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Todo sucedió sin querer. Desde chico Daniel Ketchedjián se sintió atraído por el mundo de la magia. Si bien su padre, zapatero de profesión, tenía a este arte como hobby, lo que le sucedía a él era diferente. El pequeño Daniel tenía facilidad para aprender juegos y presentarse ante el público, y así fue como a temprana edad se transformó en el cliente número 1 de “La casa de los chascos”.

Cuando ya tenía todos los materiales de ese local, empezó a viajar a Argentina para conseguir nuevos. Casi sin darse cuenta, en cada evento familiar o de algún conocido se lo invitaba a mostrar lo que hacía.

Luego, empezó a tener clientes y cuando se quiso acordar ya tenía un trabajo paralelo al liceo. Apenas egresó de la secundaria comunicó a sus padres que quería dedicarse a la magia y recibió su apoyo. Desde entonces, trabajó como mago, tanto en televisión como en teatro y con espectáculos propios.

Daniel K - su nombre artístico- considera el juego de la magia como una profesión seria que complementa constantemente con otros estudios como comunicador televisivo, analista en marketing, comunicador social, entre otros.

¿Cree que tiene un don especial?
Yo creo que cualquier persona puede ser mago, pero tiene que gustarte. Tenés que estudiar y aprender las bases para dedicarte a esto, se requiere perseverancia.

¿Su papá es mago?

Mi papá es zapatero, siempre le gustó la magia, desde bien chico. Creo que me inculcó el amor por ese arte. Era una época en la que pasaban los especiales de Daid Coperfield por la tele y recién empezaban a aparece las videograbadora, con las que comenzamos a grabar los especiales. Los veía muchas veces y trataba de buscar el secreto. Después descubrí que la magia va mucho más allá de eso, tiene más que ver con transmitir e ilusionar a la gente.

¿Cómo fue su formación?
Comencé muy autodidacta, con unos libros que tenía mi padre y material que íbamos comprando y a los 14 años conocí a Alfredo Panizza, un aficionado de la magia que me enseñó, que era lo que había que hacer para generar asombro. Hicimos una gran amistad.
En el ‘96 fui a mi primer congreso de magia en el que me di cuenta de que lo que yo hacia no era magia sino simples trucos. A partir de ahí, empecé a estudiar este arte mucho mas fuerte, a leer mucho.

¿Sos comunicador?

Sí, me recibí el año pasado. Lo hice como hobby, es un complementó en realidad. Tenía el tiempo para hacerlo y lo hice. Mi misión en el estudio estaba súper definida, todo lo que podía aplicar o relacionar con la magia lo iba a hacer. De hecho, todos los trabajos los vinculaba, cosa que aburrió a mis compañeros, pero que la magia fuera el centro era mi objetivo.

La tesis final fue sobre la magia y la TV. En una época en que se ven muchos programas de magia y la ética está cada vez mas destruida, buscaba definir hasta qué punto es válido que un mago haga uso de cosas externas a la magia (como un video editado o el uso de cómplices actores). Cuando la persona está viendo y nota que hay un truco de cámara, se pierde el valor de la magia, el truco tiene que tener otra cosa.

¿Cuáles fueron sus experiencias laborales?

Trabajé siempre de mago, ayudé alguna vez a mi padre en la zapatería, pero nada más. Estuve cinco años en Caleidoscopio, después Bien despiertos, Dale con todo y, el año pasado, Sinverguenza. Además de obras de teatro, di charlas sobre juegos y teorías de la magia, como valorar más a la persona mago y al público antes que al truco.

¿En qué consta su trabajo?
El 80% son eventos sociales o empresariales. Mi público son personas adultas y hago algunas obras de teatro para niños. El resto viene de mi trabajo en el exterior, charlas y capacitaciones para magos y empresas.

¿En Uruguay se puede vivir de la magia?

Es muy difícil vivir de profesiones diferentes a las “convencionales” pero creo que se puede. Capaz tenés que ser tocado con la varita, pero creo que va más en el esfuerzo. Hay muchos magos que se dedican a eso. Invitó a que más magos se dediquen a esto, cuantos más allá mejor. Creo que difícil pero no imposible.

