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Haber obviado en los noventa la música de la banda californiana Pavement no puede considerarse un pecado. Ya entonces la oferta musical era un lago enorme como para no ahogarse fácilmente en él. Por suerte, nunca es tarde para ponerse al día si se cuenta con un buen par de auriculares y la intención de realizar un recorrido por Youtube.

Dada la baja fidelidad de su sonido y sus letras fracturadas, Pavement es reconocida como una de las bandas más influyente en la escena estadounidense de esa década. Liderada por Stephen Malkmus como vocalista y guitarrista, Pavement dejó en su haber una cantidad de discos muy recomendables (Crooked Rain, Crooked Rain y Slanted and Enchanted, por ejemplo) y la separación de sus integrantes dio lugar a una colección de proyectos solistas más interesantes aun.

Sin duda, uno de los más notorios y prolíficos entre sus compañeros ha sido Malkmus, que con su banda The Jicks ha editado seis discos y superado en tiempo de existencia su estadía con los muchachos de Pavement. Su éxito solista incluso determinó un rápido pasaje por Uruguay en la sala Zitarrosa allá por 2005 .

A los 47 años, Malkmus ya es un hombre de familia. Recientemente vivió en Berlín con su familia y allí trabajó en las canciones que formarían parte de su nuevo trabajo, Wig Out At Jagbags, publicado el mes pasado por el sello Matador Records. Sobre esta última etapa habló con El Observador desde Nueva York, con un tono suelto relajado, digno de su herencia californiana.

Es conocido por su trabajo con Pavement pero hoy en día ha estado con The Jicks por más de 14 años, ¿cómo se siente?

Sorprendido. Un poco inconsciente porque el tiempo pasa con muchos hitos diferentes en la vida ya sea tener otro hijo o tener una casa. Nunca te imaginas una parte del ciclo.

¿Cuando empezó la banda pensó que haría todos esos discos?

No creo, no con los Jicks. Me volví un músico “monógamo” y no pensé que seguiríamos tanto tiempo, honestamente (risas).

¿Qué es un “Jick” entonces?

Es solo un nombre que inventamos. Nos parece gracioso, como si fuera un pequeño bicho. O algo que tiene un sonido rock and roll que es un poco soleado pero profundo.

¿Hoy en día hay un regreso a los sonidos de los noventa en la industria de la música? ¿Hay una mayor apreciación por ese sonido?

Probablemente. En 2005 todo el mundo se quería diferenciar de lo que habían hecho antes. Después de un tiempo siempre ha sido así, a alguien le va a parecer cool el descubrimiento de tal sonido. Incluso en la década de 1970 nadie quería sonar como una banda de garage hasta los noventa, cuando ese estilo volvió.

¿Por qué decidió vivir en Berlín con su familia por un tiempo?

Tiene una buena reputación de ser divertida y abierta y sin grandes problemas. Queríamos ir a Europa. Es diferente para nosotros, estar en otro lugar con nuestros hijos. Si vamos a Buenos Aires o Montevideo tal vez no sepamos cómo son las escuelas (risas). En Alemania tenían buenas escuelas para extranjeros.

¿La ciudad tuvo algún tipo de influencia en su último álbum, Wig Out At Jagbags?

No mucho. Parece que todo el mundo me ha dicho que el sonido les parece lo mismo a mis trabajos anteriores (risas). Para mí es un poco más divertido de escuchar. Quiero que las personas tengan ganas de escucharlo varias veces, por la razón que sea.

¿De dónde diría que salieron las canciones del álbum? ¿Hasta dónde se remontan?

De unos años atrás. Puedo componer música y crear canciones de manera rápida y fácil, soy de esas personas. A veces las hago y solo lo dejo ahí para que se pudran y después pruebo algo nuevo.

Muchas canciones del álbum se ocupan de la edad y el envejecer, pero tiene un aire más vívido que su trabajo anterior.

Creo que la banda está más refinada, solo en la forma en que tocamos juntos. Desarrollas un lenguaje juntos en la música. Todo es sonido en este punto y siento que (con la banda) ya encontramos el nuestro.

Muchas veces usted es presentado como alguien relajado, tranquilo y hasta perezoso. ¿Esto es algo que quiere transmitir en su música?

Creo que a veces es muy animada. Las ideas andan por ahí. Casi como si fuera algo consciente porque la música parece ser fácil de escuchar, pero no es siempre así.

¿Cree que hoy en día la guitarra eléctrica es una “mala palabra” en la música?

No lo creo. De alguna forma es como si se hubiese vuelto algo folclórico, de la vieja escuela. No es un instrumento “reinventable”. Es una herramienta de composición. Algunos elementos de ella, los solos o algunas señales típicas del instrumento, tal vez quedaron un poco relegadas.

¿En qué sentido ser un padre y tener una familia cambió su acercamiento a la composición?

Es la naturaleza humana. Generalmente la gente de mi edad tiene un hijo. Es algo natural. Tal vez uso menos insultos en las canciones (risas).

Recientemente en Uruguay se habilitó el servicio de Spotify. ¿Qué opina de la plataforma?

No lo utilizo mucho. Si fuera un fanático me encantaría, pago un poco y tengo todo. Eso lo respeto. Pero sé que las regalías no son muy buenas para el músico si los usuarios solo consumen su trabajo a través de eso.

¿Tiene planes de viajar con The Jicks a Sudamérica?

En abril estuvimos en Brasil. Nos acercamos a Uruguay y Argentina pero no llegamos. Iríamos, solo depende del tiempo y el dinero. Me gusta ir. Solo toqué ahí una vez y lo disfruté.

¿Está trabajando en nuevo material?

Tengo un disco entero pero quiero esperar unos meses para ver si las canciones son buenas, o al menos diferentes a estas últimas (risas).
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