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"Lo más impresionante es que le tiraron a la cabeza del conductor. La idea era matarlo y le erraron por cinco centímetros”, aseguró Diego, un pasajero que venía en el ómnibus de Buquebus que fue apedreado en la noche del sábado en los accesos a Montevideo, donde se unen la Ruta 1 con la 5.

La piedra, que era un cascote de 20 centímetros de diámetro, fue tirada desde un terraplén elevado directo al parabrisas del vehículo. La piedra rompió el vidrio y rozó la cabeza del conductor que fue herido y siguió hasta darle a una pasajera que viajaba sentada en la cuarta fila de asientos. La piedra le pegó arriba del ojo y le fracturó el cráneo, relató Diego, quien pidió no ser nombrado por su apellido. La mujer de 29 años, quien viaja quincenalmente a Buenos Aires por una maestría en Empresas, debió ser intervenida y debido a que sufrió convulsiones fue internada en el CTI del Americano.

Ahora está fuera de peligro y evoluciona favorablemente, informó a El Observador el director técnico del sanatorio Americano, Uruguay Russi.

Diego, quien es compañero de la pasajera herida en la maestría, relató que otros pasajeros le colocaron un pañuelo en la cabeza para tapar la herida. “Cuando el conductor fue herido el ómnibus se desestabilizó pero pudo controlarlo y amagó a parar. Le pidieron que no lo hiciera y siguió. No se cómo hizo”, relató.

A pesar de que estaba herido y sangraba abundantemente condujo hasta Plaza Cuba en bulevar Artigas y Agraciada. Otros passajeron le colocaron una toalla en la cabeza y le sujetaron la herida hasta que paró. Recién ahí llamaron a una ambulancia para atender a los dos heridos.

Según relató Diego, cuando le sacaron el pañuelo a la chica tenía hundido el cráneo. “Lloraba de dolor pero no nos imaginábamos del porte de la herida”, dijo. l
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