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¿Qué lectura hace de la decisión de S&P, que devuelve el grado inversor al país?

Es una lectura positiva del reconocimiento que realiza Standard & Poor’s acerca de que Uruguay tiene una calificación crediticia de grado inversor y no puede haber otra valoración que positiva, sin lugar a dudas.

¿Es una victoria política del gobierno o esto viene de otras administraciones?

En primer lugar, es un logro de toda la sociedad uruguaya que durante 10 años ha realizado esfuerzos muy importantes, obviamente desde las políticas públicas pero mucho más allá de ellas, toda la realidad económica, las mejoras institucionales y sociales que el país ha tenido, todas ellas se tienen en cuenta a la hora de realizar una evaluación de calificación crediticia. Lo que entendemos es que es un reconocimiento que llega tarde, pero llega.

En los hechos implicará un efecto sobre todo para captar nuevas inversiones productivas y en menor medida en las tasas. ¿Es así?

Hay varias dimensiones. La primera es que se amplía la base de posibles inversores que están dispuestos a invertir en Uruguay tanto en papeles públicos, en títulos, como en lo que se refiere a otro tipo de inversiones de riesgo.

En segundo lugar, en un escenario de crisis, de incertidumbre, en un escenario donde hay importantes países con dificultades fiscales y financieras, esto es algo que ayuda a distinguirnos en caso de que los mercados comiencen a penalizar y a distinguir entre los países según su calificación crediticia. Por tanto, hay varias aristas a tener en cuenta. No todas tienen directa vinculación con el costo al cual nos estamos endeudando. Los mercados hace un tiempo que le reconocen al país condiciones de costo similares a las de otros países de la región con grado inversor. También se nos ofrecían plazos muy adecuados, propios de países con solidez fiscal y financiera muy importante, y además para nosotros los mercados estaban abiertos para que pudiéramos colocar títulos en moneda local como extranjera. Por tanto, hay algunas cosas que no cambian y otras que se fortalecen o que se convierten en una herramienta nueva para enfrentar nuevos problemas que puedan ocurrir en el futuro.

¿Es esperable ahora que las demás calificadoras también mejoren la nota a Uruguay?

Nosotros hace tiempo que esperábamos que las calificadoras de riesgo reconozcan al país lo que el país ya se ha ganado. Por tanto seguimos esperando y seguimos siendo pacientes, a la espera de que las calificadoras reconozcan, ni más ni menos, lo que el país se ha ganado. Ni un poco más ni un poco menos.

¿Se puede ver esto como un respaldo internacional a la política fiscal del gobierno, que es cuestionada en lo interno?

Creo que muy difícilmente Uruguay hubiera podido recorrer el camino de mejora de su calificación crediticia desde aquellos episodios en los cuales la situación financiera del país se descalabaró en el año 2002.

Hubiera sido muy difícil explicar esa trayectoria hasta recobrar el investment grade, 10 años después, si no es el marco de una política fiscal sólida, prudente y que se transforma en la base de sustentación misma de lo macroeconómico. Es en primer lugar por la solidez del manejo fiscal, en segundo lugar por el manejo financiero, pero sin lugar a dudas por el cuidado con el que se manejan las finanzas públicas es posible que estas cosas ocurran.

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