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Asegura que llamarlo “empresario” es un poco fuerte; sin embargo, reconoce que desde hace años se dedica con vocación y éxito a los negocios hoteleros.

La persona que responde a esta descripción es el dueño del complejo Hoteles de la Viuda –ubicados en Punta del Diablo y José Ignacio– Osvaldo Muratorio, quien es argentino, pero hace tres años se instaló en Uruguay para atender en persona sus emprendimientos.

Muratorio estudió administración de empresas, relaciones públicas y decoración de interiores, tres cualidades que combina en sus negocios.

Su vínculo con Uruguay comenzó hace 11 años, cuando llegó al país para trabajar como gerente general del famoso hotel Esturión de la playa Montoya de Punta del Este. “En ese momento iba y venía de Argentina todo el tiempo”, cuenta, porque allá también cumplía esa función en otros hoteles de la misma empresa.

“De ahí viene mi capacidad de entender lo que necesitan los turistas europeos”, asegura el empresario, que hace seis años decidió montar su primer emprendimiento en Uruguay: la posada La Viuda del Diablo –que debe su nombre a la playa La Viuda de Punta del Diablo–, una propuesta de lujo dirigida a parejas que, entre otras cosas, tiene un jacuzzi en cada una de las nueve suites con vista al mar.

En 2009, amplió su oferta con Terrazas de la Viuda, un hotel también ubicado en Punta del Diablo pero dirigido a la familia. Y este año replicó el concepto de las posadas en José Ignacio.
Muratorio asegura que su fuerte es “entender” lo que buscan los turistas y estar “en todos los detalles”.

¿Cómo definiría la propuesta turística de sus emprendimientos?

La idea es que sean una experiencia de descanso y de placer, donde la gente se pueda dar pequeños placeres que no se permite en su vida cotidiana.
La Viuda del Diablo nació como un lugar solo para parejas. Luego generamos Terrazas de la Viuda y este año inauguramos La Viuda de José Ignacio, un concepto un poco más sofisticado porque el lugar así lo pide. Es un hotel de alto confort, que protege el medioambiente. En esta primera temporada, la ocupación fue más elevada de lo que esperábamos. En mis hoteles todos somos anfitriones, atendemos con dedicación, pero también con mucha informalidad para que todos se sientan muy relajados.

¿De qué origen son los visitantes que se alojan en sus hoteles y qué buscan en su propuesta?

Hemos recibido franceses, suizos, italianos, españoles, suecos, rusos, pero también australianos y sudafricanos, por ejemplo, además de muchos brasileños y argentinos. Recibimos turistas todo el año. Todos se enteran de la propuesta por internet, que es casi nuestro canal exclusivo. Cuando vienen buscan la marca Uruguay Natural, y la buscan mucho más de lo que nosotros pensamos. Solo trabajo con personal uruguayo, porque quiero que la gente de afuera sea atendida por uruguayos. Más allá de si hablan o no perfecto los idiomas, se establece una comunicación entre personas muy interesante.

¿Le parece que de un tiempo a esta parte las propuestas de descanso y lujo han tomado fuerza en Uruguay?

Creo que sí. Cada vez hay más empresarios que tienen la misma visión y que hacen cosas excelentes y eso nos potencia a todos. No serviría de nada que solo fuéramos tres o cuatro haciendo cosas buenas. Creo que cada vez hay más empresarios entendiendo qué hay que darle al cliente que llega a Uruguay.

¿Cómo cree que se posiciona Uruguay en el mapa turístico regional y mundial?

Creo que se posiciona cada vez mejor. Uruguay es un país chico, entonces nunca va a pasar por encima de otros destinos; sin embargo, creo que cada día tiene una identidad más firme. El Ministerio de Turismo está haciendo un buen trabajo. Lo que hace tiene mucha coherencia y, en este rubro, la coherencia es una de las cosas más importantes. Y eso, además, se percibe en el exterior. Hay que mantener los niveles de seguridad y de protección del medioambiente, porque esas cosas atraen al turismo calificado, es decir, el turismo que no solo viene a Uruguay cuando hay ofertas de precios bajos.

¿Qué es lo que más disfruta de su trabajo?

Ver a la gente relajada y que se vaya contenta, algo que se refleja en el libro de huéspedes, donde los comentarios son todos muy positivos. Me alegra que todo salga bien, sin tener que estar todo el día en todos lados, porque acá somos todos anfitriones. Me encanta vivir en Uruguay. Argentina está muy cerca, a una hora de avión, no da para extrañarla. Está bueno quedarse a vivir en Uruguay.

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