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La encuesta, con más de 500 profesionales de América, muestra que una parte de los consultados trabajó entre cuatro y seis horas más por semana para cubrir las obligaciones de los colegas que no cumplen con los plazos.

La mayoría, alrededor del 60%, pasa entre una y tres horas por semana por pérdida de tiempo a los demás. Un número similar que la productividad real se ve comprometida de ninguna manera por el tiempo pasado en esta forma.

Sin embargo, sólo el 10% dicen que han hablado abiertamente con colegas menos eficientes en los efectos de la falta de productividad.

Normalmente, el que oye más quejas son miembros de la familia (16%), amigos fuera del trabajo (10%) y otros colegas de departamento (14%).

Alrededor del 20% también hablan con el jefe acerca de la situación.

En general, los profesionales prefieren no enfrentar el problema porque piensan que la conversación no haría ninguna diferencia en el desempeño de sus colegas, podrían socavar la relación entre el equipo, provocar represalias o porque creen que la gestión del equipo no es su problema.

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