Economía y Empresas > DESCONEXIÓN LABORAL

¿Por qué debe dedicar menos tiempo al trabajo y más a usted?

Reservar parte de la jornada diaria a una actividad no laboral es la opción para desconectar, una tarea que los expertos consideran obligatoria

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21 de febrero de 2019 a las 17:02

Si siente que está en un lugar en el que no quiere estar y se queda atrapado en ese punto, tiene un problema. Sin embargo, si identifica aquello que hace bien de forma natural y es capaz de poner su talento al servicio de los demás está en el camino correcto. Tiene la fortuna de disfrutar con lo que hace.

Manuel Fernández Jaria, experto en gestión de personas y profesor de la Universidad Abierta de Cataluña, reinvindica de esta manera el derecho a disfrutar trabajando. El banco del tiempo, turnos adaptados a la maternidad y paternidad o cuidados de mayores, turnos voluntarios o la autogestión del tiempo son algunas de las herramientas que propone para ello, porque dedicar mucho tiempo al trabajo puede llegar a ser perjudicial, tanto en el plano laboral como en el personal.

"La fatiga y el cansancio mental nos lleva a tener un juicio deficiente, pensar con menos claridad, tener dificultades de autocontrol y problemas de creatividad. Por eso es tan importante cuidar la higiene mental, incorporando descansos periódicos y fomentando las distracciones", explica la socia de la consultora española Be-Up Marta Romo.

Esta experta en neurociencia menciona un reciente estudio británico basado en más de un millón de trabajadores que reveló que las personas que trabajan más de 55 horas semanales tienen un 33% más de riesgo de sufrir un infarto que quienes se limitan a una vida laboral de 35 o 40 horas a la semana. Esta debería ser una motivación más que suficiente para hacer examen de conciencia y analizar cuánto tiempo dedicamos al trabajo y cuánto a nosotros mismos.

Ocio y trabajo

Hay quien es partidario de separar ambas facetas, mientras que otros defienden la teoría del estado de fluidez (flow) de Mihály Csíkszentmihály. Este profesor de psicología en la Universidad de Claremont lo describió como el hecho de sentirse comprometido con la actividad por sí misma. "Toda acción, movimiento o pensamiento surgen inevitablemente de la acción, del movimiento y del pensamiento, es como si estuviéramos tocando jazz. Todo tu ser está allí, y estás aplicando tus facultades al máximo".

Sin embargo, no siempre el entorno laboral acompaña. Ceferí Soler, profesor de Esade, dice que "cuando en la empresa domina la cultura orientada al poder (poder = autoridad + burocracia) es muy difícil entender que el tiempo de trabajo debe conducir a disfrutar del ocio. Para ello, debemos fomentar una cultura de empresa orientada a personas y a resultados".

Trabajar más de 55 horas semanales aumenta en un 33% el riesgo de sufrir un infarto

Por su parte, la coach Alicia Kaufmann, cree que es esencial definir el ocio como una forma de utilizar el tiempo libre y una ocupación libremente elegida que resulte gratificante. Por eso, asegura que es importante que el profesional haga el ejercicio de liberar una cantidad de tiempo, una cuestión que, asegura, depende de la edad, el sector y el género: "La clave está en cómo hacer para desconectar, ponerte un límite a tí y al otro, de lo contrario el desgaste es brutal". Como estrategia propone no perder el tiempo y marcar una meta a la tarea, "saber cortar". Sugiere "agendar las prioridades, no priorizar la agenda".

Úrsula Calvo, fundadora de Úrsula Calvo Center y experta en transformación personal, coincide en que la gestión del tiempo debería depender de las prioridades, y lo importante es ser honesto. Pero para poder ser honesto es fundamental decidir las prioridades. "Decida cuánto tiempo sería conveniente dedicar a actividades de ocio, resérvelo como si fuera un compromiso ineludible". Añade que "la mejor herramienta que tenemos es nuestra capacidad para tomar conciencia y poder decidir. Lo primero y más importante es parar el piloto automático y plantearnos profundamente qué queremos de la vida".

Soler cree que las organizaciones también pueden contribuir a que el ocio enriquezca el trabajo con culturas orientadas a resultados y personas que, además, fomenten la participación de los trabajadores para que los diferentes niveles de mando tengan la posibilidad de escuchar sus opiniones acerca de su trabajo y los modelos de recompensa, "¿por qué la empresa basa el 80% de sus recompensas en dinero?", se pregunta.

Conseguir que el trabajo no invada nuestro tiempo libre depende en buena parte de nosotros mismos. "El tiempo es el mismo para todos, lo que varían son las prioridades y eso es lo que debemos analizar con más frecuencia", subraya Fernández-Jaria. Otra de las opciones es no hacer nada. Romo recuerda que el neurocientífico y profesor de la Universidad de Nueva York, Andrew Smart, plantea que no hacer nada literalmente, conduce a un mejor funcionamiento cerebral: "El cerebro posee una red llamada red neuronal por defecto (RND) que se vuelve muy activa cuando estamos ociosos y que permite acceder al inconsciente, a la creatividad y a las emociones".

Valor añadido

Disponer de ese tiempo le permitirá explorar otras actividades que le enriquecerán como persona y profesional. El socio director de Recarte & Fontenla executive search, Andrés Fontenla, explica que en los procesos de selección que llevan a cabo, los intereses o aficiones del candidato fuera del ámbito laboral son un valor añadido, no definitivo en la decisión final pero que permite conocer mejor al aspirante y saber si puede encajar en la cultura corporativa de la empresa cliente: "Si es capitán en un equipo de rugby o corre en solitario, da pistas sobre su capacidad de liderazgo o para asumir retos".

Propuestas para sacar jugo a sus recursos

Practicar el "jobcrafting" es lo que propone Belén Varela para convertir el trabajo que tiene en el trabajo que desea. En el libro Jobcrafting, esta investigadora apuesta por esta metodología que permite, de forma artesanal ('craft'), adaptar su trabajo ('job') a usted.

"Lo importante es completar nuestro trabajo con otros tipos de actividades que enriquezcan la función", asegura. La receta que plantea para que un profesional saque jugo a sus recursos es analizar qué hace, el significado de su trabajo y a quién impacta. A partir de ahí propone identificar las relaciones, laborales y personales, que pueden influir en el bienestar.

Explica que el trabajo puede ser la mera ejecución de una actividad física o mental o una vía de realización personal: "La diferencia no reside tanto en las labores que desarrollamos como en la percepción que tenemos de nuestro rol profesional". Varela está convencida de que un correcto balance entre las demandas del puesto de trabajo y los recursos personales es fundamental para el bienestar laboral. Identificar la tarea y los recursos que consume son los pilares para dibujar un mapa en el que es clave conocer el nivel de vitalidad a lo largo de la jornada, para poder sacar el máximo partido a ese recurso.

Fuente: Expansión - RIPE

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