Este sábado, la Junta Federal del Partido Independiente (PI) resolvió no aconsejar el voto a ninguno de los dos candidatos –Tabaré Vázquez por el FA y Luis Lacalle Pou por el PN– en la segunda vuelta del próximo 30 de noviembre.
Este sábado, la Junta Federal del Partido Independiente (PI) resolvió no aconsejar el voto a ninguno de los dos candidatos –Tabaré Vázquez por el FA y Luis Lacalle Pou por el PN– en la segunda vuelta del próximo 30 de noviembre.
La decisión, de la que participaron más de 120 militantes y 59 de los 68 miembros, representando a la conducción política de todo el país, fue adoptada con una sola abstención.
Según escribió en un comunicado que hizo público el líder del partido, Pablo Mieres, la decisión del PI “fue tajante, firme y totalmente consensual” y el partido “ratificó su independencia política y electoral con total convicción y firmeza. No nos representa ninguno de los dos bloques en que está dividido el país”.
En la misiva, Mieres fundamenta por qué su “descarte” a apoyar a las dos propuestas que pelearán por llegar al gobierno. Y estos son sus argumentos:
“El Frente Amplio ha dado muestras múltiples de ejercicio abusivo del poder.
El propio Presidente violó en reiteración real la Constitución durante buena parte de la campaña y continúa haciéndolo de manera pertinaz y patética. Su gobierno ha hecho un uso abusivo y reiterado hasta el cansancio de la publicidad oficial al servicio de su partido. Particular vergüenza produce el aviso publicitario del MVOTMA utilizando a gente humilde para propagandear una modesta gestión en la que se está gastando vaya a saber el equivalente a cuántas soluciones habitacionales, con plata de todos los uruguayos.
En el Frente Amplio el domingo pasado se fortalecieron aquellos sectores con los que más distancia tenemos. Han prevalecido los que han demostrado menor preocupación por los valores republicanos, los que menos creen en el respeto a las reglas de juego, los que son más propensos a compartir la triste frase de que “lo político está por encima de lo jurídico”.
La candidatura del Partido Nacional, por su parte, acompañada por el Partido Colorado, representa a dos colectividades en las que han triunfado los sectores más conservadores de este país.
Como dijimos en numerosas oportunidades durante la campaña electoral, los partidos históricos no son solo la derecha, porque en ellos conviven sectores más progresistas, como los batllistas o los wilsonistas, pero lo que sí es cierto es que toda la derecha política de este país está en esos partidos y su peso electoral interno se ha visto ratificado por el voto popular del pasado domingo.
Por lo tanto, nuestra postura será votar en blanco. Pero ciertamente no como una postura cómoda o por lavarnos las manos, como dicen algunos que han salido inmediatamente a criticarnos.
Por el contrario, nuestra posición ha garantizado el rechazo o el cuestionamiento de más del noventa por ciento de la dirigencia política nacional. Era más fácil volcarse por uno de los bloques, puesto que de esa forma la mitad de la dirigencia del país nos habría defendido. Lo más difícil, antes y ahora, sigue siendo permanecer independiente.
Nunca nos hemos lavado las manos frente a los problemas del país, por eso tampoco rehuimos, en este caso, dar nuestra posición. Otra cosa es que nuestras posiciones gusten a nuestros adversarios.
A los que creen que esta posición es cómoda, los invito a que se pongan en nuestros zapatos un par de semanas, no doce años como hemos hecho nosotros, y hagan una campaña electoral defendiendo sus convicciones a la intemperie sin el resguardo de pertenecer a un paraguas electoral mayor.
Hay que tener mucho coraje político para defender el espacio de un partido más pequeño en un país en donde prevalecen las identidades partidarias de los partidos mayores y en donde buena parte de las reglas de juego ayudan a los partidos grandes.
A los que dicen que somos indefinidos, los desafiamos a que sostengan, como nosotros, posiciones en solitario y a que recorran el país sin el resguardo de grandes apoyos, sino visitando a nuestros compañeros y reafirmando nuestras posiciones una y otra vez.
A los que dicen que esta decisión es incoherente con nuestra prédica contra las mayorías parlamentarias, les recordamos que la integración del Parlamento se definió la semana pasada y, lamentablemente, la gente decidió ratificar un mandato mayoritario para el partido de gobierno.
Pretender que la gente decida su voto el 30 de noviembre en función de a qué partido pertenecerá el senador 31, es decir el Vicepresidente, es obviamente un recurso discursivo, pero no resiste el mínimo análisis serio.
Lo que se decide el 30 de noviembre es el gobierno y la Presidencia de la República. Si alguien piensa que los uruguayos, que aun en la primera vuelta cuando sí se elegía el Parlamento, priorizaron el voto presidencial, van a elegir ahora en función de este criterio están muy equivocados o son muy ingenuos.
A los que dicen que nuestra postura contradice la definición política del partido como un partido de izquierda democrática y moderada, les respondemos que en este país existen diferentes posturas de izquierda y, como ya dijimos, la expresión de nuestras concepciones de izquierda ha sido claramente derrotada en el equilibrio interno del Frente Amplio.
Finalmente, algunos dicen que votar en blanco es ayudar a uno de los dos candidatos. Esto es rematadamente falso. En la definición de la segunda vuelta, gana el candidato que tenga más votos, no se requiere alcanzar ninguna mayoría especial. Simplemente ganará el que tenga más votos de los dos, por lo que los que votaremos en blanco o anulado no incidiremos a favor de ninguno de los dos candidatos.
En definitiva, nuestro partido ha decidido por unanimidad el camino de la reafirmación política de nuestra identidad e independencia”.