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A continuación, el texto del discurso que pronunció Rubén Echeverría, presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), en el acto de clausura de la edición de 2013 del Concurso de Novillos, Vaquillonas y Corderos de la gremial, el sábado 16 de noviembre en el local Santa Bernardina de la Sociedad Rural de Durazno (SRD).

Como cada año, desde 1918, la Asociación Rural del Uruguay ha convocado a productores, industriales y comercio vinculado a la producción ganadera para, juntos, compartir las exigencias y el entusiasmo de un concurso que reúne a lo más granado de nuestra producción ganadera.

Siempre es bueno un poco de historia, porque las cosas no suceden por acción espontánea y porque detrás de cada concurso hay previamente un largo camino recorrido, con verdes y maduras como nos gusta decir, pero siempre al final cosechando el fruto del trabajo y los desvelos de la producción ganadera nacional.

Fue sobre finales de la segunda década del siglo pasado que nuestros directivos de entonces imaginaron y dieron forma a lo que se dio en llamar Exposición del Ganado Gordo, convocando a la presentación de novillos y capones gordos. Eran tiempos aún difíciles para la comercialización de nuestros ganados desde que la faena y la exportación se concentraban en tres frigoríficos, aquellos que contaban con la tecnología de frío necesaria para la exportación, por entonces al mercado del Reino Unido.

No obstante los desvelos por el desarrollo de una industria frigorífica competitiva, se entendió que era necesario sensibilizar a los productores ganaderos de entonces procurando mejorar la calidad de nuestros ganados. En su primera edición, mayo de 1918, el concurso se realizó solo en pié, y se privilegiaban aquellos animales mejor terminados en base a una mayor cobertura de grasa. Eran las reses más aptas para soportar las condiciones de traslado con las cámaras que por entonces se disponía. Los siguientes años vieron aumentar los mercados de destino, las exigencias en calidad del producto y la necesidad de acortar el ciclo de producción. Sobre finales de la década del 30 ya no se aceptó más la categoría 6 dientes y se complementó el concurso con la valoración de la res en gancho. Desde entonces la reglamentación y exigencias del concurso fueron acompasando los requerimientos de los crecientes mercados de destino.

Hasta los tiempos actuales mucha agua corrió bajo el puente, pero así como el agua fluye sin detenerse también fue incesante el esfuerzo por el mejoramiento genético, por la mejora en los procesos de producción y finalmente las crecientes normativas que han permitido llegar a los tiempos actuales con un producto trazado desde sus orígenes, con calidad reconocida a nivel mundial y fundamentalmente recogiendo las exigencias en materia de inocuidad alimentaria propias de un mercado mundial crecientemente demandante pero también cada vez más exigente. En este sentido justo es reconocer el protagonismo de las instituciones públicas. INAC en lo que refiere a promoción del producto con estrategias agresivas y muy efectivas y el Ministerio de Ganadería otorgando las garantías sanitarias a través de políticas precisas que son reconocidas internacionalmente a nivel de la Organización Internacional de Epizootias.

Este largo camino, sin claudicaciones en el desarrollo de la ganadería, ha permitido que nuestro país supere hoy los Mil Quinientos Millones de dólares en exportaciones de carne bovina llegando con su producto a más de 120 destinos en todo el mundo. Nuestro país tiene hoy una posición de privilegio en el mundo de la carne. A los mercados de corte tradicional se sumó la creciente presencia en China y mas recientemente la apertura de Corea y Vietnam, con ventajas comparativas frente a nuestros competidores de la región. No obstante no podemos descansarnos en nuestras políticas y estrategias referidas al comercio exterior. Vemos como nuestros competidores negocian acuerdos bilaterales y TLC que les permiten acceder abaratando o eliminando el costo arancelario. Uruguay no puede quedar atrás en este aspecto. Las diferencias arancelarias son definitorias a la hora de exportar, aún cuando nuestro producto merezca el mayor reconocimiento por parte de los mercados más exigentes.

No podemos descansarnos ni distraernos, aún cuando en el mercado internacional de la carne nuestro país es hoy uno de los 5 beneficiados con el acceso a la Unión Europea a través del cupo 481, y nuestra participación en el cupo Hilton es cada vez más cercana en precio a las exportaciones de Argentina, consolidando nuestra imagen de calidad y seriedad en el exigente mercado europeo.

