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Juan Requesens tiene 25 años y preside la Federación de Centros Universitarios, el mayor gremio de estudiantes de Venezuela y el que comenzó en enero con unas protestas que se tornaron nacionales y generalizadas. El pasado jueves una concentración de jóvenes fue reprimida con golpes, disparos y el despojo de la ropa a uno de los manifestantes. Desde ese momento, el grupo de universitarios recibió más amenazas y algunos de sus miembros fueron identificados como objetivos militares y de guerra.

¿Cómo siguieron los hechos después de lo del jueves?

Después de los hechos ocurridos en la Universidad Central de Venezuela (UCV) el gobierno tomó una conducta inédita, no solo acusó a representantes pacíficos de nuestras manifestaciones, sino que además puso una denuncia ante la Fiscalía contra nuestros muchachos. Además de eso, en las redes sociales circularon mensajes y tuits que contenían los nombres, cédulas y direcciones de nuestros compañeros, declarándolos objetivos militares y objetivos de guerra. Por supuesto que nosotros rechazamos eso y responsabilizamos al gobierno nacional por todo lo que le pudiera suceder a nuestros compañeros.

¿Por qué cree que los atacan?

Porque es parte de la política que ha tenido siempre el gobierno nacional de tratar de amedrentar con las armas y con el sistema de Justicia, tratando de disminuir o arrodillar a los sectores estudiantiles del país.Hemos sido muy claros al decir que responderemos con mucha más fuerza y más contundencia frente a las amenazas y la violencia. No nos vamos a doblegar y mantenemos la voluntad que tenemos de protestar en paz por un cambio en Venezuela.

¿Por qué cree que hubo tanta represión?

Reprimirnos forma parte de la política del gobierno. Y mientras más gente se manifiesta, el gobierno trata de utilizar más fuerzas. Pero siempre que esto sucede, más fuertes se vuelven nuestras protestas. Nosotros continuaremos en las calles.

¿Lo del jueves fue determinante para consolidar su lucha?

No fue algo determinante, fue un hecho deplorable que tenemos que denunciar. Continuaremos las protestas, aquí el que se cansa y el que se desgasta es el gobierno.

Acusan a colectivos e infiltrados de geenrar violencia. ¿Por qué? ¿Qué pruebas tienen, cómo los distinguen?

El jueves vimos a la gente que pertenece a estos grupos paramilitares. Allí vimos actores que hacen vida dentro de nuestra universidad; estaban armados, apuntando a nuestros compañeros. Son parte de esta misma política que denunciamos de armar grupos paramilitares y parapoliciales para amedrentar a la población.

¿Cómo los identifican?

Los conocemos y los hemos denunciado muchas veces.

¿Tiene noticia de la actuación de la Justicia por esos incidentes?

No, para nada, para nada. De hecho, el presidente de la Repúblcia se mostró con varios de los que atacaron después de ese día. Presentamos ante la Fiscalía nuestras pruebas.

Hubo polémica en torno a William Muñoz, un infiltrado que había en la protesta y fue golpeado

Infiltrado no, William Muñoz es estudiante de Derecho y también fue agredido en la manifestación. Hemos rechazado la violencia venga de donde venga y hemos pedido a la Fiscalía que se haga un proceso de investigación justo, equilibrado. Pero no aceptamos que el gobierno salga a responsabilizar a los actores que está responsabilizando, que lo que hicieron fue salvar y sacar al compañero William Muñoz y meterlo en una ambulancia.

¿Quién le estaba pegando?

No lo sabemos porque estaban encapuchados.

¿Piensan seguir protestando?

Claro, mantenemos nuestra agenda de calle porque esta no es solo un espacio para las protestas sino también es un espacio para el debate público sobre la visión de país que tenemos y cuál es la construcción que estamos haciendo.

Empezaron con las protestas en enero, ¿qué reclamaban en ese momento?

Comenzamos tras el asesinato de Héctor Moreno, de la Universidad de los Andes. Pedíamos seguridad para nuestras universidades.

¿Ahora qué piden? ¿Lo mismo o sus objetivos cambiaron?

Lo mismo: seguridad, reivindicaciones estudiantiles... Una cantidad de asuntos reivindicativos que empezaron solo por la seguridad pero a los que se le sumaron muchos más actores y por supuesto el pliego fue aumentando.

¿En este tiempo has recibido amenazas o algún ataque?

Amenazas, ataques a mi familia, amenazas a mi familia... pero nada de eso nos va a amedrentar. Recibí llamadas telefónicas, mensajes, cualquier tipo de amenazas. Es parte de la realidad que vivimos en Venezuela y parece que ya estamos acostumbrados a eso.

¿O sea que esas amenazas luego no se concretan?

Hasta ahora no se han concretado, gracias a Dios. Y ojalá que así sea.

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