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El mensaje es, además de su contenido, su circunstacia y su tiempo. Y el lugar y el momento elegido por Jorge Larrañaga para reafirmar su reclamo de unidad nacionalista no tiene nada de azaroso. “La gente no puede confiar en un partido en el que sus candidatos se enfrentan. Un partido debe mostrar credibilidad y confianza”, dijo el precandidato de Futuro Nacional 24 horas después de que su rival en la interna blanca, Luis Lacalle Pou (Todos) lo aludiera directamente para marcarle una presunta derechización ideológica.

La respuesta indirecta de Larrañaga ocurrió además en una gira que realizó el miércoles 7 por Canelones, el departamento en el que Lacalle Pou dio sus primeros pasos como dirigente político –acompañando a su madre Julia Pou en la lista 400– y en donde hoy tiene uno de sus principales bastiones electorales.

Sin embargo, cuando El Observador le preguntó concretamente acerca de los dichos de Lacalle Pou, Larrañaga eligió un silencio que tiene mucho de respuesta. “No voy a referirme a esas cosas. Los adversarios están afuera del partido”, dijo. El martes 6 en el programa Entre Líneas de Canal 20, Lacalle Pou lanzó la que, hasta el momento, ha sido la alusión más evidente a las propuestas de su contendor. “Voy a hacer de politólogo: ha habido un corrimiento de Jorge, con algunas medidas que ha propuesto, hacia la derecha y nosotros mantenemos un centro”, declaró.

Claramente Lacalle Pou se refería a la insistencia de su adversario de meterle “mano dura” a la delincuencia a través de militares convertidos en policías, y a su oposición férrea a la legalización del cultivo de marihuana.

Allegados a Larrañaga dijeron que el senador y exintendente no responderá ninguna alusión de Lacalle Pou a menos que se trate de un ataque demasiado evidente.
Larrañaga se siente ganador de la interna blanca y cree que si las diferencias con Lacalle Pou quedan demasiado expuestas, la gente puede darle vuelta la cara en la elecciones nacionales de octubre.

El miércoles al llegar a la localidad de Soca, Larrañaga le dedicó menos tiempo que de costumbre a las críticas al Frente Amplio y habló de la necesidad de que la gente vaya a votar el 1 de junio. “Es demasiado importante lo que se juega ese día; y es importante que los blancos estén unidos, es fundamental la unidad partidaria”, dijo. Un poco más tarde, en Parque del Plata, Larrañaga volvió a preocuparse por la participación de la gente. En ese momento no había más de cincuenta personas escuchándolo. “Hay que votar bien en junio para que quede bien claro quién es el desafiante del Frente Amplio. Las internas deberían se obligatorias porque allí se empieza a elegir presidente”, advirtió.

En Atlántida, ante una concurrencia más nutrida, Larrañaga recibió elogios y algunos comentarios que no esperaba. “¡Cómo lo abrazó el otro día Bordaberry!”, le dijo una señora que sólo recibió por respuesta una sonrisa.

Ya en el estrado, Larrañaga volvió a mirar hacia adentro de su partido. “La gente no puede confiar en un partido en el que sus candidatos se enfrentan, en un partido en el que sus dirigentes se dividen”, dijo el precandidato blanco antes de zambullirse apresuradamente en su camioneta. Larrañaga quería llegar en hora a una reunión que tenía en Pando con el dirigente Leonardo Ciappesoni quien le prometió su apoyo luego de que Sergio Abreu bajó su precandidatura.

Atrás, en Atlántida, quedaron el grito de algunos militantes que se sacaron las selfies de moda con su candidato, una cantidad de carteles que auguraban un “Larrañaga presidente” y una bandera uruguaya que, por descuido o desconocimiento, alguien colgó con las franjas ondeando hacia la izquierda y un sol desubicado recostado contra la derecha.

Temas:

Decisión 2014

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