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Juan Berchesi, es contador público y licenciado en administración egresado de la Universidad de la República, además de tener estudios en ciencia política realizados en Estados Unidos y haber pasado por la Escuela de Negocios en la Universidad de Harvard.
Es un nombre y una cara a los que se les puede asociar a diferentes instituciones públicas y privadas del presente y del pasado. Esto es porque supo ocupar el cargo de presidente de AFE, del Banco de Previsión Social y de República AFAP, por lo que se lo puede vincular a la implementación de la Reforma de Seguridad Social aprobada en 1995 . También fue asesor del Banco Mundial y de Banco Interamericano para el Desarrollo.
Actualmente Juan Berchesi está en la dirección de Isbel S.A, una empresa de telecomunicaciones y sistemas de información. Pero también es miembro del directorio de la Cámara de Comercio del Uruguay y de Endeavor Uruguay donde brinda asesorías en finanzas y marketing.

¿Qué tiene que tener un empresario para estar al frente de diferentes instituciones?
El manejar empresas es una profesión. Hoy ya hay varias universidades que tienen dentro de sus materias el tema de Management. Esto es algo universal, que se aprende en la universidad y también en la vida, porque hay cosas que uno las puede leer en el libro pero si no tiene la experiencia real es muy difícil entenderlas. A mí me tocó en suerte la reestructura del ferrocarril; fue una actividad muy dura. Me tocó la revancha en el BPS de poder poner en funcionamiento la nueva ley de seguridad social, llamada Ley de las AFAPs. Estoy en una empresa que por suerte anda muy bien. Dirigí República AFAP que fue líder durante mi época pero ya antes lo era y continúa siéndolo.
En todas hay varias cosas comunes. Hay que tener una visión muy clara de qué es lo que hay que hacer, hay que tener pasión por hacerlo, creer que lo que uno está haciendo es muy importante ya sea para el país, la empresa, para los consumidores, para los funcionarios o para los accionistas de la empresa.
Esa pasión la tenés que tener porque en la vida empresaria hay éxitos y fracasos, y hay que saber que detrás de cada fracaso hay que volver a levantarse y empezar de nuevo. Entonces lo importante es tener visión, pasión, foco en las prioridades y disciplina. Y Además algo, que por suerte en Uruguay se está hablando mucho en varios sectores, qué es el trabajo en equipo. Las empresas se componen de seres humanos y la vieja historia de que la cosa es de arriba para abajo, ya terminó. Hoy hay que darle poder a todos los funcionarios cualquiera sea el nivel, deben conocer los objetivos de la empresa, hacia donde va, deben estar capacitados. El tema de la capacitación es algo que debe ser permanente. La realidad del mundo hoy es muy cambiante, basta con mirar los cambios tecnológicos. El cambio es permanente y las empresas tienen que ser muy flexibles para estar adaptándose al cambio. Las empresas tienen que incorporar permanentemente la innovación y el cambio.

A pesar de tener varios aspectos en común entre las empresas y la visión, pasión y foco, ¿notó alguna diferencia entre presidir empresas públicas y privadas?
Hay ciertas reglas de juego que son distintas, como por ejemplo el tema del abastecimiento. En la empresa privada uno actúa con estricto sentido profesional tratando de optimizar ciertas variables, mientras que en el sector público uno hace lo mismo pero hay determinadas reglamentaciones que obligan a cumplir con determinadas normas: licitación pública, licitación restringida, informe de la comisión asesora, entre otros.
En mi experiencia tanto en el sector público como en el sector privado, lo más importante fue formar equipos. En el BPS formamos un gran equipo liderado por la gerenta general, pero no prestamos mucha atención a los temas formales. Pudimos armar una organización paralela por el costado de las gerencias tradicionales y los resultados se vieron en que en siete meses pusimos a funcionar la ley de Seguridad Social que era impensable, porque mucha gente decía que era imposible. Tuvimos que luchar contra la juntada de firma para derogar la ley. Hoy creo que es una de las reformas que la gente más aprecia, principalmente los jóvenes que van a tener la oportunidad de tener una jubilación mejor.
Formar equipos es fundamental en todas las empresas; darle poder a la gente, informarles lo que pasa en las empresas, los resultados, los objetivos.

Mientras estaba a la cabeza de instituciones públicas, mantenía su empresa Isbel, ¿cómo lo manejó?
Yo no estaba a cargo de ISBEL, sino que estaba uno de mis socios. Estando en el gobierno participaba del directorio periódicamente, pero el día al día y el desarrollo de la empresa fue durante la gestión de uno de mis socios, Luis Cubas, que actualmente está a cargo de la empresa.