¿Cómo influye la tecnología en su trabajo?

En realidad hoy en dia internet ha servido que aparezcan muchos aficionados a la magia, porque hay una democratización de la información pero no es algo ajeno a lo que pasó siempre. Siempre hubo personas que se interesaron en saber cómo era el secreto y se compraban un libro, hoy es más fácil ese acceso. Yo tomo las palabras de un mago Juan Tamariz, que admiro mucho que dice que esa persona que va en busca de cómo es el secreto se transforma en un aficionado entonces está bien que esa persona quiera interesarse en cómo es el truco, que lo busque hasta que lo descubre. No es algo negativo al contrario, positivo porque hace que el mago se perfecciones y busque técnicas distinas o formas de presentarse que disfracen el secreto.

Éticamente capaz no es correcto que este a la vista de todos porque los niños o tienen porque saber todo que tiene un truco porque pierde la ilusión y no estoy de acuerdo con eso. Me parece que hay que conservar la ilusión y aprender a vivir con ellas. Si bien hay muchas explicaciones en Youtube, este es también un canal para darte a conocer, buscando un secreto aparece un video mio y entonces lo veo como positivo.

¿Cuál es su referente en el mundo de la magia?

Juan Tamariz, ha cambiado la forma de hacer magia, ha revolucionado el ilusionimo.

¿Hay juegos que le dan miedo antes de empezar el show?

Todos los juegos me dan miedo, ese miedo válido, lo importantes es que la gente no se aburra, si me sale mal no importa, muchas veces pasa. Esos miedos clásicos me parece importantes que estén, cuando mas automático estoy peor me salen los trucos.

¿Cómo se separa el mago de la persona?

Aprendí mucho a separar, yo creo que hay muchos que son todo el día magos y creo que eso al principio esté bueno, vivís con un mazo de cartas en el bolsillo. Cuando aprendí que mi profesión es la magia y la amo, aprendí que soy persona también y tengo otro tipo de tareas y a mi familia y pareja para dedicarme. Mi señora se ríe cuando a veces mentalmente estoy ensayando y ve los pases de carta invisibles que hago con las manos.

¿Se considera un emprendedor?

Me siento muy autodidacta y toda la carrera me la formé con apoyo de la gente y fui yo el motivador. Puedo considerarme emprendedor. Los trabajos que he generado son a raíz de mi desempeño. Soy un agradecido de que mi trabajo es bien recibido y el boca a boca me ha favorecido, he emprendido ciertos proyectos que casi siempre me han salido bien. He fracasado mucho y he aprendido también.

Para los trabajos en televisión, hice una propuesta y salí a ofrecerla. A la primera productora que se lo presenté me dijo que sí y empecé a trabajar con ellos. Estoy orgulloso de esos proyectos. Mi idea es no quedarme nunca, yo trabajó muy cómodo, pero en las vacaciones estaba pensando que hacer.

¿Qué consejos le daría a los que recién empiezan a construirse en estas profesiones “no convencionales”?

A mi madre le pasaba que cuando decía que tenía un hijo mago, no le creían. Es una profesión que hasta a mí me cuesta presentarme y resulta extraño. Sean magos o cualquier profesión tienen que tener amor en lo que hacen para disfrutar y trasmitile ese sentimiento al público.Por otro lado, el estudio. Siempre buscar ampliar conocimientos. Y, por último, escuchar a los demás.

¿Qué diferencia a Daniel K de los otros magos?

Creo que trato de ser el mejor Daniel K, si bien antes miraba más a los demás trato de ser mas yo y preocuparme en mi persona, no sé si me diferenció de todos, pero sí de algunos.Me gusta buscar mi estilo, si veo una rutina que me gusta trató de adaptarla a mí, para tratar de ser la mejor versión de nosotros.

¿Cuáles son sus planes a futuro?
Tengo pensado dos espectáculos: uno para niños, porque la experiencia del año pasado fue muy buena y siento que tengo buena relación con ellos.
El segundo es un buen espectáculo para adultos, que hace dos años no hago, en el que se mezclan historias reales con la magia. Después algunos proyectos chiquitos; estoy escribiendo un libro que estimo que estará a la venta este año.

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