"'Gran Hermano' necesita una nueva vuelta de tuerca"
Desde la distancia y tras muchos años en la cocina del reality más famoso, Marcos Gorbán señala que algunos cambios no le harían mal
"Después de haber hecho seis ediciones de un programa en el que le dábamos droga a los participantes para que tuvieran sexo, luego de haber tenido relaciones con ellos en el confesionario, quería contar la locura que pasamos produciendo esto. Acá están las fotos y las poses de todas las boludeces que se hablaron”. Así, en tono irónico, el carismático Marcos Gorbán inauguraba la presentación de su libro Nominados, el pasado martes 27 en el en el Auditorio de la Facultad de Comunicación y Diseño de la ORT.
El productor de televisión argentino que estuvo a la cabeza de las seis primeras ediciones del Gran Hermano argentino, regresó a Uruguay para hablar de su nuevo “hijo” concebido junto a editorial Sudamericana, que precisamente busca romper con lo que a su juicio son meras fantasías que se tejieron alrededor de Gran Hermano (GH) sin ningún fundamento. Antes de la mencionada presentación, Gorbán conversó durante algunos minutos con El Observador.
¿Qué lo motivó a lanzar el libro ahora, cuando ya no está al frente de la producción?
GH fue el proyecto más importante de mi carrera. Sentía que era un programa del que se había hablado mucho, pero siempre por parte de gente que no había estado involucrada en su realización, por personas que ni siquiera chequearon la veracidad de los rumores que repetían. Hay una especie de ley televisiva que dice que si no te podés subir a un proyecto exitoso, más vale que lo critiques para que te derrame algún punto de rating. A su vez, tenía ganas de contar cómo se hizo el programa, de homenajear a las personas que trabajaron conmigo e incluso de asumir los errores de producción cometidos. Pero era algo que no podía hacer mientras estaba dentro del programa.
¿Qué es lo primero que le llama la atención al comparar la primera edición de GH y la que se está emitiendo actualmente?
Hay una cosa inexorable. Cuando yo empecé a producir el primer GH tenía 31 años, casi la misma edad que tenían los participantes (27 años en promedio). Hoy tengo 43 y los participantes tienen un promedio de 23. Lo primero que yo siento es esa diferencia. También hay un claro cambio en la dinámica del programa. No es lo mismo, los participantes, la producción y el público que hacen y ven el primer GH, sin tener claro cómo termina, a la sexta generación que ya especulaba a qué hora se tenía que pelear para poder salir en vivo.
Los primeros iban a buscar sus límites o una nueva experiencia, GH era su fin, los segundos iban a ser como los primeros, los terceros eran emergentes de la crisis. Pero en GH 2007, se produce un gran salto. Aparece una mirada mucho más instrumental. Por ejemplo, Diego Leonardi, entra a la casa porque estaba harto de ser discriminado en la sociedad, y decía que esto lo estaba empujando a robar. Y los que van ahora, siguen viendo a GH como algo instrumental pero de una manera aun más acotada; como si fuera una suerte de casting del Bailando, o un vehículo para salir en los programas de chimentos. Las metas son más chiquitas, y a mi me resultan menos interesantes. Aunque quizá tenga que ver con lo que decía al principio: ahora estoy más viejo.
¿Cuánta vida le ve a Gran Hermano?
En tanto no haya un formato de reality que lo supere, va a seguir existiendo. Hay más de 250 formatos de reality pero ninguno superó esta plataforma de negocios. Todos los años se producen entre 30 o 40 GH en distintos países y todos los años surgen nuevas versiones.
Incluso en Argentina, donde no está pasando por un buen momento, tiene mucho tiempo más para seguir. Que a este GH no le haya ido bien, no quiere decir que sea el fin del formato para nada. Me parece que confluyen varias cosas. Este GH arrancó en noviembre, en el mejor momento de Bailando por un Sueño. Se comió dos meses de paliza y eso generó un desgaste muy grande. A su vez, creo que estamos en un momento en el que el formato necesita de una vuelta de tuerca más.
¿Qué giro de tuerca debería tener GH para volver a ser el fenómeno de masas que fue la primera edición en Argentina?
En las últimas ediciones se especula con entrar a la casa, hacer un escándalo y dedicarse a facturar afuera. Esta crisis aún no está resuelta. Se buscaron soluciones como la de subir el premio a un millón de pesos argentinos, pero no fue suficiente. Antes de irme (de Telefe), propuse hacer un programa en común con tres o cuatro países de Sudamérica; meter a cuatro participantes de cada país y salir en vivo para todos los destinos en una gala central.
Creo, que esta idea permitiría cambiar el escenario de juego, pero no salió por otras ideologías de producción que primaron.
¿Qué opinión tiene de los concursantes que le realizaron un juicio al programa (Tamara Paganini, Verónica Zanzul, Alejandro Restuccia, Máximo Sacca y Lorena González)?
Yo, a Tamara la quiero mucho. Cuando salió de la casa, la pasó muy mal. Ella pedía que se fueran los periodistas de su casa, pero ninguno eran mandados por el programa y nosotros le decíamos que no los podíamos echar. Decía que no quería ser famosa, pero había estado cuatro meses adentro de la casa de GH. Es difícil lo que pedía. Pero para mí lo que está relacionado con juicios es terreno de opinión de un juez y no mío. No voy a polemizar en eso.
¿Qué le despierta un zapping por los canales uruguayos?
Creo que la televisión uruguaya hasta siete años atrás apenas era una repetidora de lo que sucedía en canales argentinos, pero en los últimos años se empezaron a hacer cosas interesantes: Porque te quiero así, Anecdotario, Prueba que me amas, Dance, Conectados... Creo que ya está comprobada la falsedad del mito de que lo uruguayo no funciona. Inclusive alguna ficción uruguaya le ha ganado muchas noches a Marcelo Tinelli.