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En la economía mundial asistimos a importantes desarreglos, ¿ve el crecimiento de los países desarrollados comprometido por acontecimientos extraordinarios?

Sin duda hay acontecimientos que están influyendo para que la economía mundial vaya claramente a dos velocidades. Por un lado están los países industrializados, terriblemente afectados por temas de deuda y problemas fiscales y muy bajo crecimiento. Acaban de salir las cifras de crecimiento para el primer semestre de EEUU y está por debajo del 2%, debajo de lo que se estimaba. Creo que no se va a llegar al default y si se llega, será por poco tiempo. En Europa el tema de la deuda se puede agravar.

¿Cree que el gobierno uruguayo está dando los pasos adecuados para blindarse ante un aterrizaje?

Tener líneas de crédito siempre ayuda en una crisis. Por otro lado, creo que el gobierno ha perdido oportunidades de beneficiarse de la bonanza. Por ejemplo, pienso que las ventajas impositivas que se dieron a la ex Botnia cuando tratábamos de salir de la crisis es una cosa. Dar ventajas impositivas a otras empresas en un momento en que hay una entrada de capitales demasiado grande y que ha significado una apreciación brutal del tipo de cambio, es otra. Creo que hay que repensar todo este tipo de incentivos fiscales que se da a la entrada del capital y la inversión.

¿Usted piensa en ello ante esta coyuntura de ingreso de capitales o es adecuada también en el largo plazo?

No sé. Me alegra ver que el gobierno está controlando lo qué está pasando en las zonas francas. Creo que las zonas francas pueden ser muy positivas para un país cuando se usan bien y no para esconder cosas y crear empresas Mickey Mouse y que no están exportando desde zonas francas. En general, estas zonas no están pensadas como se usan acá, para elaborar bienes e insumos uruguayos. Es lo que se le dio a Botnia. Se le dio la oportunidad de hacer eso en un momento especial de crisis. Pero creo que no es bueno extender eso en forma permanente. Creo que es un gran error.

¿Uruguay ha capitalizado estos siete u ocho años de bonanza? ¿Logró ser atractivo para la inversión extranjera por su seguridad jurídica, marco normativo y bajísimo riesgo político?

Todas esas ventajas Uruguay las tenía en otro momento. A pesar de eso, la inversión extranjera antes de 2004 era solo 1% del PBI en promedio. De ahí pasó a ser 6% del PBI en promedio hasta el 2010. Hubo un salto impresionante, en parte porque a partir de la devaluación (2002) fue muy atractiva la inversión en tierras y eso, junto a las detracciones argentinas, hizo que se invirtiera muchísimo en el sector. También en Punta del Este. Además se ha ampliado el tipo de inversor. Eso no va a cambiar, va a seguir. Creo que es un error continuar muchos de los programas que dan incentivos al inversor. Creo que los programas de apoyo a la inversión hay que revisarlos porque el gobierno decide a quién darle y a quién no. La discrecionalitis es siempre un problema. Además eso tiene un costo fiscal muy alto. Y este es un gobierno que tiene un compromiso social muy importante que no se está cubriendo. Cada vez que vengo veo más gente en situación de calle, más gente viviendo en situaciones espantosas en una economía que crece al 8%. No lo entiendo.

¿Se ha capitalizado la bonanza?

Me gustaría más esfuerzos para mejorar la infraestructura física y humana. Creo que la educación es un desastre. Cada vez la brecha social es peor.

¿Cómo ve el escenario regional?

Me preocupa mucho Brasil. Está en una situación similar a Uruguay, sufriendo los costos de su propio éxito. La sobrevaloración del real asusta. Brasil tiene desafíos muy grandes, los mismos que Uruguay en términos de infraestructura, educación, seguridad y tipo de cambio.

¿Ve posible una corrección monetaria en Brasil?

Para evitar la sobrevaloración del real tendría que bajar las tasas de interés y eso significa inflación. Están en una situación muy difícil. Es lo mismo que Uruguay. En Brasil no va a haber una devaluación porque hay tipo de cambio flotante. Lo que puede haber es un ajuste. Brasil ha impuesto controles a la entrada de capital que no han dado tanto resultado.

¿Qué medidas podrían tomarse en Uruguay para detener la caída del dólar?

Una de las cosas que propuse para Uruguay es facilitar la compra de bienes de capital –equipos y maquinaria– para que salga capital y pueda aumentar la productividad de la economía. Si se importa más, salen dólares del mercado y traes bienes para mejorar la productividad. Un aumento en la productividad y un gasto público más efectivo son claves para mejorar la competitividad y ajustar el tipo de cambio. No veo mucho para hacer en el área monetaria.

¿Qué medidas puede tomar el país para seguir creciendo?

Una cosa que es triste es que gran parte de la inversión viene para explotar recursos naturales. No estoy en contra, pero para mejorar la situación de la gente hay que crear más y mejor empleo. Estas empresas no crean trabajo en forma sostenible y de buena calidad. Una de las cosas que haría si estuviera a cargo sería tratar de fomentar la inversión en ciertas industrias para las cuales seríamos competitivos. En un trabajo que hice para el BID en 2003 fui y visité Cork, en Irlanda, que es donde se congregan las empresas farmacéuticas y de servicios de salud. Uruguay es el país ideal para ese tipo de inversión porque no se hace para la región y no estaría restringida por el acuerdo del Mercosur. Sería producir para el mundo. Estas empresas, que tienen utilidades muy altas, solo producen desde zonas francas. Costa Rica, copiando lo que hizo Irlanda, atrajo muchas empresas. Por otro lado, creo que el gobierno debería recaudar más para poder mejorar la situación social. Estoy a favor del impuesto a la tierra, pero no sé si para los de 2.000 hectáreas. Hay que ver cómo se grava a esa gente. Hay personas que tienen 100 mil hectáreas y obviamente tienen que pagar más. Pienso que un país, un gobierno que ha hecho el tema social su prioridad tiene que lograr los recursos necesarios para luchar contra la indigencia, la situación de calle y la situación de inseguridad. Obviamente hay gente y empresas que no contribuyen suficientemente dados sus ingresos y creo que es injusto.

Graciana del Castillo PhD en Economía/Columbia. Experta en: macroeconomía, finanzas y desarrollo

Del Castillo tiene doble ciudadanía: uruguaya y estadounidense. Es socia fundadora del Macroeconomic Advisory Group (MAG), dedicado al asesoramiento a entidades internacionales y a gobiernos en asuntos económicos, financieros y de desarrollo. Una de sus especialidades es la elaboración de proyectos para países en crisis. Así fue que trabajó en El Salvador y recientemente en Afganistán. Ocupó altos cargos jerárquicos en las Naciones Unidas y el FMI, y fue consultora del BID y de la OCDE. También fue directora latinoamericana de la calificadora de riesgo Standard & Poor’s. Además de desempeñarse como profesora universitaria, Del Castillo integra varias sociedades vinculada a sus áreas de interés. Escribió decenas de artículos y un libro sobre la reconstrucción económica de países que salen de guerras: Book • Rebuilding War-Torn States.

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