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Luego de un carnaval intenso, en el que Agarrate Catalina se coronó como la mejor murga de 2011, Tabaré Cardozo vuelve al ruedo de los escenarios con la presentación de El zoológico de mi cabeza, su cuarto álbum, el más extraño e introspectivo dentro de su producción, ya que desde las letras hasta los arreglos musicales el creador de El murguero oriental, Pobres poderosos y Poética murguera se aleja un poco de los sonidos que le gustan a rey Momo.

Con 40 años de edad recién cumplidos y 10 de carrera solista, Cardozo habló con El Observador de los conciertos que ofrecerá los días 11, 12 y 13 en el Teatro Plaza, pero sobre todo trató de explicar cómo son esos animales salvajes y domésticos que, encerrados o no, viven en su inconciente.

Sin duda es porque son dos referentes, ¿pero por qué dedica el disco al Canario Luna y a El Sabalero? ¿Qué animales son ellos en ese zoológico de su cabeza?
Lo hice básicamente por el respeto y la admiración que tengo para ellos como artistas, pero sobre todo como amigos, que lo fueron, y compañeros de ruta. Está más que claro que los dos influyeron mucho en mi carrera, cada uno a su modo… ¿Pero sabés qué? Se los dedico a ellos porque creo que los discos deben dedicarse. Así como un libro debe dedicarse, un disco también. Creo que es bueno que un producto que uno hace termine transformándose en un regalo. En este sentido he tenido cuatro oportunidades para dedicar cosas y regalarlas. En este disco pasaron dos cosas puntuales con el Canario y El Sabalero. Por un lado, yo había invitado a El Sabalero a cantar una canción para El zoológico de mi cabeza y él había aceptado, le había gustado e íbamos a grabarla, pero no pudo ser. Obviamente esa canción no está en el disco. Por otro lado, como quería hacerle una canción homenaje al Canario, fui a la máquina del estudio a buscar si había quedado de las veces que grabamos juntos algún laraleo o algo para usar como un loop, como hizo Bajofondo con la voz de Alfredo Zitarrosa. El hecho es que encontré un fragmento de melodía y letra que él había cantado en 2007 y que era absolutamente inédito. Ese “soy arrabal, soy carnaval” que canta el Canario es una definición muy sintética de lo que él era.

¿Cómo explica este nuevo disco en su carrera? Convengamos que es un trabajo bien diferente del resto, ¿no? Es más introspectivo, tienen imágenes medio alucinatorias, está más poblado de demonios que de ángeles…
Puede ser. No sé. Lo único que atino a decir ahora es: “Ah, mirá”, y poner puntos suspensivos. No digo que sí ni que no. Uno de los padres de la sociología, Augusto Comte, decía que el ojo no puede verse a sí mismo. Nosotros, de forma más arrabalera, decimos no se puede relatar el partido mientras los estás jugando. Bueno, yo juego el partido e intento ser un cronista de mi propia vida. Este disco es muy nuevo y con tan poca perspectiva no puedo notar eso que decís. Me limito a escuchar… Pero para buscar una respuesta, porque creo que no te dije nada de lo que preguntaste, creo que esto es parte de todo el proceso que uno va haciendo como persona y como artista. Uno se va transformando y eso se ve reflejado en las composiciones. A la hora de componer, la cantera de donde sacás las cosas es de tu campo emotivo, entonces hacés como un viaje interior y vas descubriendo qué hay dentro. Quizá en los discos anteriores está más presente el afuera o el barrio y en este hay un componente más introspectivo. Lo único que puedo decir con certeza es que mi obsesión es la de desatar nudos. A la hora de componer hay una inquietud y tengo que resolverla. Es como que filosóficamente hay algo que me hace ruido y entonces trato de encontrar una respuesta.

Pero sí reconoce que es un disco raro…
Sí, porque en los tres discos anteriores hay como un patrón que en este no está. El zoológico de mi cabeza se va de esa línea por el lado de la orquestación, la instrumentación, el tipo de arreglos e instrumentos. Es más, por el lado de la experimentación rítmica. La canción El zoológico de mi cabeza es medio disco, medio setentona, y yo nunca me metí ahí…

También hay ska, pop, reggae, salsa, un son… no solo se trata de murga canción…
Es cierto, lo que pasa es que en mis discos anteriores fue tan abrumadora la difusión que tuvieron los temas murgueros que quedaron por el camino los otros. Lo que pasa es que el hit te manda, la gente pide eso. Creo que la impronta murguera, la murga rock o la murga canción es lo que la gente compró de mí.

¿Siente que el género murga canción es el género hoy en Uruguay que eclipsó a los otros, que es el género uruguayo más referente para la música popular?
Creo que está de moda. En mi caso, por suerte, siempre hice esto. Pero sin duda la murga canción está de moda. Pero ojo, primero es una moda sana y segundo estoy a favor de esa moda.

¿Agarrate Catalina también está de moda?
La Catalina explotó, sí, pero creo que es mucho más que una moda. A mí me tocó estar en procesos similares con Falta y Resto o con Contrafarsa, y si tú le decías que estaban de moda, podía ser como un agravio. Creo que si hablamos de moda como algo de difusión masiva asociado a lo comercial, eso es una moda vacía y eso no fueron ni son ni serán la Falta, Contrafarsa y la Catalina. Si un signo de moda es tener una remera de la murga te tengo que responder que sí, porque sino sería hipócrita. Pero para mí todos estos conjuntos están llenos de llenos de contenido y no son modas. La Catalina no fue creada para que pasara lo que pasó, sencillamente sucedió. Eso no es una moda.

¿Con qué animal de ese zoológico que tiene en su cabeza se identifica más?
Con el animal humano, que se olvidó que es un animal y que tiene que estar conectado con su parte instintiva. De hecho, para mí la música es un evento instintivo. La composición más profunda es siempre instintiva, porque es misteriosa, desconocida y emotiva.

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