En el taller de panadería, cuatro adolescentes con delantales blancos y grilletes en los pies preparan empanadas de jamón y queso para compartir con sus compañeros del Ser, el hogar de máxima seguridad de la Colonia Berro. “Esto es tremendo alivio. Salimos un poco de allá”, dice uno de los internos. “Allá” es el Ser, el infierno dentro del INAU. “La semana pasada nos dieron palo abierto”, comenta por lo bajo. Horas más tarde, un funcionario confirma a El Observador que el relato del adolescente es verdad.
"Estuve en una celda siete meses encerrado 24 horas"
Esta semana se inauguran celdas con calefacción en la Colonia Berro, pero internos y un funcionario denuncian que las golpizas a los menores continúan