Un día entró Macaluso, lo miró y le dijo bien clarito: "Yo sin la 13 no juego. Arreglá el tema". Se dio media vuelta y se fue. A la semana de estar en el club, Juan Castillo llegó con las térmicas en las manos y le dijo: "Bo, ¡mirá el olor que tiene esto!". De la noche a la mañana Esteban Pérez se quedó solo en la utilería de Juventud y se encontró con un mundo nuevo. A los golpes debió aprender a convivir con mañas y costumbres de los jugadores.
¡No te olvides de los zapatos de Juan Castillo ni de la 13 de Macaluso!
La utilería de Juventud tiene pedidos especiales del golero y el zaguero, conozca cuáles son