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El 21 de junio de 2011 dos jóvenes se insultaron y pelearon hasta que una puñalada en el corazón puso fin a una vieja disputa. Uno cayó al piso, herido de muerte, y el otro huyó.

Tiempo después, el prófugo encontró una cédula de identidad en una panadería, dijo que era de un amigo, sustituyó la fotografía por una suya, conquistó a una mujer con su nueva identidad y siguió con su vida hasta que una denuncia anónima lo acorraló. La Justicia reunió pruebas y lo procesó con prisión la semana pasada por homicidio y falsificación o alteración de cédula de identidad.

“Ambos jóvenes mantenían cierta rivalidad que hasta ese fatídico día solo se manifestaba en miradas o palabras”, expresa la jueza Dolores Sánchez en el auto de procesamiento, al que accedió El Observador. El prófugo declaró la semana pasada en el juzgado, “que mantenían con el fallecido un enfrentamiento personal por una chica del barrio”, agrega la jueza.

“Esa tarde del 21 de junio ambos se cruzaron, intercambiaron frases ofensivas y se tomaron a golpes de puño frente al domicilio” de uno de ellos, en el complejo de viviendas ubicado en Millán y Lecocq, en el barrio Conciliación, al noroeste de Sayago. “Continuaron caminando hacia el centro comercial del complejo siempre discutiendo”, tal como declaró un amigo de la víctima, testigo del crimen.

El homicida fue hasta su casa y volvió con dos cuchillos. “Maricón”, le gritó, le dijo que fuera “para atrás de los negocios” y le aclaró que si no peleaba, lastimaría a su hermano menor. El joven respondió, intercambiaron golpes pero dos puñaladas, una en el corazón, saldaron el asunto. Uno murió minutos más tarde en un centro de salud del Cerro, al que lo trasladó el amigo, mientras que el otro huyó.

Ocho meses después, el 11 de febrero de 2012, una mujer conoció al homicida en la plaza de Canelones y comenzaron una relación amorosa. El prófugo se presentó ante la mujer con otro nombre, identidad que adoptó, según su relato, al encontrarse con una cédula perdida en una panadería. El joven explicó al comerciante que el documento era de un amigo y se lo llevó, le cambió la fotografía y con esa nueva identidad vivió más de tres años prófugo.

“En la finca se incautó una cédula de identidad con la foto del indagado pero con el nombre que adoptó”, asegura la jueza en el auto de procesamiento.

La magistrada lo procesó con prisión el miércoles 20 de mayo por los delitos de homicidio y falsificación o alteración de cédula de identidad. Además, pidió la citación del dueño de la cédula de identidad presuntamente perdida.

La Policía logró ubicar al homicida gracias a una denuncia anónima. Hay dos vías para presentar este tipo de denuncias: por teléfono al 0800 5000 o en la sección Denuncia en Línea del portal del Ministerio del Interior.
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