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¿Cómo aprecia al Inavi en sus 25 años de gestión?
Son 25 años que los festejamos. Consideramos que llegar a esta fecha además de mostrar una solidez del Inavi es un reconocimiento a la adaptación del sector a una nueva modalidad. Entre todos, productores, industriales, enólogos, importadores, exportadores y el propio equipo institucional del Inavi, se ha logrado una adultez en un instituto que está maduro. Son 25 años con mucha historia, se ha hecho una gran reconversión vitivinícola, estando ahora en una etapa de consolidación de eso y de aportes de algunos cambios necesarios para el bien del sector.

¿Y en dónde se focalizan hoy los nuevos esfuerzos?
En tener un relevamiento del sector productivo. Hoy tenemos una vitivinicultura que con menos hectáreas produce más kilos de uva, lo cual implica haber logrado un nivel de productividad muy bueno. Ese enfoque nos presenta como desafío, en un mercado mundial donde ha caído el consumo, buscar nuevas posibilidades de comercialización y a eso está enfocado el instituto, a mejorar las colocaciones en el mercado externo, pero también en el interno.

En el mercado local mejoró el consumo.
Las acciones de promoción que se han tomado en los últimos años han dado como resultado un incremento, más o menos un 4%, en realidad es mayor porque antes de crecer se recuperó una caída del 4,5%. De 2011 a 2012 se enlenteció la caída y este año se concretó una recuperación muy importante y ahora hay que sostener esa mejoría. Todo eso implicó mucho trabajo, mucha comunicación para que el consumidor uruguayo haya encontrado un convencimiento en cuanto a que puede acceder a un producto de alta calidad, a precios razonables. Hoy estamos llegando a un consumo anual per cápita de 24 litros luego de haber estado abajo de los 23.

¿Cuánto incide en esa mejoría el rubro vino uruguayo?
Se debe todo al vino uruguayo, el consumo de vino importado tiene una tendencia a la baja. La recuperación del consumo interno se debe a que toda la cadena trabajó muy bien para mejorar el consumo de vino uruguayo. El vino importado es un 5% del mercado, más o menos, pero en su categoría su comercialización cayó de un 8% a un 9%.

¿Cuánta gente está involucrada en toda la cadena vitivinícola y cuánto produce el sector?
Hay 1.700 productores, en el eje de 8.000 hectáreas productivas, con 230 bodegas produciendo vino. En total hay de 35.000 a 40.000 personas involucradas en forma directa e indirecta si pensamos en toda la cadena.

¿Qué pasa con las exportaciones de vino a granel?
Al año 2013 hay que dividirlo en dos etapas. En la primera, siguió el empuje de 2012, cuando hubo exportaciones en el eje de 20 millones de litros. En 2013 estamos en 15 millones, con un empuje muy grande en los primeros nueve meses y una retracción sobre el final fruto de lo que sucede con el mercado español, España larga producto cuando tiene su zafra a precios bajos y eso incide en una sobreoferta en el mercado internacional que dificulta las ventas de Uruguay.

¿Qué expectativas tiene para la vendimia de 2014?
Recuperaremos una cosecha normal, en el eje de 120 a 125 millones de kilos de uva. La situación de stock, por distintos motivos, estaría equilibrada, si podemos mantener en 2014 una exportación de 20 millones de litros, aunque esperamos sean 25 millones. En cuanto a esos motivos, hay uno muy positivo, la exportación, en un año y medio exportamos 35 millones de litros, y otro muy negativo, que fue el granizo de enero de 2013 que se llevó muchos kilos de uva. Y hay que tener en cuenta los daños que causaron las heladas que hubo en la primavera.

¿Qué sucede con la exportación de vino fino?
Nos preocupa muchísimo, estamos evaluando la nueva estrategia para 2014, hay mercados como México o Canadá donde hay que poner mucho el foco, y reforzar las estrategias mirando a Brasil, un mercado muy fuerte. Estamos estabilizados en los volúmenes de vinos envasados que van al exterior, el desafío está en buscar mercados que están creciendo, tenemos la posibilidad de tener un Tratado de Libre Comercio con México que debemos aprovechar, y Canadá también está ávido.

¿Cuál es la mayor fortaleza del sector en Uruguay?
Su eje familiar. Es lo que priorizamos cuando la promovemos en el exterior. La explotación vitivinícola uruguaya es casi 100% familiar y eso es una gran virtud. Otro eje valioso es la especificidad, todos nuestros productores se enfocan a una producción saludable. Mostramos a Uruguay con orgullo por lo que es: un conjunto de virtudes y no solo productivas, mostramos sus playas y su campo, hablamos de su gente y sacamos provecho de una producción profesional y con cuidado artesanal. Eso da buenos resultados. Otra fortaleza es el Inavi, donde todos los integrantes, desde el directorio, sean representantes del sector público o privado, a los trabajadores tenemos la camiseta puesta y así trabajamos día a día.
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