pacientes para un baño. Además, se requiere una sala adjunta para aislamiento de pacientes. El proyecto que se aprobó para 2014 contempla esos requisitos en siete salas de cuidados moderados.

Hematología no está incluida en ese proyecto.

Porque se priorizó trabajar en columnas: que en todos los pisos fuera la misma sala, ya que eso hace más eficiente la obra. Se eligió la columna 3 como eje, y Hematología está en la 1. Además, Hematología implica una obra más cara porque necesita más aislamiento.
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