“Montevideo puede ser rescatada con poco esfuerzo”
El aragonés, que asumió el mando del Centro Cultural de España en marzo, conversó con El Observador sobre las posibilidades patrimoniales de Montevideo, la necesidad de una mejor circulación cultural y el panorama artístico local
Ricardo Ramón Jarne no pasa inadvertido. Apenas se cruzan con él unas palabras, el español despliega una seducción que mezcla verborragia, jocosidad y rastros de una amplia cultura a cuestas. Y es que el aragonés nacido en Huesca, director del Centro Cultural de España (CCE) desde marzo, cuenta con una amplia trayectoria en el campo cultural. Doctor en historia del arte, Jarne es además especialista en gestión cultural, museología y nuevas tecnologías y ha sido director del CCE en Santo Domingo, Lima y Buenos Aires, durante las dos décadas que lleva viviendo en América Latina.
¿Y qué utopías se plantea en Uruguay?
Soy un loco de la Ciudad Vieja y de la arquitectura. El uruguayo no se da cuenta del nivel de ciudad arquitectónica que tiene. Creo que Montevideo puede ser una ciudad turística de primer nivel, que no lo es ahora. He tenido varias experiencias en ese sentido, en lo que es promoción de patrimonio. Desde este centro cultural vamos a intentar hacer seminarios, conferencias, reuniones, para poner un granito de arena a toda la gente que ya viene trabajando en la protección de patrimonio.
¿Qué edificaciones destaca?
La estación de trenes. Es una joya. ¿Sabes lo que daría cualquier ciudad europea por tenerla? Las casas barco, el modernismo, el art déco. Haciendo un maravilloso circuito aquí vendrían miles de personas. Veo cuando una ciudad tiene la posibilidad de ser rescatada con poco esfuerzo.
¿Cuánto tiempo podría demandar?
Si todas las personas que están interesadas en que esto salga adelante se unen, creo que en tres o cuatro años se consigue mejorar la ciudad. Nosotros en España, por ejemplo, teníamos a Vitoria, que era una ciudad completamente perdida y que hoy se ha llevado todos los premios de rehabilitación de Europa. Esa es una voluntad entre política y de conciencia ciudadana, del ciudadano creerse la ciudad que está viviendo. Creo que en toda América hay solamente dos ciudades así, que son Chicago y Montevideo. Pero Chicago está muy bien y además hace un valor de la marca de la ciudad.
¿Qué cambios se plantea en el Centro Cultural de España?
Respeto mucho lo que han hecho los anteriores directores. Ahora, sí que me gusta ser más rupturista, salvaje, integrador. Luego estoy muy preocupado con el tema de la formación, porque la formación queda. Entonces para 2015 nos estamos planteando que el centro funcione con un concepto de formación interdisciplinar de la cultura. Estamos creando un club de la lectura, vamos a crear un club del traductor, para fomentar las traducciones con el portugués y viceversa, porque me encantaría que este centro, por la cercanía que tiene con Brasil, fuera bilingüe. Creo que hay muchas trabas en la circulación cultural, tendría que ser mucho más fácil que los grupos de teatro uruguayos vayan a Buenos Aires, a Asunción. Me extraña que estemos tan cerca y a la vez tan separados. Creo en el Mercosur cultural. A diferencia de Europa, tenemos el idioma a favor y no estamos sabiendo aprovecharlo.
¿Qué cosas rupturistas ha hecho el centro que dirige?
Empezamos con las Noches bárbaras, que es un poco la marca de la casa, donde todos los artistas de la calle tienen un escenario dentro. Me gusta mucho remover y contaminar en sentido cultural. Considero que cuando todas las artes han evolucionado, como en la época de las grandes vanguardias, es porque estaban todas juntas. No concibo que la gente esté esperando para ir al cine y tenga una exposición enfrente y no vaya a verla. Quiero que eso cambie, que la gente tenga curiosidad por todo.
¿Cómo ve al uruguayo en el ámbito cultural?
No puedo generalizar, pero creo que hay una base cultural enorme en un país tan pequeño, sobre todo en el mundo literario y artístico, es impresionante. Una de las personas que más influenció el arte español en los años veinte fue (Rafael) Barradas, que fue el que realmente lo abrió a otras dimensiones. ¿Por qué me gusta Felisberto (Hernández)? Porque lo veo diferente a todos. Hay una especie de marca, como la que tiene (Julio) Herrera y Reissig, Delmira (Agustini), o películas como Whisky, que a lo mejor no podrían salir de otro sitio. O, por ejemplo, el teatro.
