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Lleva toda la mañana concediendo entrevistas y no deja de escribir en su celular en los tiempos que le quedan libres, pero a Iñaki Urlezaga se lo ve tan pulcro y elegante como en el escenario. El bailarín argentino, nacido en La Plata hace 37 años, recibió a El Observador en el hotel Sheraton de Punta Carretas, previo a los tres espectáculos que dará de viernes a domingo en el Teatro Solís.

El intérprete, que se desempeñó como primer bailarín del Teatro Colón, así como del Royal Ballet de Londres entre 1995 y 2005, se presentará con su compañía Ballet Concierto, fundada en su ciudad natal en el año 2000 y compuesta por 20 bailarines.

En el principal escenario montevideano Urlezaga exhibirá Gala de Ballet, un espectáculo con fragmentos de ballet clásico y que incluye la presentación inédita en el país de Birthday Offering. Se trata de la creación que Frederick Ashton hizo para el Royal Ballet con motivo de sus 25º aniversario y que interpretaran Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev, uno de los grandes referentes de Urlezaga.

¿Qué es lo que el público va a ver en el Solís?
La primera parte lleva dos coreografías que son mías, Sylvia y un homenaje a (Vaslav) Nijinsky. Hay un fragmento muy importante del Carnaval de Venecia y para terminar vamos a hacer con mi partenaire Eliana Figueroa el final de La Traviata. Después realizaremos el estreno sudamericano de Birthday offering.

¿Por qué cree que tuvo tanto éxito con La Traviata?
Mucha gente ha hecho La Traviata, pero yo fui uno de los pocos que se animó a utilizar la misma música de la ópera, que estaba cimentada en las voces de los cantantes, y la traspolé a la partitura.

¿Qué define a su compañía?
Es una compañía joven, pero muy sólida. Hacemos algunas obras contemporáneas, pero fundamentalmente clásicas. El motivo por el que la creé es para mostrar obras que el público por ahí no tiene acceso a verlas en otro lugar y para dar mi mirada sobre la danza.

¿En qué nivel está si se la compara con otras de la región?
No hay compañías chicas, ya no está Julio Bocca y Maximiliano Guerra está haciendo pocos espectáculos. No hay otra con la cual comparar.

¿Es complicado mantener una compañía chica?
Es complicado hacer arte en Sudamérica. Pero lo que más me importa no es el gran éxito ni la aceptación, sino qué es lo que uno genera. Lo que me quita el sueño no es que haya cinco personas en la platea sino qué le doy a esas cinco personas.

¿Qué lo diferencia como bailarín?
No podría decir qué aporto, salvo que soy bailarín y coreógrafo, que es una particularidad muy grande. Me siento más libre, soy más integral, no es solamente ponerse una malla y ejecutar los movimientos.

¿Qué piensa de la compañía del Sodre, que dirige Julio Bocca?
Que tienen suerte de tenerlo, pero nunca vi a la compañía ni antes ni después de Julio. Sé que todo el mundo está contento de lo que ha hecho acá.

¿Se vio afectado por las inundaciones de La Plata?
Afectó mi casa y mi estudio muchísimo. En mi casa el agua entró un metro y medio y en el estudio perdí los pisos de danza, que son muy frágiles.

¿Cómo cree que actuó el gobierno respecto a esto?
El gobierno nacional fue el que más hizo por la inundación de La Plata. Fue el que dio mayores créditos, el que propició mayor ayuda. No sé si es porque a la presidenta le tocó más de cerca porque es de la ciudad, pero trató de colaborar con todo lo que pudo. Es muy injusto decir que ellos se van a hacer cargo de todo, porque no habría plata para todo lo que hace falta.

¿Le gustaría dirigir el Colón?
Como está hoy no me dan ganas ni de pasar por la esquina. Las ciudad hace cosas diferentes y forma parte del mismo gobierno, pero el Colón tiene una dirección equívoca y gente que no tiene ni amor por los artistas ni tampoco la sabiduría para poder conducir un teatro. Hay una infinidad de políticas que son erróneas, pero como el gobierno está enfrentado con Clarín, todo lo que hace la ciudad es una maravilla y todo lo que hace el Colón es lo mejor que le podía haber tocado.

¿Qué es lo más grato que le ha dado el ballet?
El haber hecho una carrera en serio, haber triunfado en los teatros más grandes del mundo y el haber tenido contacto con artistas muy importantes. El contacto con un gran artista le cambia la visión del mundo a uno, es una mente tan elevada que no se puede salir perenne de todo lo que ha vivido.

¿Qué le gustaría hacer que todavía no haya hecho?
Voy a seguir coreografiando, me gustaría hacer una ópera y algo que tenga que ver con la cultura latinoamericana, que hable más de nosotros.

¿Piensa en retirarse? ¿Qué cosas le gustaría hacer cuando lo haga?
En algún momento pensaré en retirarme, por ahora no. Pero me gustaría tener más tiempo libre para mí. Por ahí cuando pase la etapa de bailarín, que es la más exigida, la vida empezará a darme más tranquilidad. No vivir las 24 horas pensando qué tengo que bailar, cómo tengo que hacerlo, que me duelen los músculos, es muy estresante, esa parte no la voy a extrañar.

¿De qué trabajaría si no fuera bailarín?
No lo sé, me gusta mucho la psicología, pero mucho más la expresiones artísticas. Tal vez hubiera hecho música, teatro, cualquier otra disciplina que me ayudara a enriquecerme como ser humano.

¿Qué es lo que le atrapó del ballet?
Es un mundo maravilloso, es una parte bella del mundo y de la humanidad.
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