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¿Cómo se viene trabajando en la apertura de Estados Unidos para la carne ovina con hueso?
A varios niveles, siempre de manera reservada y discreta para evitar que se frustren esas expectativas. Está en una etapa de consulta y también hay avance para el ingreso de los cortes vacunos especiales. Además planteamos utilizar las cuotas sin aranceles que no usan otros países.

¿Cómo están las relaciones comerciales con Europa?
Estamos trabajando para llegar a algún acuerdo mínimo, por más que la posición de algunos países no nos hace ser muy optimistas en el corto plazo.

¿Cómo ve al Mercosur?
Estamos haciendo contactos para saber qué piensan los gobiernos y asociaciones privadas de productores e industriales de otros países, para ver cómo flexibilizar alguna normativa que nos permita al menos andar a diferentes velocidades entre los que queremos mayor apertura y los que quieren más protección. Estamos preparando un documento para junio, cuando Paraguay tome la presidencia protempore. Brasil justo tiene la presidencia cuando cambió de gobierno, entonces faltan definiciones sobre muchísimos temas como el Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur, certificados de origen y admisiones temporarias.

¿Cómo inició el relacionamiento con Argentina?
Estamos negociando en un marco discreto, con buena voluntad de ambas partes. Desde que fui a ver a (el canciller Héctor) Timerman, los directores económicos, políticos y de integración de ambas cancillerías se reunieron dos veces. Estamos tratando de solucionar varios temas. Hemos destrancado algunas declaraciones juradas anticipadas en el rubro textil. También estamos trabajando con México para mejorar el tratado de libre comercio, con mejor posibilidad de acceso de algunos productos.

Hace poco visitó Uruguay una misión sanitaria de Japón. ¿Hay posibilidades de abrir ese mercado para la carne?
Se está trabajando desde el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, y esperamos que esa apertura se concrete.

¿Cuáles son los principales desafíos para estos cinco años en lo comercial para los productos agropecuarios uruguayos?
Estamos peleando para mejorar la accesibilidad a los mercados. Se habla de seguridad alimentaria en el mundo, somos capaces de garantizar la seguridad alimentaria a 30 millones de personas, busquemos mejores facilidades de acceso. Tenemos que mejorar la accesibilidad a algunos de esos 140 mercados que tiene la carne uruguaya, desde el punto de vista de la competencia con otros países, que es lo que más nos preocupa. El 50% del comercio mundial se hace bajo libres tratados o accesos preferenciales arancelarios, y el Mercosur mueve solo 1% de ellos.

¿Se podría retomar la negociación de un TLC con EEUU?
Estados Unidos no hace más Tratados de Libre Comercio (TLC), ahora está negociando de bloque a bloque.

Está muy avanzado con Europa.
Sí, además está trabajando con el Pacífico, y nosotros no nos podemos quedar afuera. Tenemos que estar muy alertas para ver cómo nos insertamos. El comercio mundial va para ese lado.

¿Hay muchas discrepancias con Argentina en ese sentido?
No lo hemos hablado específicamente. Argentina es un poquito más proteccionista. El tema es la flexibilidad dentro del Mercosur.

¿Sería viable un tratado de Uruguay con la Unión Europea?
Hoy no, salvo que consigamos esa flexibilidad, como ya la conseguimos para el tratado con México. Podríamos tener un tratado con la Unión Europea o incluso con la Asociación Europea de Libre Comercio, integrada por cuatro países de renta muy alta como Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, que también están dispuestos a acordar con nosotros.

¿Cómo pueden afectar la devaluación de las monedas, sobre todo de la región, al comercio de productos uruguayos?
Cada vez que hay devaluación en la región quedamos un poco afuera, porque es más barato comprar en esos países que en Uruguay. Pero hay una política del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y a ella nos atenemos.

¿Uruguay debería acompañar esas devaluaciones?
Habría que preguntárselo al MEF.

La devaluación de Brasil perjudicó al mercado de carne ovina.
Estoy en contacto con frigoríficos y me han dicho que el mercado se paralizó. Es una dificultad importante porque Brasil es el principal mercado para la carne ovina.

¿Cómo ve la exportación de ganado en pie?
Es una alternativa que hay que manejar, es abrir el mercado a otras posibilidades para que los productores no queden prisioneros de la cadena local. En Uruguay tuvo una fluidez interesante pero no depende solo de Uruguay sino también de lo que pasa en otros mercados, de la apertura de otros mercados, donde también hay presiones para que no se importe ganado en pie. Es un canal que siempre tiene que estar abierto porque si el ternero no vale a la gente no le va a importar mandar vacas preñadas al matadero. A las cuentas hay que pagarlas y el productor tiene que vivir. Salvo que el ternero valga mucho y en ese caso sí valga la pena mantener y cuidar a esa vaca para sacarle otro ternero.

¿Cómo puede afectar a Uruguay el TLC entre Australia y China?
Nos preocupa porque Australia pasará de vender US$ 800 millones de carne a vender US$ 11.000 millones cuando esté en pleno desarrollo el TLC con China. Además están a una distancia más próxima que nosotros. Insistimos que el concepto de seguridad alimentaria debe influir en las negociaciones. Uruguay le puede vender carne, vaquillonas Holando y soja, pero China debe facilitarle el acceso.

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