Además de los excelentes precios obtenidos por las ventas de los reproductores en la última zafra de primavera, el gerente de Negocios Rurales del Banco Comercial, Alberto Noria, destacó a El Observador Agropecuario la avidez por los vientres.
Además de los excelentes precios obtenidos por las ventas de los reproductores en la última zafra de primavera, el gerente de Negocios Rurales del Banco Comercial, Alberto Noria, destacó a El Observador Agropecuario la avidez por los vientres.
“El destaque para nosotros fueron las vaquillonas, hubo valores importantes que marcaron claramente que la gente compró genética y calidad y no kilos. Que un toro valga US$ 3.000 o US$ 4.000, cuando un novillo gordo está por encima de los US$ 1.000 no nos debe llamar la atención. Sí nos llama la atención el valor en el eje de US$ 1.000 para vaquillonas que apenas daban el peso de entore, algo que se debe destacar como un hecho importante de la zafra”, analizó.
Noria señaló que “la gente compró genética y apuesta a un negocio a largo plazo y de calidad. Para tener una buena producción de novillos, y por ende de carne, se necesita de las dos partes (machos y hembras). Los toros son complementados con la inseminación, pero los vientres sí deben estar en el campo”.
El gerente de la institución financiera que administró casi 50 remates en este período, concluyó que “la zafra fue buena porque hubo calidad, fluidez y valores que marcaron la vigencia de la cría como origen del negocio ganadero”.