Sin embargo, esa alineación no es tarea fácil, sobre todo, teniendo en cuenta que las descripciones de los puestos de trabajo apenas detallan funciones vinculadas a esos valores. "Además, ninguna empresa busca un formador interno para la gente que entra nueva, ni un influenciador, ni una persona que genere la suficiente confianza en la gente como para ser receptor del clima que se respira en la organización", advierte Saló.
Para el docente de Deusto Business School (España), José María Gasalla en primer lugar hay que conocer las características que otorgan un plus a los profesionales según los principios de cada compañía. "Si son organizaciones más vinculadas a valores del pasado premiarán la fidelidad, pero poco a poco están empezando a predominar otros parámetros como la flexibilidad o la capacidad de cada uno, independientemente de su rango, para convertirse en líder de opinión, una cualidad imprescindible para cualquier proceso de cambio". En la misma línea opina la socia de la reclutadora de personal Talengo, Mariví Campos, que explica que para convertirse en una especie de producto estrella dentro de la empresa es "importante que nuestro plan de desarrollo como profesionales coincida con el reto transversal de nuestra empresa".
A pesar de ello, los profesionales que sean capaces de explotar estos valores conseguirán dar un matiz diferencial a su perfil. Estos nuevos planteamientos suelen girar en torno a los siguientes puntos: