ver más

La resaca continúa. ¿Qué pasó ayer? 3 cuenta la aventura del Wolfpack (Bradley Cooper como Phill, Justin Bartha como Doug, Ed Helms como Stu y Zach Galifianakis como Alan) que otra vez deriva en las Vegas, la ciudad donde ocurrió todo en la película original.

En este caso, el guión no es un calco de las otras dos. Ahora no hay amensia producida por las drogas y el protagonista es Alan, el “bobo” del paquete.

Todo empieza con Alan manejando un convertible enganchado a un carro que lleva una jirafa. Pronto el animal termina decapitado por un puente, y para colmo de males el padre de Alan fallece, probablemente a causa del estrés que le produce la estupidez de su hijo.

Entonces la familia y los amigos de Alan lo convencen de llevarlo a un lugar donde será internado.

Una vez que salen los cuatro a la carretera, la aventura está servida: una mafioso llamado Marshall (John Goodman) secuestra a Doug y para liberarlo deben entregarle a Chow (Ken Jeong, el coprotagonista de la película, junto a Galifianakis).

Lo demás es una comedia de acción con gags más o menos logrados, diseñados para espectadores que no estén dispuestos a exigir demasiado más que pasar el rato junto a personajes conocidos y situaciones de golpe y porrazo, como cuando deben secuestrar al mafioso chino en un penthouse de un hotel lujoso de Las Vegas, con todo el glamour “a la americana” como decorado.

Galifianakis es el que hace el mayor esfuerzo entre los actores, interpretando a ese niño grande con evidente regresión afectiva.

Una de las escenas cumbre de la película es la de Alan y la dependiente de una casa de empeños en las Vegas, donde se produce una tensión sexual inesperada.

Entre Alan y Chow sostienen el peso de la trama y de la atención del público, en medio de las corridas.

Los chistes a veces son demasiado obvios o apelan a referencias más bien groseras, pero Galifianakis y Jeong se las ingenian como para mantener la dignidad.

Se ha dicho que esto es una trilogía, lo cual indicaría que esta tercera entrega es la última, pero en Hollywood la aritmética no es tan sencilla. Podría ser una trilogía de cuatro o cinco películas. De hecho el final de esta película deja todo en bandeja para que la saga se perpetúe.

En lo personal, no creo que sea una buena idea. Da la impresión de que el material ya fue lo suficientemente aprovechado, pero, como es de orden, los mercaderes tienen la palabra.
Seguí leyendo