¿Qué le gusta del teatro que se hace en Uruguay?
Voy siempre, soy un loco de las artes escénicas y me lo veo todo. Me gusta mucho Mariana Percovich, Marianella Morena; Demonios para mí fue una obra magnífica. Las cosas que hace la Comedia Nacional. Es muy importante que este país tenga una Comedia Nacional, otros no la tienen.
¿Cómo ve a Uruguay en lo cultural en comparación con otros países de América Latina?
Cada uno tiene un proceso completamente diferente. El peor error desde Europa es ver a Latinoamérica como una misma cosa. Aunque hay gente que sabe vender mucho mejor su producto, su marca país, eso los argentinos lo hacen muy bien. Perú ha vendido muy bien la gastronomía, República Dominicana, el baile.
En el campo de las políticas culturales, ¿en qué hay que hacer hincapié?
La cultura no existe sin infraestructura, hay que cuidar los espacios. Pero además hay que dar entidad y continuidad a ese espacio. Aquí hay una labor muy importante que hacer en el interior. Estamos trabajando las itinerancias de nuestros proyectos en el interior. Y no sabés cómo nos reciben en los sitios adonde vamos, y eso es porque lo necesitan. La cultura no tiene que ser una excepción, sino una continuidad.
Hace unos días, José Mujica despidió a Agarrate Catalina antes de su gira y en El Observador TV César Troncoso habló de que había sectores con más apoyos que otros. ¿Cree que esto es así?
No nos tenemos que pelear por las migajas culturales, lo que tiene que haber es un gran pan cultural del que pueda comer todo el mundo. Todos piensan que somos más prescindibles y es un error, porque ¿qué queda de las civilizaciones? La cultura. Yo creo que es necesaria una mayor flexibilidad en el transporte, que el viaje de espectáculos entre países sea más barato. Por ejemplo, que Buquebus hiciera una reducción para la cultura, o que hubiera menos problemas aduaneros. Hay gente que me dice que no puede traer la escenografía porque se la retienen en la Aduana dos meses. Si mejoráramos la circulación cultural, todos saldríamos beneficiados.
¿Ha bajado la inversión en el CCE con la crisis?
Este año el presupuesto de culturales para Uruguay fue de € 120 mil y de gastos corrientes € 248 mil. Nosotros hemos soportado un recorte muy fuerte. Afortunadamente la economía española ha ido mejorando y ha habido una apertura a los temas de patrocinio. Yo creo que la cultura no puede depender solo del dinero público, me gusta que haya una financiación mixta, aquí no cobramos entrada, pero lo ideal en cultura es el 30/30/30, y el 10% se va repartiendo. Sería 30% el Estado, 30% el privado y 30% el público.
¿Cómo se posiciona el CCE en relación con otros centros culturales?
Lo que en centros culturales uno siempre tiene que trabajar es que no nos pisemos unos a otros porque es absurdo, y darle un sello de personalidad diferente. Cuando lleguemos a este proyecto de formación integral, todo va a estar unificado dentro, porque se van a ver desde las últimas tendencias de filosofía a las últimas de la música contemporánea. Me interesa mucho el proceso de vanguardia, pero hay que hacerlo desde la historia. Duchamp existió y hay gente que no se entera. Tenemos una tendencia a la endogamia y los centros culturales tienen que fomentar su ruptura. La cultura tiene que ser incomodidad. ¿Qué ha pasado con el teatro independiente argentino? Que ha generado tanto, que se ha convertido todo en una balsa de aceite, en la que están muy a gusto, pero hoy está haciendo falta que alguien tire una piedra para que esa balsa empiece a generar olas. ¿Por qué? Porque hay endogamia y la endogamia en las artes mata la cultura.
¿Eso se da un poco acá?
Se ve, hay tendencia.
¿Cómo ve la situación de los museos en Uruguay?
Creo que hace falta una buena asociación de amigos de los museos. Es fundamental depender menos del Estado y autoabastecerse más. El Museo de Artes Visuales, el de Arte Decorativo tienen nivel, está la base.
¿Qué opina del Gran Premio Nacional de las Artes Visuales que se le dio a Agustina Fernández por su miniatura de la banda presidencial?
Me parece muy buena pieza, muy bien razonada y resuelta. Creo que la libertad en el arte forma parte consustancial de su propia existencia como tal.