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En 1954, el comerciante uruguayo Luis Alberto Lorieto tuvo un problema para cobrar una venta en cuotas. Por eso decidió crear una base de datos para que las empresas pudieran compartir información sobre los hábitos de pago. Así surgió el Clearing, que en 1988 fue vendido al grupo Exxel, y en 2001 fue adquirido por Equifax, un bureau de crédito originado en Atlanta, EEUU, que tiene más de 100 años de actividad y está presente en 19 países. Diego Kenny está al frente de la gerencia general de la empresa desde 2007. Ingeniero químico de profesión, decidió darle un giro a su carrera y dedicarse al mundo comercial, lo que estimó que le daría “más opciones laborales y económicas”. En el marco de los 60 años del Clearing en Uruguay, Kenny aprovechó para “desmitificar” la visión que tiene la población sobre este servicio.

Por la actividad realizada, la población lo percibe como algo negativo...
Quiero destacar que la frase “estoy en el Clearing” no es negativa. La mayoría de los uruguayos tiene un reporte crediticio abierto en el Clearing y esa es una buena noticia. Tenerlo demuestra la solvencia crediticia que esa persona tiene, que es lo que la habilita a recibir un crédito. El reporte muestra que tuviste actividad. Incluso cuando nuestros clientes consultan eso, queda en la base; entonces se puede ver que la persona está registrada, y que no tiene ningún incumplimiento. El Clearing cumple una función importante porque las personas que no tienen capital para respaldar un crédito se agarran de su historia crediticia; quizás eso es lo que no se conoce bien; entonces, uno parte de la base de que estar en el Clearing es una mala cosa.

Al incumplir un pago, ¿cuánto tiempo pasa hasta que la persona ingresa al Clearing como deudor?
Esa es una decisión que toma el comercio. Lo deciden nuestros clientes: va desde los 90 días a 120 los que demoran más. Una vez que una persona incumple con una empresa del mercado, si no se paga, puede permanecer en la base de datos del Clearing hasta un máximo de 10 años. Son cinco años de base más cinco más si el cliente decide reinscribir esa deuda. Ahí desaparece el incumplimiento de la base, pero la deuda sigue existiendo. Si la persona paga, el incumplimiento entra en la categoría de cancelación con atraso. Eso se muestra tres años en el reporte, la ley estipula que son cinco años, pero nosotros lo tenemos hasta tres. Las decisiones de crédito son de nuestros clientes, frente a un mismo reporte de crédito 10 empresas van a tomar diez decisiones distintas. Entonces una cancelación con atraso se puede ver de distintas maneras, o bien como que la persona tuvo un atraso o como que tuvo la voluntad de saldar la deuda. A más de uno de los lectores les habrá pasado que fueron a un lugar y le dijeron que no a un crédito y en otro lugar que sí. Por eso aclaro que nuestra tarea es brindar información para que nuestros clientes tomen esas decisiones.

¿Cómo les afectaría un eventual escenario de crisis?

No creo que vayamos a enfrentar algo similar a 2002. Las crisis impactan negativamente en nuestra actividad porque la gente se quiere proteger: si una empresa decide no dar más crédito o achicar su negocio puede pensar que no le conviene afiliarse al Clearing. También pueden permanecer afiliados porque tienen una gran cartera de morosos, pero es cierto que en una situación de crisis no gana nadie.

¿Por qué una empresa debería adherirse al Clearing?
Nuestra función es brindar soluciones de información para que tomen decisiones con más confianza. Eso está asociado a empresas que quieren crecer o que quiere rentabilizar mejor la cartera que ya tienen. Entonces el Clearing ayuda a las empresas que quieren crecer de forma saludable financieramente hablando para que ese crecimiento no se transforme en un agujero financiero que les cause problemas en el futuro. En épocas de bonanza económica, ¿las empresas tienden a afiliarse más o menos? En las empresas que dan alguna forma de crédito hay pocas dudas respecto de afiliarse a la compañía. Hace siete años teníamos 2.000 y algo de clientes y el crecimiento ha sido gradual -no explosivo- porque hoy tenemos 3.200 socios. Eso va en la cantidad de empresas que van surgiendo que quieren crecer y estar más seguras formando parte del Clearing o que se quieren proteger de alguna situación complicada.

¿Cómo ha cambiado el negocio sesenta años hacia atrás?
Antes los empleados levantaban de cada comercio las cédulas de las personas a estudiar y trabajaban toda la noche para armar un reporte crediticio que obviamente era manual. Con motivo de los sesenta años ha sido divertido poder charlar con los que hace más tiempo trabajan acá para entender cómo fue el proceso evolutivo. Además no es tan común que las empresas tengan tantos años en Uruguay. Esta actividad requiere de gran confianza de nuestros clientes, eso es lo que se ha ganado el Clearing. Tratar de entender mucho a nuestros clientes es parte de nuestra naturaleza, y tenemos el aporte de una multinacional que nos ha dado tecnología y las mejores prácticas. El análisis de la información ha evolucionado. Hoy hay mucha más información pero es más difícil de digerir cuando hay que tomar una decisión instantánea porque la persona quiere un producto y lo quiere ya. La velocidad con la que se genera la información es una de las evoluciones más grandes.

¿Qué objetivos tiene la empresa hacia adelante?
Como parte de un ciclo económico donde el crecimiento se empieza a enfriar y desacelarar, tenemos que ser creativos y vender soluciones en industrias nuevas. Hoy contamos con 3.200 empresas socias y somos muy conocidos en el ámbito financiero pero podemos generar soluciones para industrias nuevas donde hoy no estamos.

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