Pero también es miembro de Endeavor Uruguay…
Hace ya más de 11 años que estoy asociado a Endeavor. Esta es una organización sin fines de lucro, totalmente financiada por los directores, por emprendedores, por proyectos específicos ya sea el FOMIN, el BID o empresas privadas. Se dedica a fomentar el emprendedurismo, el espítiru de riesgo, a apoyar a los empresarios a que hagan grandes cosas. Hay un grupo estupendo de empresas que tuvieron su primera semillita en Endeavor y a través de los distintos programas como las mentorías, los consejos, los contactos con el exterior. Hay ejemplos maravillosos como Lolita, Asuan, Scanntech, Urunet, PedidosYa. Existe una semilla muy linda en el Uruguay de un grupo de gente joven que realmente cree que el mundo es conquistable.

¿Cómo fue su vinculación con Endeavor?
Un día me llamaron y me preguntaron si quería participar. Me acerqué porque me pareció una filosofía formidable y que Uruguay necesitaba mucho pensar que el sector privado es muy importante. Siempre tuve vocación.

¿Cuál es su función allí?
Soy director y trabajo como asesor de algunas empresas. Empecé como mentor asesorando empresas y hoy estoy metido en el desarrollo de Endeavor y de hacerlo crecer. El éxito de Endeavor ha sido rotundo. Cuando hace once años llegó a Uruguay, la palabra emprendedor no estaba en el diccionario y hoy la gente se viste con esa palabra, la usan más, en las universidades tienen cátedras o materias o programas sobre emprendedurismo. Esto ha sido muy bueno, porque en Uruguay, ser empresario parecería ser una mala palabra. En cambio ser emprendedor tiene connotaciones muy positivas. Creo que hasta en eso, estamos logrando transferirle a la antigua palabra empresario connotaciones también positivas. Es muy lindo el programa de Endeavor y es un semillero de gente joven.

¿Cuándo era mentor se le designaban empresas o elegía usted de acuerdo a ciertos criterios?
Cada uno de nosotros, además de la formación, tiene algunas áreas que domina más. En mi caso, conozco el área financiera, me encanta el marketing. Cuando estuve en Harvard, un profesor, Ted Levit, me enseñó a meterme en la cabeza del consumidor y cliente. Marketing y finanzas fueron las áreas donde empecé como mentor y luego con organización en general. En los últimos años ha mejorado mucho la enseñaza de Management, pero hace algún tiempo, hablar de trabajo en equipo, era raro; ahora hasta el maestro Tabárez habla de que lo que importa es el camino.

¿Cómo ve el emprendedurismo en Uruguay en general?
Veo que la gente joven tiene otros códigos y otras ideas, les gusta el dinero. Acá tenemos muy buenos empresarios, tenemos empresas maduras que han cambiado el mundo. Genexus es una de ellas, es desarrollada por un grupo uruguayo que es una maravilla. Hay incentivos desde hace unos años que valoro mucho. Por ejemplo el proyecto de la ANII, que da apoyo a estos bebes de empresas, manejada muy profesionalmente sin ningún criterio subjetivo sino objetivos. Son muchísimas las empresas nacientes que están recibiendo apoyo y asesoramiento de la ANII.

¿Considera que hay algún debe en el ecosistema emprendedor aún?
Creo que hay varias cosas importantes. Una es mantener las reglas del juego. Tu no podés poner una empresa, invertir tiempo, dinero y que después por un decreto te cambien las reglas. Es muy importante que el empresario hable más. En otros países el empresario es una voz importante en la comunidad, y se lo respeta, como se respeta al trabajador, al gremio o al ministro. Pero tiene el rol de comunicar valores. Este es un rol que deberían hacer también las Cámaras empresarias. Acá lamentablemente se quedan en lo privado cuando tendrían que comunicar ciertos temas a la población. Es bueno que chiquilines que están en la escuela, sueñen con ser empresarios, un Bill Gates o un Steven Jobs. En Estados Unidos, desde el más niño, hasta el más preparado sueñan con crear una empresa en el garage y triunfar.

¿Alguna vez ejerció como inversor?
Soy inversor en mi empresa, pero en cuanto a emprendimientos he participado de algún proyecto familiar. Muchas veces para desarrollarse las empresas precisan capital y estas empresas jóvenes, nacientes, no tiene antecedentes como para obtener un crédito bancario. Entonces estos fondos, estos inversores semilla son muy importantes que existan. En Uruguay hay un par de instituciones que lo estaban haciendo, pero sería bueno que hubieran más como lo hay en Silicon Valley, en el valle de Boston. Es una de las cosas que podría estar faltando incrementar.

¿Qué es lo pendiente que usted tiene en cuanto al emprendedurismo?
Yo quisiera que en mi querido país la gente soñara con ser empresario. Que los niños chicos en vez de querer ser narcotraficantes, quieran ser empresarios. Porque eso le estaría dando a este país otra energía, estaríamos luchando con el miedo al riesgo. Mi sueño es que todo el mundo dijera que quiere ser empresario, porque es la forma de desarrollarse.

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