“En primer lugar tiene que haber un incentivo para que se mantenga el stock vacuno”
Entrevista de El Observador Agropecuario con el presidente del Instituto Nacional de Carnes
¿Lo sorprendió que el ministro Tabaré Aguerre le ofreciera presidir INAC? ¿Por qué aceptó?
Me sorprendió porque además de compartir la vida profesional y laboral, él tenía armado su equipo y no esperaba que me llamara. Acepté porque no me dio chance, me conoce de hace mucho tiempo y me pareció muy atractivo incorporarme a su equipo, especialmente a su propuesta de desarrollo del sector.
¿Podría destacar la propuesta?
El proyecto del ministro es más amplio referido a la intensificación sustentable, que en el caso de la carne significa incrementar su producción en una cifra que podría ser de 30%, con el fundamento de que está todo dado para que eso se pueda hacer. Aguerre pone en contraposición el caso del arroz, que está expresando el máximo potencial que tiene de productividad a nivel mundial, con calidad excelente y, sin embargo, está con dificultades para cerrar sus números y no se ve un salto productivo. En cambio en la carne se ve un salto productivo posible, que requiere aplicar algunas tecnologías que todos conocen y algunos ya utilizan. Por lo tanto, el proyecto del ministro pasa por aumentar la producción. INAC no es el único actor de la cadena cárnica, pero es un actor y entiende que se puede brindar un servicio en función de ese proyecto.
¿Por qué debe protegerse el stock de 12 millones de cabezas, como lo dijo en la Expo Melilla?
Porque quisiéramos aprovechar la oportunidad que nos da el mercado mundial. Hay algunas cosas que podríamos potenciar para posicionarnos mejor y vender más, pero no podemos perder el stock que tenemos.
Los productores dicen que si no se estimula difícilmente se pueda intensificar la ganadería
Lo compartimos totalmente porque para encarar una actividad económica que implica tomar riesgos, invertir y esperar el ciclo biológico, más el clima que es incierto, el productor tiene que tener los incentivos económicos adecuados.
¿Qué hay de nuevo para concretar ahora las estrategias productivas que usted plantea?
Son respuestas complejas porque juegan distintas variables. En primer lugar tiene que haber un incentivo para que se mantenga el stock ganadero y porque es una oportunidad que se está dando, si entendemos que la producción ganadera se estaba realizando con una alta dotación en las hectáreas a la que fue desplazada por el crecimiento agrícola del país y suelos que fueron forestados. La oportunidad es que se están liberando suelos agrícolas por los bajos precios de los granos y porque los planes de uso y manejo de suelos obligan a bajar la intensidad agrícola. Esto genera la necesidad de intervalos con cultivos forrajeros que pueden ser utilizados para consumo animal. Permitirá una oportunidad de tierras para obtener forrajes de buena calidad con buenos manejos. Esto se podrá aprovechar para tener un mejor estado nutritivo que mejore el estatus productivo del rodeo. Desde el punto de vista de la producción habrá una mejora de la situación que ocurría hasta ahora. Es cierto que tenemos un buen estándar de manejo (incluyendo tecnología de oferta forrajera invernal, suplementación de terneros, destete precoz) que ha mejorado los índices de producción, pero puede mejorar aún más.
¿Es posible entonces la 5x5? También ha recibido críticas.
Las críticas han sido muy buenas porque han estado centradas en evaluar justamente que hoy no hay incentivos para que el productor haga esa apuesta, que no quiere decir que no estén dadas las condiciones para que se pueda lograr en el mediano plazo. Creemos que hay posibilidades de aumentar la producción con el mismo rodeo, aumentando la extracción y los kilos por cabeza animal. Respecto al tema precios, que es un tremendo desafío, poco menos de 15% de lo que se recauda se paga por aranceles, ese es el punto a trabajar por el gobierno.
¿La clave sería entonces la baja arancelaria?
El cuestionamiento de los productores va por otro camino. Entienden que a un determinado precio de exportación que hoy se recibe, ante una oferta abundante de ganado gordo, el precio de la hacienda baja sin explicación. Ese es el cuestionamiento. Durante los últimos cinco años prácticamente no hemos tenido comportamiento de zafra y poszafra, el sector se venía acomodando, venía creciendo en precio de la hacienda, se ordenó y se estabilizó el precio de exportación. Pero ahora entramos en un ajuste fino en la cadena y parecería natural que haya una zafra y poszafra. Habíamos perdido la memoria de que eso podía pasar. Entonces uno tiene que aceptar que puede haber precios de zafra y poszafra. Ahora estamos con precios deprimidos por exceso de oferta, pero lo que hay que mirar es si en el conjunto de la comercialización durante el año se redondea un precio para la hacienda gorda que resulte válido. El problema más sensible es que en estos momentos, cuando hay sobreoferta de ganado, es cuando el criador comercializa la mayor parte de su producción y así hace el peor negocio.
¿Hay temor a que los frigoríficos extranjeros con 53% de la faena puedan manejar el mercado ganadero?
La ventaja es que son jugadores de primer nivel que incorporan innovaciones tecnológicas y conocimiento de los mercados. Es un valor agregado que hay que reconocer. Las incertidumbres es que Uruguay es una pieza más en su estrategia de comercialización global y no necesariamente vamos a coincidir entre lo que es la política de un país y la política global de una empresa. Ahí puede haber incertidumbres y lo que tenemos que hacer es buscar las fortalezas para complementarnos.