Mantener esta dinámica ha exigido una inversión fuerte de toda la cadena cárnica, partiendo desde la propia producción primaria la que ha sabido mantener e incluso incrementar la producción a pesar de una menor área ganadera del país como consecuencia de la expansión agrícola. La cría está realizando su mayor aporte en esta primavera incrementando nuestro rodeo en 3:000.000 más de terneros, correspondiendo de esa manera al pedido realizado desde la industria. Para alcanzar esta parición record los criadores hemos invertido en tecnología, trabajo, esfuerzo y dedicación. La cría exige un seguimiento muy afinado para criar los terneros y volver a preñar las vacas. Se trata de una apuesta basada en la confianza por parte de los productores, que como única contrapartida exigen que los precios ofrecidos por su hacienda acompasen el mercado internacional. Lamentablemente la baja de precios de estos días, que no puede ser explicada por variantes en el mercado internacional, no ayuda a consolidar la confianza que había puesto la producción apostando a la cría vacuna.

Somos consientes de la importancia que para la dinámica del sector tiene la exportación de ganado en pie. Si bien es deseable que toda la producción se exporte luego de un proceso industrial, es bueno que la exp en pie mantenga operativa sin trabas de ninguna especie. En definitiva es la válvula que tienen los productores para defender su producción ante adversidades climáticas y de mercado. Hoy día no somos atractivos por los precios internos, pero hay que estar atentos para que los precios de los terneros de ésta primavera no desestimulen a los productores a seguir apostando a la cría, producción que la industria cárnica tanto necesita. Esperamos que la reunión entre el Ministerio de Ganadería y los exportadores de ganado en pié celebrada estos días permita consolidar una operativa en el sentido de nuestros reclamos.

La ganadería de hoy tiene la competencia muy fuerte de otros rubros por la tierra pero a su vez tiene la oportunidad de aprovechar sinergias en los procesos productivos que antes no tenía. Estamos en condiciones de intensificar aún más la producción, aún cuando el rubro enfrenta crecientes problemas de costos y cada vez más en recursos humanos. Los productores sabemos valorar las oportunidades cuando estas generan confianza y percepción de mayores ingresos, es entonces que reinvierte en su empresa como ningún otro actor de nuestra economía. Ayuda en este sentido la mayor información que posee hoy el productor acerca del proceso industrial lo que le permite tomar las necesarias medidas de gestión. Si bien el mercado hoy no ofrece precios en puntos anteriores a la cuarta balanza, la información obligatoria sobre el dressing en las distintas plantas aporta datos necesarios para ganar en confiabilidad en la comercialización de nuestra hacienda terminada. Los productores reclamamos certezas por encima de las dudas y vacilaciones.

Entre todos, sector público y privado debemos cuidar y fortalecer a uno de los sectores más competitivos de nuestro país. Aprovechemos y potenciemos la cultura y la especialización ganadera que tenemos, no generemos dudas con presiones tributarias desmedidas y antojadizas, como lo ha sido el llamado impuesto al patrimonio rural, condicionando fundamentalmente a los criadores, el sector iniciador de toda la cadena.

Obstáculos como los que vimos estos días en el Puerto de Montevideo para la carga de contenedores de carne enfriada fundamentalmente, provocan mucha incertidumbre. No parece lógico que un conflicto sindical pueda destrozar el producto de años de trabajo y afecten la credibilidad de nuestro país en los mercados que tan trabajosamente hemos logrado. Agradecemos las gestiones de INAC que lograron liberar los contenedores con carne ya negociada.

Una necesaria mención a la carne ovina. El comercio mundial de carne ovina ha tenido un incremento de consideración en lo que va del año 2013, debido al aumento de la demanda por parte de China en especial, pero también Japón, Taiwán, Canadá, Brasil, Rusia y México. En lo que va del año, en el período enero –octubre se faenaron 543 400 corderos siendo un 32 % mayor al mismo período del ejercicio pasado.

El precio recibido por el productor ha acompañado esta tendencia de la demanda y no dudamos de que este se incremente en la medida en que se concreten y operen nuevos destinos. Celebramos con especial alegría el ingreso de carne ovina con hueso al mercado chileno y desosada al norteamericano, felicitamos a quienes desde el MGAP hicieron esto posible, cumpliendo con las expectativas de toda la producción ovina de nuestro país. En el mismo sentido agradecemos a la embajadora de los Estados Unidos por el esfuerzo y empeño dedicado.

En suma, con mercados que demandan carne ovina de calidad, con señales fuertes desde la producción incrementando el rebaño nacional en un 5% respecto al año anterior, podemos decir que la producción ovina se fortalece como un rubro complementario en muchos sistemas ganaderos mixtos. Y más aún con la vigencia de los Planes de uso y manejo del suelo, dónde la invernada de corderos sobre los puentes verdes se vuelve una excelente oportunidad para medianos y pequeños productores.

Este tradicional concurso al que convoca ARU desde sus mismos inicios, hace ya 95 años, incluyó la producción ovina. Por entonces con capones, hoy con un producto más sofisticado cuyo proceso productivo es mucho más exigente, como lo es el cordero. El concurso de corderos es una clara muestra que presenta al país y al mundo el potencial que tienen nuestras razas tradicionales y las carniceras para producir con adecuadas normas de bienestar animal y amigable con el medio ambiente, una carne natural y de calidad para los mercados más exigentes del mundo.

Una última reflexión que queremos compartir antes de finalizar. Estamos participando de uno de los más tradicionales concursos de la producción de nuestro país. Pero no competimos en los mercados mundiales en base a tradición, mantener nuestra producción en los mercados nos exige innovar siempre. Es la innovación el gran motor en la multiplicación económica y en la transformación empresarial más moderna. Y por ende de la economía mundial. Hoy podemos afirmar con satisfacción que nuestro país ha apostado fuerte innovando en biotecnología aplicada a la producción animal. Ya hace más de 20 años que el mejoramiento genético animal incorporó la herramienta de la Diferencia Esperada en la Progenie, lo que todos conocemos por EPD y que nos permite identificar los reproductores genéticamente superiores a partir de sus características relevantes.

Hoy la biotecnología nos permite perfeccionar estos instrumentos. Con la reciente inauguración de la Plataforma de Genómica animal en la Estación Experimental Las Brujas, del INIA, estaremos dando un gran salto en el proceso de mejoramiento genético. La selección genómica es el resultado de integrar la información del ADN con los EPD tradicionales, generando una nueva información mejorada. De esta manera podremos tener una estimación del mérito genético antes de que el animal haya expresado la característica, lo que posibilita una ganancia de tiempo importante en la selección, que se traduce en un menor intervalo generacional, y finalmente en un mayor progreso genético.

En este ambicioso proyecto, que aportará sin duda un salto cualitativo en el progreso genético de nuestros rodeos, nuestra institución, la Asociación Rural del Uruguay, participa activamente incorporando el trabajo de los Registros Genealógicos al proyecto de creación del Banco Nacional de ADN Genómico Animal que lleva adelante el INIA. Propuesta inter institucional dónde también participa el MGAP, INAC, la Sociedad de Criadores Hereford y el Instituto Clemente Estable, con el sustancial apoyo de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación. Proyecto que a su vez tiene el gran mérito de la integración de esfuerzos inter institucionales.

Valoramos siempre la tradición, reconocemos en el concurso que nos convoca fuertes componentes culturales que se integran a través de la historia a la producción ganadera. Por eso es bueno recordar los orígenes y la evolución que ha tenido este concurso en sus 95 años de existencia. Pero la tradición necesariamente se va impregnando de los cambios tecnológicos impuestos a partir de las nuevas exigencias en procesos productivos. Estamos en ese permanente desafío que a todos nos involucra, productores, industriales, el mundo académico y el sector público.

El Concurso de Novillos, Vaquillonas y Corderos está dirigido a todos ellos, a todos y cada uno de los actores del agronegocio de la carne.

Para terminar: En nombre de la Asociación Rural del Uruguay quiero manifestar nuestro sincero agradecimiento a quienes nos acompañan este año, a BPU Meat, Frigocerro, a nuestros anfitriones la Sociedad Rural de Durazno. También nuestra gratitud por el apoyo que cada año recibimos de INIA, INAC, la Asociación de Consignatarios de Ganado y en particular a los funcionarios de ARU. Gracias a la prensa, en particular a los periodistas especializados del sector, por difundir siempre nuestras actividades. Y finalmente nuestro sincero reconocimiento a los expositores, productores ganaderos que han aceptado el desafío de competir presentándose con lo mejor de su producción en esta nueva convocatoria de ARU, permitiendo que la misma sea un suceso de referencia en la producción cárnica. A los ganadores nuestras calurosas felicitaciones.

Muchas Gracias.
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